El inventor de ciudades

CARLOS VANEGAS, doctor en Ciencias de la Computación de la U. de Purdue (EE.UU.), diseña mediante algoritmos matemáticos zonas urbanas más amables con sus habitantes.

/ Audrey Collec
/ Audrey Collec

La idea de que el comportamiento de los ciudadanos tiene mucho que ver con la forma en que está diseñada la urbe que habitan se le metió en la cabeza al matemático Carlos Andrés Vanegas Grisales mientras adelantaba su doctorado en Ciencias de la Computación en la Universidad Purdue (Indiana, EE.UU.).

Vivir lejos y comparar la planeación de otros centros urbanos con la Medellín en la que creció —la que fue habitada de a poquitos y hoy está rodeada de invasiones— lo convenció de que muchos de los problemas sociales arraigados a las ciudades latinoamericanas podrían evitarse si sus calles, edificios y sistemas de transporte se hubieran pensado diferente.

Con lo aprendido en los salones de la Universidad Eafit, donde estudió Ingeniería Matemática, Vanegas se armó de algoritmos y se aventuró a mezclar la geometría con el pavimento.

De la mano de su asesor doctoral en Purdue, Daniel Aliaga, y uno de los pioneros en el área de simulación urbana en el mundo, el investigador de la U. de Berkeley Paul Waddell, Carlos Vanegas enfocó su tesis doctoral en un proyecto que integra el modelamiento geométrico (3D) y comportamental de las ciudades, con el fin de mejorar y facilitar los procesos de planeación de las zonas urbanas del futuro.

“Lo que más me apasiona de esta investigación es su impacto en la vida cotidiana de las personas. La planeación de ciudades es un problema importante que se ha abordado de una forma más artesanal que científica, lo que ha llevado, en ocasiones, a tener como resultado ciudades muy exitosas como también totalmente inviables”, dice Vanegas desde las instalaciones de la U. de Berkeley, donde ahora trabaja como investigador junto a Waddell.

Este año su tesis doctoral fue elegida por la Purdue para representar a la institución en una de las principales competencias de EE.UU. en términos académicos y de investigación: el concurso del Consejo de Escuelas de Posgrado de ese país, que ubicó al colombiano a la altura de los grandes investigadores de Norteamérica.

A sus 28 años, asegura que tener la mirada fija sobre lo que desea para su futuro lo llevó a rechazar opciones de trabajo de algunas de las mejores compañías del país, pero a la vez lo impulsó a entregarse a un proyecto que podría replantear la estructura social que esconden las avenidas, centros de comercio y barrios que están por construirse en el mundo. Siempre convencido de que el conocimiento científico no puede quedarse en el tablero.