- Gobierno y Rafael Pardo "debatieron" por Agro Ingreso Seguro
- Se abre paso en la fontera con Venezuela tras fuertes disturbios
- Abatido 'Gordo Nelson', cabecilla de las Farc en el sur del país
- Siete muertos dejó enfrentamiento entre dos familias en Nariño
- Uribe insiste en la urgencia de radicar el proyecto que prohíbe la dosis personal
- Hallan muerto a Diego Andrés Vera, menor desaparecido en Antioquia
- Autoridades hallan caletas de las Farc con 24 minas antipersonas
- Steven Tyler podría salir de Aerosmith
Judicial| 16 Dic 2008 - 9:05 pm
Un expediente que no puede cerrarse
Cuentas pendientes de un cartel sin castigo
Por: Redacción Judicial
Como hoy, hace 22 años cayó miércoles y ese 17 de diciembre de 1986 fue asesinado el director de El Espectador, Guillermo Cano Isaza. La historia reconoce que la orden provino del jefe del cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria, pero en los anaqueles de la justicia el caso terminó en impunidad. Únicamente el pagador del magnicidio, Luis Carlos Molina Yepes, purgó seis años de prisión en calidad de cómplice. El autor material murió acribillado. Los autores intelectuales pasaron de agache.
El pasado 24 de diciembre, a raíz de una publicación de este diario que daba cuenta de cómo en el expediente habían quedado cabos sueltos que demostraban los tentáculos financieros del condenado Molina Yepes, el fiscal Mario Iguarán ordenó la reapertura del caso y comisionó a un fiscal delegado ante los jueces penales para que investigara esos nexos. Un año después, la iniciativa no registra avance alguno, a pesar de que se sigue ratificando que, más que un simple cómplice, Molina era una pieza clave del engranaje criminal.
No sólo resultó ser el verdadero administrador de la cuenta corriente del Banco de Crédito y Comercio desde la cual se giraron los $3.500.000 que le cancelaron al asesino de Guillermo Cano, sino que en otras se descubrieron exorbitantes depósitos, impensables para una actividad lícita. Por ejemplo, en una de sus múltiples cuentas, en sólo tres meses se movieron más de $2.000 millones de la época y, como lo admitió el propio Molina Yepes, manejaba dineros en los bancos Ganadero, de Crédito y Comercio, Industrial y Occidente.
Es más, cuando fue escuchado en indagatoria, antes de que se evadiera de la justicia en marzo de 1988, Molina Yepes reconoció ser promotor de negocios de propiedad raíz, comisiones, cambio de moneda extranjera, cambio de cheques, industria de carnes e importador de licores, además de ser propietario de varios apartamentos, acciones en diversas empresas y sociedades, terrenos inmuebles y negocio de ganado. Pero lo más diciente, en su momento (1988) llegó a reconocer que había sido el principal accionista del Banco Ganadero.
En otras palabras, el pagador del magnicidio de Guillermo Cano era un magnate con claros nexos con el cartel de Medellín. De hecho, en sus cuentas corrientes aparecieron relacionados, entre otros, Roberto Escobar, Marina Escobar, Óscar Gaviria, Hernando Gaviria, Carlos Henao, Carlos Gaviria, Victoria Henao de Escobar, Gustavo Gaviria Rivero, todos familiares directos del capo de capos. Eso, sin referirse a otros personajes cercanos a la estructura criminal, como Héctor Barrientos, administrador de la finca Nápoles.
Uno de los narcoterroristas al servicio de Escobar, el confeso John Jairo Velásquez, lo admitió en mayo de 1994: “Todos cambiábamos cheques donde Molina porque él nos conocía (...). La mayoría de los miembros de la organización cambiaban los cheques allí, familiares de Escobar, familiares de nosotros...”. Como lo escribió el abogado de la familia Cano, Héctor Giraldo, en uno de sus memoriales antes de ser asesinado en marzo de 1989: “Basta mirar los depósitos de sus cuentas, con cifras tan grandes que no caben en las hojas de los extractos del banco, para deducir su responsabilidad”.
Y no sólo en el expediente quedó abundante información sin desarrollo. Por la época en que la Fiscalía reabrió el caso Cano, salió a la luz el libro Nuestro hombre en la DEA, del periodista Gerardo Reyes, que, basado en fuentes del narcotráfico, expresa que Molina era “un narcotraficante y lavador de dólares, dueño de casas de cambio en Medellín y muy cercano a Escobar”. El libro revela que gracias a su amistad con El Patrón, se logró liberar al narco Juan Gabriel Úsuga, secuestrado por Escobar a cambio de un millón de dólares.
El mismo texto señala que después de la libertad de Úsuga, de quien Escobar sospechaba que había tenido que ver con la muerte de su primo y socio Gustavo Gaviria en 1990, este narcotraficante ideó el envío de droga en tanques de transporte de químicos reforzados con marcos de metal. Este nuevo plan de los carteles de la droga, denominado La Gorda, fue inaugurado en 1992 con 120 kilos de coca. Según Gerardo Reyes, el salvador de Úsuga, Luis Carlos Molina Yepes, “contribuyó con la financiación de los cargamentos de prueba”.
En otras palabras, a Luis Carlos Molina Yepes, capturado en febrero de 1997, y quien apenas purgó seis años de cárcel como cómplice del magnicidio de Guillermo Cano, sólo se le investigó por la cuenta desde la cual se giró el dinero para perpetrar el crimen. Sobre sus nexos con el mundo de la droga o el origen de sus multimillonarias utilidades o negocios de cambio de dinero sin licencia oficial de funcionamiento, poco o nada se indagó. En su caso no se aplicó la Ley de Extinción de Dominio, ni hubo rastreo de los beneficiarios de sus capitales. La impunidad quedó a salvo.
Para conocer el facsímil de la orden del fiscal Mario Iguarán de investigar nuevamente el magnicidio de Cano, haga clic AQUÍ.
-
Redacción Judicial | EL ESPECTADOR
Tags de esta nota:
- Guillermo Cano
Opiniones
Este es un espacio para la construcción de ideas y la generación de opinión.
Este espacio busca crear un foro constructivo de convivencia y reflexión, no un escenario de ataques al pensamiento contrario.
Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí
Opinión por:
nidia ferreira morales
18 Diciembre 2008 - 4:19pm
Opinión por:
gaviotaluza
17 Diciembre 2008 - 12:58pm
Opinión por:
luis abelardo martin gomez
17 Diciembre 2008 - 12:16pm
Opinión por:
luis abelardo martin gomez
17 Diciembre 2008 - 12:16pm
Opinión por:
luis abelardo martin gomez
17 Diciembre 2008 - 12:16pm
Opinión por:
carlomagno
17 Diciembre 2008 - 10:06am
Opinión por:
fsg123
17 Diciembre 2008 - 1:26pm
Opinión por:
Alvaro sepulveda
17 Diciembre 2008 - 9:53am
Opinión por:
criticoberlines
17 Diciembre 2008 - 9:10am
Opinión por:
Uribestiario
17 Diciembre 2008 - 9:35am
Opinión por:
carlos josé
17 Diciembre 2008 - 9:09am
Opinión por:
maria elisa ramirez obyrne
17 Diciembre 2008 - 8:55am
Opinión por:
la madre deTanno
17 Diciembre 2008 - 7:38am
Opinión por:
elzorro8212
17 Diciembre 2008 - 7:35am
Opinión por:
la madre deTanno
17 Diciembre 2008 - 7:12am
Opinión por:
carmen arevalo
17 Diciembre 2008 - 7:07am
Opinión por:
criticoberlines
17 Diciembre 2008 - 9:35am
Opinión por:
oz
17 Diciembre 2008 - 1:51am
Opinión por:
Madre de Certero33
17 Diciembre 2008 - 1:25am
Opinión por:
Madre de Certero33
17 Diciembre 2008 - 1:23am
Opinión por:
Ebiru Oravla
17 Diciembre 2008 - 1:07am
Opinión por:
Ebiru Oravla
17 Diciembre 2008 - 3:10am
Opinión por:
Uribestiario
17 Diciembre 2008 - 1:08am
Opinión por:
beico
17 Diciembre 2008 - 12:26am
Opinión por:
Uribestiario
17 Diciembre 2008 - 9:33am
Opinión por:
Uribestiario
17 Diciembre 2008 - 1:05am
Publicidad
Publicidad
-
Nuestra edición impresa
Suscribase aquí
Suscríbase
y conozca todos los beneficios.


