“Este es un Colciencias diferente”

Con un presupuesto de $1,29 billones en 2012 (incluyendo regalías), se esperaba un poderoso Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación. Fonseca dice que lo está haciendo. Hay voces que lo dudan.

Carlos Fonseca está a la cabeza de Colciencias desde septiembre de 2012. / Óscar Pérez - El Espectador
Carlos Fonseca está a la cabeza de Colciencias desde septiembre de 2012. / Óscar Pérez - El Espectador

“Quien separe hoy a Colciencias de las regalías pertenece a un Colciencias que ya no existe. Esa persona está en el pasado”, dice Carlos Fonseca, director de la entidad desde hace cinco meses. Precisamente en esa tarea se concentró su administración en 2012: liderar la adjudicación del 10% de las regalías destinado a ciencia, tecnología e innovación (CTI), que representan $869.000 millones.

Ahora el esfuerzo apunta a adjudicar $1,6 billones correspondientes a 2013 y 2014, lo que debe quedar listo antes de octubre de este año, cuando empieza a regir la Ley de Garantías. Las regiones son el foco de atención. El objetivo inmediato es prepararlas, a través de talleres regionales y sectoriales, durante marzo y abril, para que presenten proyectos más pertinentes. Mientras tanto, ¿cómo se está ordenando “la casa” por dentro?

Una de las tendencias del presupuesto de Colciencias desde 2009 ha sido la gran inversión en formación de doctores (Ph.D.). A este objetivo se dedicó el 63% de sus recursos en 2012, dejando sin dinero suficiente el apoyo a proyectos de investigación y un alto grado de frustración en los científicos activos, quienes tenían tradicionalmente su principal fuente de financiación en Colciencias.

El año pasado se presentaron a la convocatoria general casi 2.000 propuestas de proyectos de investigación y de innovación, de las cuales 597 cumplieron con los requisitos y podrían haber sido financiadas, pero los recursos alcanzaron sólo para una quinta parte (124). La decisión para 2013 es financiar otros cien de esos proyectos que quedaron pendientes y no abrir nueva convocatoria.

“Tratar de corregir esta tendencia con los recursos de las regalías es desconocer el hecho de que ese dinero se limita a financiar investigación muy aplicada”, dice el exdirector de Colciencias Fernando Chaparro.

“Pero hay un cambio radical porque estamos rediseñando”, explica Fonseca. Con los dineros de regalías de 2012 se adjudicaron $75,9 millones para formación de maestrías y doctorados. “Y en las regalías de 2013 y 2014 aspiro a que sean $100.000 millones. Pero además de que hay dinero para Ph.D. en las regalías, todo proyecto que se presente tendrá que tener el rubro de formación de Ph.D. y maestrías. Eso nos va a disparar”.

Fonseca explica, además, que el programa de formación termina con la inserción de Ph.D. en empresas o “estancias posdoctorales”, para lo cual destinará $72 millones en 2013 que permitirán la incorporación de unos cien. “Tenemos que cosechar lo sembrado. Llegará una cantidad de gente y tenemos que recibirla con inserción laboral. Pero vamos a hacer minga con los departamentos y les decimos pongan billete en su departamento y nos agrandamos a 200”.

Esto significa, dice Fonseca, que Colciencias empezará a “bajar el presupuesto de becas sin que bajen los resultados”. Y anuncia que desde 2014 todos los recursos de la entidad serán para las convocatorias y su fortalecimiento. “El nivel de satisfacción de nuestros clientes es 0,4, lo que es muy bajo. Abriremos menos convocatorias; quienes participen tendrán información de cuántos recursos hay, y lo que se declare elegible será cercano a lo que podamos financiar”.

El esfuerzo por asignar el 10% de las regalías a CTI le ha restado tiempo y esfuerzos a temas tan estratégicos como pensar en un plan nacional de ciencia, tecnología e innovación, como sugirió el exrector de la Universidad Nacional y hasta hace unos días asesor de Colciencias, Moisés Wasserman. “Me parece que el Gobierno ha relegado en las regalías la necesidad del financiamiento de Colciencias, pero las regalías están orientadas de forma diferente, el mecanismo de aprobación es distinto, el tipo de investigación que cubre es muy especial. Colciencias puede perder su capacidad de mantener una comunidad fuerte y de fomentar la investigación en otros campos. Veo una tendencia muy grande a dispersarse mucho con pocos recursos y creo que ese es un gran peligro”, asegura Wasserman.

Según Fonseca, las regalías son “el pretexto para consultar con todos los actores del territorio en un momento en el que el país está ad portas de entrar en el posconflicto”. Dice, además, que el mensaje que llevará a las regiones en los talleres de los próximos dos meses será que ésta es la oportunidad de construir conocimiento para aplicarlo en sus territorios. Una vez terminados los talleres, “ya habremos articulado sectores y regiones. La unidad de pensamiento estratégico consolida y sintetiza. Ahí hay un esfuerzo de planificación diferente del que se hacía hace unos años”.

Chaparro insiste: “El organismo de política de CTI (Colciencias) se retira de los grandes problemas nacionales porque tiene que apagar los incendios de las regalías”. Tanto Wasserman como Chaparro creen que aún es débil la institucionalidad de Colciencias, y por esto aceptaron ser sus asesores hasta el último día de febrero pasado. Pero no continuaron. Dejaron trazados unos derroteros, el primero con relación a los centros de investigación y de desarrollo tecnológico, y el segundo, para diseñar la unidad de pensamiento y una maestría en gestión de CTI.

La unidad de pensamiento forma parte de la reestructuración de la entidad, que también viene de tiempo atrás, y a la que se le han dedicado recursos del Banco Mundial. La nueva estructura de Colciencias que propone Fonseca incluye el fortalecimiento de la gestión internacional, con el nombramiento de agregados científicos en Alemania, Francia o Bélgica, Estados Unidos, Brasil, México, Chile, China, Corea, Australia y Nueva Zelanda.

La nueva estructura elevaría de 125 a 300 los funcionarios de planta, eliminando a los cerca de 220 contratistas que tiene actualmente. “Aspiramos a que en julio tengamos una entidad reestructurada y moderna”.

Para seguir sumando a los recursos que el país invierte en CTI, Fonseca se propuso la meta de lograr que, como mínimo, el 1% del presupuesto de todos los organismos del Gobierno se invierta en actividades científicas y de innovación. De 27 sectores nacionales, 16 superan ese porcentaje. Faltarían once, entre los cuales el sector transporte y vivienda son los prioritarios para Fonseca, quien quiere extender esa meta a la Alcaldía de Bogotá.

Para esto la entidad acaba de contratar a Néstor Daniel García, del Partido Verde, con la misión de que sea el contacto con Bogotá, ya que “tiene línea directa con el alcalde Petro. Me interesa esa relación para lograr que Bogotá copie la experiencia EPM en Medellín. Yo ahí no necesito a un científico”, afirma enfático, respondiendo así a quienes se han preguntado por las motivaciones de este y otras designaciones de miembros del Partido Verde en Colciencias. Fonseca, que pertenece a esta colectividad, ha aceptado siempre que el suyo fue un nombramiento político: la cuota de los verdes en el Gobierno.

Entre otros cercanos o miembros del partido que han sido contratados están Carlos Alberto Junca, jefe de prensa; el abogado Arleys Cuesta, secretario general, y Adolfo Bula, a quien conoce desde su militancia en el extinto partido Oxígeno Verde y es su asesor para el tema de la paz. “Yo contrato a la gente por lo que sabe o por lo que es capaz de hacer y pido que tengan mínimo una maestría”, concluye Fonseca.