Joseph Kony en la mira de las redes sociales

La ONG Invisible Children busca apoyo para que el líder de la milicia ugandesa sea detenido.

En algún remoto rincón de la región central de África se esconde, protegido por una guardia de niños armados y bajo el cuidado de un harén de esclavas, uno de los criminales más temidos y buscados del planeta: Joseph Kony, jefe del Ejército de Resistencia del Señor y responsable del secuestro, tortura y esclavización de miles de menores ugandeses. A pesar de sus delitos, Kony era desconocido en el mundo hasta hace poco. Pero ahora la ONG californiana Invisible Children, a través de un video subido a You Tube que ya han visto más de 46 millones de usuarios, lo ha hecho famoso y ejerce presión para que las fuerzas de EE.UU. ayuden a capturar al guerrillero en 2012. 

El Ejército Libre del Señor (LRA, sus siglas en inglés) no es cualquier guerrilla, sino tal vez la más extravagante y sanguinaria de África. Se originó cuando Yoweri Museveni tomó el poder en Uganda, en 1986, y rompió sus vínculos con sus aliados del norte del país, que empuñaron las armas en contra del nuevo mandatario. Para entonces apareció Alice Lakwera, una líder del LRA que mezcló tradiciones ancestrales con lecturas del cristianismo y empezó a formar lo que hoy en día es una milicia de cristianos fundamentalistas armados, que aspiran a tumbar al gobierno actual y establecer un gobierno teocrático basado en los Diez Mandamientos de la Biblia. Sus enfrentamientos con el Ejército de Museveni aterrorizan a al menos dos millones de desplazados internos, especialmente en el norte del país, que rezan para que se firme un acuerdo de paz.

Kony se convirtió en líder del LRA a finales de los 80. Desde entonces, sus principales víctimas han sido los menores: secuestran niños y niñas para convertirlos en soldados y esclavas sexuales. También los mutilan y los obligan a matar. Son conocidas las imágenes de menores sin nariz, orejas, labios y otras extremidades. Según el LRA, cerca de 60 mil infantes han caído en sus manos. Exintegrantes y exrehenes de la milicia han afirmado que fueron obligados a mutilar brutalmente a sus amigos y familiares, y a participar en rituales en los que bebían la sangre de sus víctimas.

De Kony se sabe muy poco, aparte de que fue marginado del colegio en primaria, tiene alrededor de 45 años y una familia de 27 esposas y 42 hijos. El líder de este ejército sanguinario se autoproclama un “buen cristiano”, que recibe órdenes directas de Dios para acabar con el gobierno ugandés y que toma sus decisiones después de consultar con los espíritus. Muchos creen en sus poderes sobrenaturales. Algunas de sus exesposas dicen que es un “profeta” y que no es el responsable de los brutales ataques de su ejército, sino sus súbditos.

Es tanto el misterio que lo rodea, que muchos aseguran que es invencible debido al pacto que tiene con los espíritus. Así explican que haya logrado resistir durante dos décadas con un ejército que en número y equipamiento es inferior a las fuerzas oficiales. Otros, sin embargo, tienen una explicación más terrenal, dicen que el LRA ha contado desde sus inicios con el apoyo del Gobierno islamista de Sudán, que lo ha utilizado para atacar a los independentistas del sur del país. Quizá por esto, cuando en 2005 Sudán puso fin a su guerra civil, Kony ordenó al millar de fieles que tenía para entonces que se replegaran, que se escondieran en la selva congoleña y en el sur de Sudán.

Kony es el primero en la lista de criminales reclamados por el Tribunal Penal Internacional de La Haya desde 2005. Sin embargo, hasta hace pocos días su cara era desconocida en el mundo. Hoy es un fenómeno mundial gracias al video montado en You Tube por Invisible Children (http://www.youtube.com/watch?v=Y4MnpzG5Sqc). La ONG californiana completa casi una década de esfuerzos para poner punto final a las actividades del sanguinario ejército de cristianos. Fue gracias a su gestión que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, decidió enviar un centenar de soldados a Uganda en octubre de 2011para apoyar a las fuerzas de ese país. Dicha ayuda militar no ha tenido hasta ahora ningún efecto significativo.

El emotivo video ha sido elogiado por millones de personas. "Qué bueno ver el fuerte interés que ha despertado #stopkony - un paso clave para ayudar a los más vulnerables", escribió en Twitter el magnate de Microsoft, Bill Gates. El gobierno estadounidense no tardó en manifestarse Jay Carney, portavoz de la Casa Blanca, recordó hoy que Obama envió soldados para ayudar a Uganda a capturar a Kony. "Creo que este video viral es parte de esa respuesta, que busca crear conciencia sobre las atroces actividades del LRA", añadió." Hasta las estrellas de Hollywood e importantes artistas han manifestado su apoyo para capturar a Kony.

No obstante, Invisible Children también ha sido objeto de críticas, miles de cibernautas alegan que subir el impactante video es una estrategia para adquirir fondos y promocionar la labor del propio cineasta (Jason Russel, miembro de la ONG). Agregan que el video trata un tema cuyo momento cumbre tuvo lugar una década y propone una solución "occidental" al problema. Asimismo, la ONG ha sido criticada por usar buena parte de los fondos recaudados -cerca del 70% - para pagar salarios, gastos de representación y realizar películas. "¿Por qué ahora? ¿Por qué busca beneficiarse en mercadear la infamia de un hombre ya famoso por sus crímenes y cuya captura ya está en la agenda?", cuestiona en su blog el escritor y periodista ugandés Angelo Izama, quien agrega que los problemas que urge enfrentar en su país son la prostitución infantil y el sida.

Mike Wilkerson, un periodista de World Politics Review que trabaja en Uganda, asegura que sería genial deshacerse de Kony y sus fuerzas, que son responsables de asesinatos y secuestros masivos durante los últimos 20 años, “pero hay que tener en cuenta que Kony no ha estado en Uganda desde hace seis años y que no está claro cómo millones de personas bien intencionadas, aunque desinformadas, van a ayudar a esclarecer una realidad muy complicada”. Según Wilker, la presencia del LRA en Uganda es mínima y opera sobre todo en Sudán, Sudán del Sur, la República Democrática del Congo y la República Centroafricana.