En busca de rastros alienígenas

Con pocas probabilidades de éxito, dos investigadores de la Universidad de Arizona quieren encontrar evidencias de actividad extraterrestre en la Luna.

Puede que sí, puede que no. Puede que existan rastros de actividad extraterrestre, remanentes de su permanencia en la luna, tal vez basura. Puede que las redes subterráneas de la Luna hayan guardado las evidencias por millones de años, sin deshacerla, sin enterrarla. Puede ser, sin embargo, pura especulación de dos científicos de la Universidad de Arizona —Paul Davies, autor de varios libros, y Robert Wagner, investigador de la Nasa— que quieren saber si en algún momento los extraterrestres alunizaron y se establecieron, aunque fuera por un tiempo muy breve.

La idea no es novedosa. El programa Seti de la Nasa también lleva varios años buscando vida extraterrestre, analizando posibles señales emisoras de otros espacios planetarios. Desde mediados de 2009, la Nasa puso en órbita una nave que ha tomado más de 300.000 fotografías de la Luna en gran resolución, y ha registrado un cuarto de la geografía lunar en detalle. Por eso, el objetivo de Davies y Wagner es complementar dichos programas, que, pese a todos los esfuerzos, no han publicado evidencia firme de vida extraterrestre.

Precisamente, a través de las fotografías del Orbitador Lunar de la Nasa, los investigadores intentarán averiguar si los extraterrestres instalaron sondas en la Luna. Pero ¿se preservan durante tanto tiempo los rastros?, pues es probable que dichas misiones alienígenas se hubieran registrado hace millones de años. ¿Cómo es posible que los rastros duren tanto tiempo?

Davies y Wagner explican —en un artículo publicado en la revista Science Direct— que el ambiente natural de la Luna puede conservar los rastros por mucho tiempo. La superficie de la Luna es geológicamente inactiva y presenta muy pocos cambios a lo largo del tiempo. De modo que le tomaría muchos años al suelo lunar enterrar un objeto en sus capas más inexploradas. Y aunque los objetos —la basura extraterrestre— estuvieran enterrados, es posible acceder a ella penetrando la superficie.

Sin embargo, con todos los instrumentos a su disposición y miles de hipótesis por resolver, las probabilidades de éxito son menores. “Si cuesta poco examinar los datos para detectar signos de manipulación inteligente, no se pierde tiempo en hacerlo, a pesar de que la probabilidad de detectar la tecnología alienígena puede ser muy baja”, concluyen Davies y Wagner.