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Vivir 7 Abr 2013 - 9:00 pm

Contribuiría a la conservación de los pueblos indígenas

Una Amazonia sin las Farc

Expertos reconocen que la ausencia de Estado en esta región ha llevado a que los grupos armados controlen y ahuyenten grandes proyectos de infraestructura en la selva.

Por: Mariana Escobar Roldán
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Pese a estar más conservada que la Amazonia brasileña, la colombiana tiene la amenaza de los grupos armados. / 123rf

Quienes han seguido de cerca la evolución de la Amazonia colombiana creen que parte de su conservación, si se compara con la selva peruana o la brasileña, se debe, lamentablemente, a la presencia de grupos armados que obstaculizan la entrada de grandes proyectos de infraestructura, los cuales significarían un aumento importante de la deforestación y de las amenazas para la biodiversidad por la contaminación de suelos y ríos.

Wendy Arenas, directora estratégica del Índice Amazonas 2030, que mide los impactos de la gestión pública y privada sobre los ecosistemas y las poblaciones de la región, apoya esta hipótesis. Según ella, la presencia de las Farc en la zona, sus amenazas y persecuciones suponen una menor presencia del Estado, desestimulan la colonización y hacen que cualquier inversión y modelo de negocio sea poco rentable.

Carlos Rodríguez, coordinador de la fundación Tropenbos, cree que aunque las Farc no son el único motivo (también lo son las características geográficas que dificultan el acceso del Gobierno y de proyectos de desarrollo), “efectivamente han servido como contenedores indeseados de daños a los ecosistemas”. Por otra parte, Jorge Herrera, líder de la Asociación de Cabildos Indígenas Uitotos del Alto Río Caquetá (Ascainca), dice que aunque es cierto que el grupo guerrillero impide la entrada de grandes empresas con intereses en explotar su territorio, “no significa que protejan los recursos naturales, porque ellos mismos dependen del tráfico de madera, del narcotráfico y de la minería”.

La politóloga Karina Ríos, en un informe de la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes), explica que “por sus características topográficas y su ubicación geoestratégica como zona de frontera con Brasil, Venezuela y Perú, pero, sobre todo, por la ofensiva militar sostenida que mantiene la Fuerza Pública en las zonas aledañas”, la región amazónica se caracteriza por una fuerte presión del conflicto armado, ejercida principalmente por los cuatro frentes del bloque Oriental de las Farc (1, 16, 39 y 44) y tres frentes del bloque Sur (15, 49 y 32), además de columnas móviles y fuerzas especiales que usan estos territorios selváticos como “reserva natural” y espacio para reintegrar el mando y control de sus fuerzas.

Esta teoría la confirma Jorge Enrique Calero, director del Sistema de Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo. En la Amazonia, dice, están el bloque Oriental y el Sur, “los más fuertes de las Farc”, y “es la zona donde más acciones armadas se han presentado por parte de la guerrilla, las cuales afectan la economía, la infraestructura vial, de comunicaciones, eléctrica, minera y petrolera”. En cambio, agrega, imperan las economías ilegales: en Guaviare y Caquetá, por ejemplo, las Farc controlan el negocio de los cultivos ilícitos y en Vaupés y Guainía, el del coltán, también llamado oro azul, tan escaso como necesario para la industria tecnológica.

Según Ríos, sumado a lo anterior está el hecho de que mientras estos territorios son la “retaguardia” de la guerrilla más antigua del continente, en la actualidad se cree que representan el futuro de la Nación: “Las sabanas del Vichada son aptas para el desarrollo de grandes proyectos agroindustriales, las selvas son el escenario a conservar dada la producción de oxígeno que representan, los ríos se proyectan como las vías del futuro y se habla de reservas de petróleo, titanio y oro en algunas zonas”.

Así las cosas, en un escenario de paz en el que las Farc se desmovilicen y desocupen el territorio que han conquistado durante décadas, la Región Amazónica tendría que estar preparada para el futuro que se avecina sin el grupo que le ha arrebatado vidas, seguridad y desarrollo, pero que irónicamente la ha blindado contra el desgaste ambiental que ha caracterizado a la Amazonia brasileña, peruana y ecuatoriana, según lo revela un informe reciente de la Red Amazónica de Información Socioambiental Georreferenciada (Raisg).

De acuerdo con Francisco Ruiz, exdirector de la Organización para el Tratado de Cooperación Amazónica y actual coordinador del Programa de Adaptación al Cambio Climático de la Agencia Alemana de Cooperación, si el Gobierno no se prepara para la ausencia de las Farc en la zona, “habría un desarrollo de infraestructuras de comunicación y transporte para integrar la región a los centros de mercado, lo que implicaría mayor extracción y exportación de recursos naturales renovables y no renovables, con bajo o ningún valor agregado”. En esas condiciones, asegura, se consumaría un modelo económico “insostenible” en el que lo legal y lo ilícito irían de la mano con la producción de hidrocarburos, la minería, la extracción de biodiversidad, la producción de cultivos de coca y la ganadería extensiva.

Para Wendy Arenas, el drama no sería que lleguen las empresas, sino que, “sin el fantasma de las Farc, mucha población se empiece a mover buscando los negocios ilegales, lo cual podría generar una colonización similar a la de los raspachines”. Agrega que “por las conquistas territoriales y políticas de la guerrilla en la Amazonia, ésta es la región que se está negociando en La Habana”.

Sin embargo, aparte de una vida tranquila para la población y de una reivindicación de sus derechos, la paz con las Farc dejaría grandes avances para la región amazónica. Martín von Hildebrand, director de la fundación Gaia Amazonas, dice que habría un escenario posible muy positivo para la conservación de los pueblos indígenas y una gran oportunidad de mejorar las relaciones con Brasil, Perú y Ecuador que, “con toda razón”, temen que el conflicto armado colombiano se exporte a sus territorios por la Amazonia.

Asimismo, Francisco Ruiz dice que el conflicto armado ha dominado las relaciones entre el gobierno nacional y la región, por lo que se han evadido temas de largo plazo, como el medio ambiente. Sin embargo, cree que la paz podría propiciar esos nuevos debates. Una cumbre regional entre gobernadores y una comisión regional de paz para la Amazonia, señala, serían fundamentales.

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