El ministro de Hacienda, Óscar Iván Zuluaga dijo que Colombia tiene que ir con mucha calma, "yo lo he dicho con cabeza fría. Hemos ido tomando las acciones que nos corresponden, hemos hecho los anuncios que creemos el país necesita".
Con los riesgos evidentes en los mercados cambiarios y de deuda, "sigue nuestra economía comportándose de una manera aceptable. El sistema financiero está normal, y creo que no se debe anticipar nada en ese sentido, porque hoy las condiciones no están bien para llegar a ese tipo de decisiones".
En un debate en la Comisión Tercera de la Cámara de Representantes, muchos congresistas consideraron que el Gobierno y el Banco de la República deben adoptar nuevas medidas para hacerle frente a la crisis financiera, que cada día muestra más síntomas de profundizarse.
Una de las peticiones se encaminan a solicitarle al Banco de la República empezar a bajar las tasas de interés que se encuentran en un nivel del 10%. Eso contribuiría a generar empleo, consideró el representante, Óscar Mauricio Lizcano. Por su parte, Omar Flórez estimó que el Gobierno debe hacer una convocatoria nacional, porque la crisis económica no tiene color político.
El jefe de la cartera de Hacienda no quiso pronunciarse sobre el tema. El directorio del Banco de la República se reúne el 24 de octubre y allí podría tomar la decisión de bajar en un cuarto de punto las tasas de interés que se encuentran en 10%, consideran los analistas y expertos consultados. "Debemos espera la reunión de la Junta del Banco", dijo Zuluaga.
Economía resistente
El gerente del Banco de la República, José Darío Uribe, admitió que la economía ha corregido los excesos, de crecimiento en el crédito, en el gasto, que ha acumulado reservas internacionales y que ha hecho le necesario para controlar la inflación. "Con esos instrumentos y con esas acciones podemos tomar confianza en que la economía colombiana puede resistir lo que está ocurriendo en los mercados financieros internacionales".
Admitió que las fisuras de la economía colombiana se pueden presentar por el lado del comercio y la disponibilidad y el acceso al crédito.
Sin embargo, indicó que para eso existen distintos mecanismos de respuesta, entre los cuales sobresale la política monetaria.
Uribe explicó que la desaceleración de la economía mundial disminuye las presiones inflacionarias, que se manifiestan en una baja de los precios internacionales de los combustibles y de los alimentos.
"En la medida en que hay un menor crecimiento mundial, esa menor demanda implica unos menores crecimientos en los precios de estos productos. El menor crecimiento mundial lleva también a una menor demanda por productos colombianos; entonces menores precios y menor demanda, de alguna forma contribuyen a que las presiones de inflación disminuyan", indicó el gerente del Banco de la República.

