Las películas también tienen madres, esas son las productoras. Desde la concepción del tema que abordará la película hasta la consecución del equipo que trabajará en ella. Esas son dos de las tareas principales de este oficio. Y aunque en Colombia también hay hombres productores, son muchas las mujeres que deciden echarse al hombro la responsabilidad de sacar una cinta adelante, con todo lo que esto puede significar.
Son ellas las verdaderas dueñas de las obras, quienes se enfrentan a inversionistas para convencerlos de que la suya es la historia en la que deben invertir, las que deben lidiar con las distribuidoras y quienes deben mover las películas en cuanto festival aparezca para que cuando lleguen a Colombia, los nombres de aquellos en los que han participado no quepan en el afiche promocional. Aquí están tres de las más reconocidas productoras de cine que tiene el país en la actualidad.
La recursiva
Su trabajo junto al fallecido realizador Carlos Mayolo le enseñó a adaptarse a los cambios: “Con Mayolo era tenaz porque a las 11 de la noche, cuando ya tenías todo listo para el rodaje del otro día, te decía que era mejor cambiar de locación”.
La última película que produjo fue ‘Yo soy otro’, de Óscar Campo, a quien conoció antes de decidir convertirse en “la mamá” de la cinta. “Es vital para mí creer en el director de la película, en el caso de Óscar yo no entendía muy bien su guión, pero creía en lo que él podía crear, entonces no lo pensé”. Para que Alina Hleap se convierta en la productora de un guión, éste debe cumplir con una característica muy especial: la historia debe tratar alguna problemática social. Es por eso que su próximo proyecto será ‘La sargento Matacho’, un guión de William González en el que se cuenta la historia de la primer mujer sargento que hubo en Colombia. “Quiero que la gente después de ver la película corrobore una vez más que la guerra nos perjudica a todos, no sólo a las partes involucradas”, comenta Hleap. Quizá lo que la ha convertido en la productora más importante del Valle del Cauca es su lema: “No asustarse ante nada de lo que pida un director”.
La estudiosa
Tener un ‘background’ cinematográfico es lo más importante para esta bogotana. Estudió cine y televisión en la Universidad Nacional de Colombia, donde no recibió nunca una clase de producción. Por eso tomó varios talleres de la materia en diferentes países, lo que le dio las bases para trabajar en una de las mejores películas de cine independiente ‘La sombra del caminante’, de Ciro Guerra. Después pasó a ‘Bluff’, de Felipe Martínez, y hoy dirige el departamento de cine de Laberinto producciones.
“Una película es un parto, por eso, uno como madre de la cinta debe tener una cualidad muy especial: sentido común”, comenta Diana. Llevarse bien con el equipo de trabajo, generar buenas relaciones entre todos y tener conocimientos técnicos son otras de las características de una productora.
La cantidad limitada de recursos con los que se hace una película hace del trabajo de Camargo un reto: “En Colombia hay que ser muy creativo para lograr mucho con poco. Eso depende también del director. Nunca he peleado con ellos, pero definitivamente no puedo trabajar con alguien que no entienda que el 80% de las decisiones de la película las tomo yo”.
La ejecutiva
Clara María Ochoa lo planea todo. Desde el tema que va a tratar la película hasta el equipo de trabajo. ‘Soñar no cuesta nada’, una de sus cintas, surgió viendo una noticia en un periódico. Después convocó el equipo de trabajo, consiguió los recursos y rodó con la obsesión que la caracteriza. “Una película se puede demorar hasta cinco años en desarrollarse, por eso hay que tenerle mucho cariño al proyecto y no renunciar a mitad de camino”.
Afirma también que sí es posible que el cine logre conjugar arte y negocio, citando trabajos como ‘Todo sobre mi madre’, de Pedro Almodóvar, y ‘Amelie’, de Jean-Pierre Jeunet . “Todos los negocios del mundo, hasta las películas, hay que hacerlas para ganar, nunca para perder”, comenta. Actualmente trabaja en la finalización de ‘Del amor y otros demonios’, de Hilda Hidalgo, y prepara una serie de televisión en alta definición.

