Argumentos de Parques Nacionales en contra de Los Ciruelos

El proyecto en el Tayrona está suspendido hasta que Parques entregue un informe técnico y jurídico “riguroso” sobre los impactos ambientales.

El futuro del ecohotel Los Ciruelos, en el Tayrona, está en manos de Parques Nacionales. La entidad deberá entregarle a la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) unos estudios técnicos y jurídicos “rigurosos” y “vinculantes”, para que ésta última tome una decisión definitiva: o se revoca la licencia –que hoy está suspendida– o se le da vía libre. En otras palabras, de los argumentos de Parques depende el futuro de esta construcción y si el ente es consecuente con lo que ha reiterado –que no dejara talar ni un árbol en esa zona porque este proyecto ocasionaría un “daño irreversible” al ecosistema–, no es arriesgado decir que el hotel Los Ciruelos se quedó sin piso. Que no tiene futuro.

El Espectador recogió los principales conceptos que Parques Nacionales le ha hecho llegar a la ANLA desde el año pasado, y todos podrían resumirse con este enunciado: “la ejecución de este proyecto va a afectar el ecosistema de bosque seco tropical, cuya conservación es crítica y prioritaria para el país (…) dada su baja representatividad y el alto nivel de afectación que presentan actualmente estos ecosistemas en Colombia”.

A esta conclusión se llegó gracias a un estudio denominado “Identificación de bosques secos en Colombia desde la perspectiva de expertos”, realizado por el Instituto Humboldt y la Universidad ICESI, en convenio con el Ministerio de Ambiente. Este estudio se hizo apenas el año pasado, lo que explica por qué en 2009, cuando se le otorgó la licencia ambiental a la empresa Reserva Los Ciruelos S.A.S., no se habló de un riesgo para el ecosistema que, según el informe, se ha transformado en estos años, volviéndose vulnerable y esencial para el equilibrio ambiental del parque.

Parques Nacionales explica que en Colombia “se ha ido perdiendo vertiginosamente la cobertura de los bosques secos tropicales”. Y presenta cifras contundentes: se calcula que en tiempos coloniales su extensión total era de unos 80.000 km2; ya para la el año 1950 había desaparecido más de la mitad de la extensión original (unos 45.000 km2) y para el 2006 se estimaba que sobrevivían sólo aproximadamente 1.200 km2, lo que corresponde apenas al 1,6% de la extensión inicial.

En sus informes Parques ha insistido en que “a pesar de la poca importancia que se le ha conferido a los bosques secos tropicales”, estos poseen gran cantidad de especies endémicas de flora y fauna (especialmente de insectos como escarabajos y vertebrados), son fuente de varias especies de leguminosas y frutales, son fundamentales para “ mantener especies de insectos que contribuyan al control de plagas y vectores de enfermedades”; y cumplen la función de proteger el suelo: “si se remueve esta vegetación, el agua lluvia no va a encontrar resistencia y va a erosionar y lavar los suelos, y arrastrará y depositará sedimentos sobre la bahía, generando graves afectaciones sobre otros ecosistemas marinocosteros como son: los arrecifes coralinos, las praderas de fanerógamas y los manglares”.

Remitiéndose a estos estudios la entidad le dijo a la propia ANLA, en una carta remitida el pasado 9 de enero, que “de acuerdo con las nuevas consideraciones técnicas contempladas (…) reiteramos que las actividades que se pretender desarrollar por parte de la Empresa Reserva Los Ciruelos S.A.S. al interior del Parque Tayrona, pueden ocasionar un daño irreversible al área protegida debido a que se afectaría el ecosistema de bosque seco, ya que se trata del establecimiento de una infraestructura de carácter permanente para alojamiento en un ecosistema de especial fragilidad y excepcionalidad en términos de representatividad ecosistémica”.

Todo esto ya se lo ha advertido Parques Nacionales a la ANLA pero, como se lo dijo a El Espectador la propia directora de la agencia de licenciamiento, Luz Helena Sarmiento, “solamente con que me digan que es un ecosistema muy importante yo no puedo cambiar la licencia. Necesitamos un concepto muy fuerte para hacer la modificación”. En esos “rigurosos” conceptos técnicos y jurídicos que remita Parques, está el futuro de Los Ciruelos.

La empresa expresó a través de un comunicado que “estaremos atentos y listos a ejercer todas las acciones legales para garantizar que el estudio se produzca con el debido rigor científico” y que espera que no se esté intentado fabricar con este informe “una prueba para confirmar la decisión política que algunos funcionarios desean tomar, por fuera del debido y legítimo proceso”.