Caballo de paso, un orgullo de Perú que se une a la gastronomía

Los caballos muestran su habilidad y sorprenden a visitantes y turistas que disfrutan de la exhibición mientras saborean anticuchos.

AFP

Un espectáculo de caballos de paso en Perú puede disfrutarse tanto como los platos típicos de la gastronomía local. Por eso en Pachacamac, junto a antiguos santuarios preincaicos, algunos centros equinos se han convertido en restaurantes temáticos que unen dos pasiones nacionales.

Los caballos muestran su habilidad y sorprenden a visitantes y turistas que disfrutan de la exhibición mientras saborean anticuchos (trozos de corazón de res macerados) y beben cerveza de kiwicha, bebida a base de granos andinos de los antiguos peruanos.

"Hemos logrado juntar dos tradiciones peruanas: el caballo de paso y el boom de la gastronomía", dijo a la AFP Jorge Navarro, un criador de caballos que decidió junto a su familia abrir un restaurante que le permite reunir en un mismo lugar las dos pasiones peruanas.

El restaurante rinde culto al caballo de paso, y está ambientado con pinturas de caballos, esculturas, estribos, monederos y elementos que son propio de esta actividad. Los asientos del bar son monturas de cuero.

Mientras en la cocina trabajan preparando cebiches, lomo saltado, carapulcra y otros platos de bandera que ofrece Navarro, en una pista de tierra se realiza una demostración de la "marinera con caballo de paso".

Con movimientos armoniosos, una amazona montada a caballo gira alrededor del jinete (chalán) que lanza el pañuelo por el aire mientras suena la música típica de la costa peruana.

El andar del equino es único en el mundo con logrados cambios de ritmos y velocidades que son el resultado de siglos de perfeccionamiento de la raza.

El local, como otros que pululan en la zona, está ubicado en la hacienda Mamacona, distrito limeño de Pachacamac (sur) donde cada año en abril se realiza el Concursos nacional de Caballos Peruanos de Paso, (este año se desarrolla entre 14 y el 21) con participación de más 500 ejemplares.

Es parte de una fiesta nacional que dura una semana y en la que se lucen los caballos con sus mejores galas y monturas, elaboradas por artesanos talabarteros que combinan el cuero con incrustaciones de plata de fino acabado.

"En más de 400 años el caballo peruano de paso ha evolucionado como una de las razas más puras del mundo y como una entidad única en el reino caballar", dijo a la AFP Alfredo Ruzo, un especialista y ganador de varios concursos.

La existencia de esta raza ha sido denominada "el más grande triunfo de la selección genética jamás lograda por un grupo de criadores", afirmó, tras explicar que lo que lo hace único es su marcha lateral especial a cuatro pasos.

"Es famoso por su marcha de andadura de cuatro tiempos, en que las patas delanteras se arquean lateralmente, al estilo de los brazos de un nadador; las patas traseras ejecutan una zancada larga y recta, manteniendo bajo los cuartos traseros", precisó.

"Gracias a esa marcha lateral a cuatro pasos única e innata, el caballo de paso es indudablemente el caballo de equitación más confortable del mundo", agregó.

Los jinetes o 'chalanes' visten vistosos ponchos a base de algodón, lana de alpaca y de vicuña, con sombrero tejidos de paja de alta calidad, mientras las amazonas usan faldas y blusas de rico bordados, con sombrero de paja adornado con flores y una manta o chal de color del poncho.

El historiador José Antonio del Busto, en su Historia del Descubrimiento y Conquista de Perú, señala que el clima, la dieta y la difícil geografía peruana influyeron poco a poco en una raza eficiente para el trabajo, el viaje y la exploración.

Los corceles "cambiaron su dieta de granos y cereales y la trocaron por una más rústica de pastos altoandinos, dando lugar a un ejemplar más fuerte de conformación morfológica", sostiene Del Busto.

Actualmente hay criadores de caballos de paso en toda la costa peruana, y también en la zona andina como Cajamarca y Huancavelica. "La afición está llegando a la selva", dijo Ruzo.

Según estudios, el caballo peruano de paso desciende de los equinos andadores y trotadores introducidos en el Perú por los españoles en siglo XVI.

El caballo de paso ha sido fuente de inspiración en canciones de la música popular peruana y posee una estatua erigida en su homenaje junto al turístico Puente de los Suspiros, en el distrito limeño de Barranco.

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