Iglesia para los que no creen

Londres abrió el primer templo para ateos. En pocos meses ha tenido una sorprendente acogida, tanto que la idea ha comenzado a replicarse en varias ciudades del Reino Unido y del mundo. El Espectador visitó el lugar.

Sanderson Jones es el líder de la iglesia atea en Londres.  / Cortesía
Sanderson Jones es el líder de la iglesia atea en Londres. / Cortesía

Una fila de más de cien personas se extiende a lo largo de la calle Marques en el distrito de Islington, al norte de Londres. Jóvenes, adultos y viejos esperan bajo el sol que las puertas de la iglesia se abran, pues a la 1:30 de la tarde comenzará el segundo servicio del día. Pero esta no es una ceremonia cualquiera.

Esta iglesia, que está en reconstrucción y ha sido desacralizada, ha sido el lugar ideal para llevar a cabo la idea que se les ocurrió al comediante británico Sanderson Jones y a su colega, Pippa Evans, mientras viajaban rumbo a un concierto. Ambos se dieron cuenta de que les gustaban muchas de las cosas que una religión ofrece, como el sentido de solidaridad y comunidad, los cantos y algunas fiestas tradicionales. Sin embargo, no compartían el dogma que predican, pues se declaran ateos. Por eso decidieron invitar a la gente que no cree en Dios, o que está desencantada con las religiones, para que se reuniera a discutir un tema en particular, cantar y realizar proyectos comunitarios el primer domingo de cada mes. Su lema es “vivir mejor, ayudar más a menudo y maravillarse más”.

Jones admite que al comienzo no tenía grandes expectativas. Pensó que a la convocatoria llegarían máximo 30 personas, pero para su sorpresa llegaron 200. A la siguiente reunión llegaron 300 y en la tercera tuvo que abrir dos servicios, uno en la mañana y otro en la tarde. Asegura que ya le han llegado propuestas de otras partes del Reino Unido, como Exeter y Escocia, y del mundo, como Australia y Canadá, para replicar de inmediato la idea. Ha aparecido, además, en los principales medios británicos, como la BBC y The Guardian, lo que ha llamado más y más la atención de la gente. “Esto pretende ser una celebración de la vida”, afirma.

La ceremonia

La iglesia está completamente llena. El servicio de hoy ha sido llamado “pascua para ateos”. Sanderson Jones es un hombre alto, delgado, de ojos azules, pelo largo rubio y barba abundante. Está vestido con un pantalón rosado, corbata y chaqueta oscura. Les da la bienvenida a los que vienen por primera vez, explica la finalidad del grupo y anima a la gente a comenzar cantando. La canción elegida es Don’t Stop Believing de la banda estadounidense Journey. Todo el mundo se levanta de las sillas y canta con emoción. Luego es tiempo para una lectura, un corto poema llamado Mito. Y después viene el invitado especial.

Para sorpresa de muchos, el invitado es el reverendo Dave Tomlinson, vicario de la iglesia de San Lucas de Londres. Este religioso no está aquí para convencer a nadie de que se convierta. Sus ideas son bastante progresistas y su reflexión se centra más en la importancia de las historias y los mitos en la vida del ser humano. También asegura que el proyecto lo tiene fascinado, recibió su aprobación y hasta les ofreció su propia iglesia por si les llega a faltar espacio. “Algunos cristianos se han molestado por mis palabras e incluso me han preguntado si he perdido el camino, pero creo que no estoy haciendo nada malo”, dice.

Es tiempo de una canción infantil tradicional británica llamada Run, Rabbit, Run. Y luego, una segunda invitada aparece en el altar. Es una joven irlandesa que invita a que todos hagamos pequeños actos por las personas mayores en vez de dedicarnos horas y horas a ver Facebook. “A menudo los excluimos o los ignoramos”, dice, y continúa: “Hace poco vi a una mujer que casi no podía caminar en la calle. Iba sola, me le acerqué, la llevé en el carro. Tenía 93 años, su esposo había muerto hacía diez años, y ella había trabajado en una fábrica de municiones durante la Segunda Guerra Mundial. Tenía una historia increíble, pero estaba demasiado sola. Le dije que cuando necesitara ayuda me llamara”.

Luego es momento para reflexionar en silencio. Y después recolectan dinero destinado para pagar la renta del lugar. “Recuerden que entraron aquí gratis, pero tienen que pagar por salir”, dice Jones con una sonrisa, y finaliza con un comentario sobre lo que representa la primavera como tal, el resurgir, el florecer de la vida y el comienzo de una nueva etapa. La última canción de la tarde es Always Look on the Bright Side of Life (Mira siempre el lado positivo de la vida), muy famosa porque un coro de crucificados la canta en la película británica La vida de Brian, que narra la historia de un joven cuya vida es paralela a la de Jesucristo. Una hora más tarde la multitud se agolpa en la puerta donde brindan té y galletas gratis.

¿Funcionará un templo para ateos?

El Reino Unido es una de las regiones más ateas de Europa. Según el último censo, el número de personas que no profesan ninguna religión se ha duplicado en la última década, pasando de 7 millones a 14 millones en 2012.

 

Sin embargo, las críticas más fuertes al proyecto conocido como The Sunday Assembly provienen de los mismos ateos, que lo ven como una contradicción a su esencia. Muchos cuestionan que institucionalizar el ateísmo sólo podría convertirse en un problema. Sin embargo, el resto de la gente parece haberlo tomado positivamente y muchos, como el escritor suizo Alain de Botton, quien también tiene en mente construir un templo ateo en el corazón financiero de la capital británica, ya habían sugerido que una “religión de los ateos”, que incorpore formas religiosas y tradiciones que satisfagan la necesidad humana de conexión, los rituales y la trascendencia, es necesaria.

El Reino Unido es una de las regiones más ateas de Europa:  según un censo de 2012 hay catorce millones de personas que no profesan ninguna religión.