Según explicó el superintendente Hernando Ruiz, la venta de tarjetas prepago que realiza DMG es una forma de captación ilegal de dinero: “Durante las investigaciones se hallaron hechos notorios de captación de dinero sin autorización. La empresa se mostró renuente a presentar informes de las operaciones”.
Al enterarse del cierre de DMG, los ahorradores de varias ciudades del país se apostaron frente a las instalaciones de la firma para protestar por las medidas del Gobierno. En lugares como Pasto, Cali, Manizales y Sincelejo los inversionistas realizaron protestas y marchas para manifestar su desacuerdo e indignación ante la decisión del Ejecutivo, alegando que la empresa captadora hasta el momento ha sido cumplida con los pagos.
En Neiva las manifestaciones de respaldo a la firma DMG resultaron en enfrentamientos entre la Policía y los ahorradores, quienes denunciaron maltratos por parte de las autoridades. Algunas personas resultaron heridas.
En Putumayo, lugar donde se creó DMG, los ahorradores intentaron impedir que se sellaran las instalaciones. Sólo hasta mediodía las autoridades pudieron controlar la situación. En Puerto Asís, sin embargo, el alcalde tuvo que decretar el toque de queda ante el pánico generado por la posibilidad de que el Gobierno ordenara el cierre de otras empresas.
En Bogotá, los inversionistas que se encontraban en las nueve sedes de la empresa se concentraron en el Parque Nacional. Desde allí más de 3.000 ahorradores caminaron por la carrera séptima hasta la Plaza de Bolívar gritando consignas de apoyo a la comercializadora y a su propietario David Murcia Guzmán, al tiempo que rechazaban las medidas tomadas por el Gobierno en contra de la entidad.

