"Una botella muy boteriana"

La Fábrica de Licores de Antioquia busca fortalecer la categoría del ron de la mano de una figura: el maestro Fernando Botero.

El maestro Fernando Botero junto con su botella.  /Cortesía
El maestro Fernando Botero junto con su botella. /Cortesía

El estancamiento en la venta y consumo de ron tiene preocupados a los empresarios de la industria de licores en el país. Y todo por cuenta de un ciclo en el que entraron los colombianos, en que prefieren tomar aguardiente y cerveza que las bebidas ámbar. Por eso, en una jugada ‘maestra’, la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA), al mejor estilo de las grandes casas productores del mundo, buscó a una de las figuras más destacadas para consolidar en conjunto una pieza de colección: el ron Botero. Fernando Restrepo, la cabeza de la FLA, explica cuál es la intención tras esta alianza de talla internacional.

¿Qué fue lo que hicieron con Fernando Botero?

Estamos preocupados desde principio del año, porque la categoría de ron está estancada en Colombia para todos los fabricantes. Buscamos una idea para dinamizarla. En el mundo hay varias categorías, algunas de ellas premium, como el champán, el whisky escocés, el vodka, y han lanzado ediciones conmemorativas acordes con aniversarios, con personajes, con sitios como la torre Eiffel.

Entonces agarramos esas ideas y pensamos qué personaje colombiano nos ayudaría a hacer algo muy bueno desde el punto de vista marca. Y todos los caminos nos llevaron al maestro Botero.

¿Y qué lograron?

El paso siguiente era venderle la idea al maestro Botero y convencerlo. Estuvimos con el gobernador de Antioquia y le compartimos la idea. Él se fue para donde el maestro a comentársela. Tanto el gobernador como el maestro lo pensaron mucho al comienzo, porque era vincular al maestro con un licor y eso generó interrogantes. Pero el maestro Botero, muy inteligente, le dijo al gobernador que se adhería al proyecto y le trabajaba gratis, siempre y cuando parte de las utilidades del ron fueran al Museo de Antioquia. Ese museo, al igual que el Museo Botero de Bogotá, son legados que cuesta mucho dinero mantener. Y necesita recursos. El gobernador le dijo que sí y de paso también que destinaría dinero para el Instituto de Cultura y Patrimonio de nuestro departamento. Y todo empezó.

¿Cómo serán distribuidas las utilidades?

Las utilidades se parten entre el Museo de Antioquia, que es la entidad que maneja el legado artístico del maestro Botero, eso equivale a $1.000 millones. Y para el Instituto son otros $1.000 millones. En resumen hacemos no solo una labor de mercadeo del ron, sino un aporte significativo a la cultura del país.

¿Cómo llegaron al proceso de la botella y del licor?

Comenzamos a trabajar en el diseño. El maestro hizo un rayón. Pintó una botella muy boteriana, de su estilo, con figuras voluminosas, y nosotros, con el fabricante de vidrio, le captamos la idea y logramos una botella hermosa. Seguimos con el corcho. Este que se le puso es de la mejor calidad, costosísimo, y la etiqueta fue porque el maestro nos envió dos propuestas, dos obras de él, y escogimos la que tiene en este momento, la que se llama Hombres bebiendo. Es un cuadro que el maestro pintó a principios de 2011 y muestra la idiosincrasia de nosotros los colombianos cuando estamos parrandeando. El paso siguiente fue escoger el mejor ron. Y de nuestras añadas, de nuestros rones, de nuestros caldos, escogimos lo mejor que había entre 15 y 20 años, es una mezcla de diferentes rones con añejamiento y logramos uno espectacular. Es una edición limitada de 100.000 botellas que se ha vendido muy bien.

Tienen otra botella muy exclusiva...

En la fábrica tenemos 94 años de historia y tradición en aguardiente y ron. Hay rones añejos entre 8 días y 42 años, toda una gama. En Colombia la legislación de los licores dice, igual que en Escocia, que cuando uno va a hablar de un whiskey de 12 años o un ron de 12 años, el caldo de menos añada que debe ir es de 12 años. En este momento el ron es de esa edad para arriba. Nosotros hemos tenido por anticipado entre 30 y 38 años, y eso fue lo que escogimos para crear Ron Medellín Reserva Especial, La Reserva del Gobernador. Y le ponemos ron de 30 años porque es el de mínima edad que hay ahí, pero hay de 36 y 38 años. Decidimos sacar 150 botellas, esto es de lo más especial que hay en Colombia. Sentimos que vendemos ese que es el mejor ron en Latinoamérica.

¿Cómo está la industria?

Nosotros como empresa vamos muy bien, tenemos un poco más del 50% del mercado de licores colombiano. Nuestro producto estrella es el Aguardiente Antioqueño, tenemos el liderazgo del mercado y es una categoría que está creciendo muy bien. Pero la del ron está bastante estancada.

¿Qué representa el ron en ventas frente al aguardiente?

Si el aguardiente es 7, el ron es 3. Pero hay que llevarlo a 7. El reto es que este 2013 hagamos que la categoría deje de estar estancada y tenga crecimiento. Y ese estancamiento fue desde hace tres años, cuando la gente se fue para el aguardiente. Saltó del whisky y del brandy al aguardiente y sentimos que el aguardiente sin azúcar impactó mucho al consumidor porque es atractivo, light.

¿Con qué cifras cierran 2012?

Vendiendo arriba del billón de pesos, unos 64 millones de botellas. En 2011 fueron $920.000 millones.

Y para 2013...

$1,08 billones y 67 millones de botellas. Y esperamos crecer el 10% sobre todo lo que vendimos en 2011 en rones.

¿Cómo está distribuido el consumo en el país?

El consumo en total de la cerveza es impulsado por la Costa Atlántica y el Oriente. Le sigue el aguardiente y se toma más en los Andes, en Antioquia y Caldas. El departamento con mayor consumo per cápita de aguardiente es Antioquia, le sigue Chocó y luego Nariño.