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Vivir 7 Nov 2012 - 8:20 pm

El gobierno canadiense donará un millón de dólares a esta iniciativa

Treinta años salvando prematuros

El método madre canguro, impulsado por la pediatra colombo-francesa Nathalie Charpak, les ha garantizado la vida a miles de bebés colombianos y extranjeros. Un estudio piloto comprobó que favorece el desarrollo cerebral de los pequeños.

Por: Lisbeth Fog
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Más de 20.000 bebés prematuros o de bajo peso se han beneficiado con este programa. / Fotos: David Campuzano - El Espectador

Hace unos días nació Mateo; pesó tan sólo 1.900 gramos. Su hermano gemelo, Santiago, aprovechó mejor la estancia en el vientre de la madre y, a pesar de que llegó al mundo unos minutos después, su peso le dio ventaja: parece el mayor. Ambos acaban de matricularse en el programa de la Fundación Canguro, la misma que recibió una donación de un millón de dólares del gobierno de Canadá, por demostrar que su método favorece el desarrollo cognitivo de los recién nacidos.

Más de 20.000 bebés prematuros o de bajo peso han tenido la suerte de ser guiados por el equipo liderado por la pediatra Nathalie Charpak, que promueve el método madre canguro (MMC), creado por el doctor Édgar Rey en Colombia hace más de treinta años. Y miles más en el resto del país y del mundo —todos los países de Centroamérica, más Haití y algunos de África y Asia—, donde el programa se ha implantado con la asesoría de la fundación, hoy con sede en el Hospital San Ignacio en Bogotá. Muchos de estos centros a su vez se han replicado y por eso Charpak dice que ya es “abuela canguro”.

No tiene misterio. Desde que nace, la madre o el padre deben cargar a su bebé las 24 horas del día en su pecho, siempre en posición vertical; ese contacto piel a piel mantiene calientico al recién nacido. Además, el bebé “huele a la mamá, escucha su corazón y su voz, engorda más rápidamente, tiene un sueño profundo y está en una situación de no estrés, lo que no pasa en la incubadora”, explica la doctora Charpak. El método se complementa priorizando la alimentación con leche materna.

Lo que ha demostrado el grupo de investigación en una reciente prueba piloto es que este método favorece el desarrollo cerebral del bebé. Al nacer antes de los nueve meses, el cerebro no ha madurado lo suficiente y sus neuronas aún no han logrado conectarse entre sí, lo cual es necesario para que al crecer el niño pueda concentrarse en clase, hacer deporte sin problemas, incluso abotonarse la camisa con rapidez. Puede sonar a “problemas menores”, pero si “el método puede actuar sobre las conexiones, la respuesta es ‘canguro’”, enfatiza Charpak.

Lo que llamó la atención de la iniciativa canadiense Saving Brains fue la simpleza del método. “No se necesita equipo de alta tecnología para fortalecer el desarrollo cerebral de los niños prematuros”, dijo a El Espectador Karlee Silver, directora de la iniciativa. “Es increíble pensar que volver a algo tan sencillo como cargar al bebé piel a piel todo el tiempo sea suficiente para estimular su cerebro de tal manera que pueda hacer las conexiones esperadas”.

“No se trata de medicina alternativa, ni de la opción de los pobres”, explica Charpak. Es un método basado en la evidencia científica, reconocido por varias instituciones, como la OMS a nivel internacional y el Ministerio de Salud en Colombia.

Con los fondos canadienses, la fundación podrá realizar su sueño: recuperar al menos a 450 de los bebés que pasaron por la llamada Casita Canguro, nacidos entre septiembre de 1993 y septiembre de 1994, para analizar el impacto en el largo plazo del método en su desarrollo cognitivo, su desempeño escolar y su entrada al mercado laboral.

Los padres de Mateo y Santiago reciben información sobre el programa. Están nerviosos, como lo estaba Juan Miguel Gallego, Ph.D. en economía, cuando llegó hace más de tres años con su esposa y sus gemelos prematuros, Anita y David. “Es un programa en el que ves el progreso del niño todos los días”, recuerda. “Impresiona mucho”.

Antes, como “padre canguro”, y ahora como investigador de la Universidad del Rosario, Gallego propone estudiar cómo las intervenciones tempranas tienen un impacto en la formación de los niños, su desempeño laboral y, en general, en la economía de un país.

Y en la economía del hogar también el MMC parece ideal: “Nuestra EPS cubre todo: el programa, la droga, las vacunas”, dice Héctor Arango, padre de Alison, una bebé de ojos grandes, tres meses de nacida, ya con el peso normal para su edad. Están en la salita de espera, en medio de muchos bebés que están siendo atendidos, de padres seguros y otros preguntones, como los de Mateo y Santiago. Los unos animan a los otros. Ver bebés recuperados los llena de esperanza y les tranquiliza el alma. Sus gemelos muy pronto estarán saludables y rozagantes como Alison.

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