Vivir |7 Nov 2012 - 8:20 pm
Perfil del pianista que obtuvo el grado summa cum laude
En honor a la excelencia
Cuatro profesionales becados con el programa Quiero Estudiar de la U. de los Andes, recibieron también la máxima distinción de la institución.
Por: Redacción Vivir
Juan Nicolás Morales, pianista de la Universidad de los Andes. /Óscar Pérez
Las corcheas y las fusas con las que inicia el tercer movimiento de Gaspar de la nuit son la más clara evidencia de 15 años dedicados a la música. Diez horas diarias sentado frente al piano le han permitido a Juan Nicolás Morales interpretar con destreza una de las obras más reconocidas del francés Maurice Ravel, su compositor favorito. Esas diez horas, multiplicadas por infinidad de ensayos, le significaron el 19 de octubre uno de los reconocimientos más importantes de su corta carrera: un grado summa cum laude, la máxima distinción que otorga la Universidad de los Andes a sus estudiantes. En esta ocasión, tan sólo cinco entre más de mil lo lograron.
La melodía en las teclas empezó a seducirlo cuando apenas cumplía una década de estar en el mundo. Fue su padre, un músico aficionado, quien lo presentó con los pentagramas y desde entonces su pasión no ha parado de crecer. El Conservatorio de la Universidad Nacional lo recibió como su alumno. Allí comenzó su carrera, pero pronto pareció darse cuenta de que su técnica requería mejores fundamentos.
Como participante del Concurso Nacional de Piano, Morales conoció a Antonio Carbonero, un cubano graduado del Conservatorio Tchaikovsky de Moscú y quien se convirtió en su tutor. “Fue un cambio del cielo a la tierra. Todo se lo debo a él”, recuerda Morales.
Fue él quien, precisamente, lo llevó a los Andes a través de Quiero Estudiar, un programa de becas para los alumnos con buen rendimiento. Fue él quien le permitió alcanzar el nivel que lo ha llevado a ser solista de la Orquesta Filarmónica de Bogotá y a ganar el Concurso Nacional de Piano y el Concurso Musicalia de Cuba. Y gracias a él obtuvo un grado con honores.
Con Morales, otros estudiantes, del mismo programa de becas, lograron ese reconocimiento: la bióloga Lina Jaime, el ingeniero electrónico Diego Cifuentes y Nicolás Rodríguez, un ingeniero químico que, gracias a su promedio de 4,89, ha podido estudiar gratis desde segundo semestre.
Y aunque ya está a punto de terminar ingeniería ambiental, su segunda carrera, está convencido de que no quiere ejercer ninguna de las dos profesiones. Lo que sueña, en realidad, es correr, seguir siendo el atleta que es desde hace seis años. Pero, tal vez, como él dice, alterne esa pasión con la docencia. “Ahora, como todos los graduados, tengo una gran responsabilidad con el país” dice.
Por: Redacción Vivir
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