Así imponían las farmacéuticas los precios de los medicamentos

Laboratorios aprovecharon el vacío normativo que reinó durante casi una década, para manejar los precios a su antojo.

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El ministro de Salud, Alejandro Gaviria, ha prometido que este jueves empezará a revelar las primeras decisiones que le pondrán freno a los excesos en los precios de medicamento. Al parecer comenzará por regular los precios de los fármacos de alto costo y luego tomará decisiones para controlar los valores de las medicinas que se venden en las farmacias y que hasta ahora, como lo demuestra un análisis de la Federación Médica Colombiana, han sido manejados al antojo de algunas farmacéuticas.

Un informe del Observatorio de Medicamentos de la Federación permite ver cómo los laboratorios han tenido vía libre, por lo menos en la última década, para imponer los precios de los medicamentos que le comercializan a clínicas y hospitales, pero también los que venden en las farmacias y afectan directamente el bolsillo de los colombianos.

La Federación explica que este panorama es resultado de la política de desregulación del anterior gobierno. “Se implementó un régimen de libertad total que dio vía libre a los laboratorios para fijar los precios a su antojo y a los intermediarios (EPS) para recobrar también con precios exorbitantes. La administración de Santos se ha dedicado a controlar los precios del canal institucional, es decir, los que afectan directamente el valor de los recobros y por esa vía logró detener su ‘crecimiento exponencial’, pero a la fecha nada pudo hacer para controlar los precios del canal comercial, los precios de muchas medicinas que se venden en las farmacias”.

Un ejemplo es el Risperdal Quicklet (2 mg x 20 tabletas), cuyo principio activo es la Risperidona del laboratorio Janssen, utilizado en tratamientos para la esquizofrenia aguda y crónica y el desorden bipolar. Este medicamento, según datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, a 2012 costaba $12.769 en ese país europeo pero en Colombia por decisión del mismo Gobierno, que a través de la circular 04 de 2012 fijó Precios Máximos de Venta (PMV), puede comercializarse hasta por $146.100. El laboratorio decidió que le vendería este fármaco a clínicas y hospitales por $130.911, pero a las farmacias les elevó considerablemente el precio y se los comercializa por $239.351. Y las farmacias, que lógicamente buscan también un margen de ganancia, lo venden a un promedio de $270.000. Es decir, el comprador final está pagando casi 21 veces más en una droguería colombiana que lo que le costaría en España.

En la actualidad la Risperidona de 2 mg está incluida en el Plan Obligatorio de Salud (POS) y no puede ser recobrado sino en casos especiales. Todos los pacientes que consumen este producto deben saber que su EPS está en la obligación de suministrarles gratuitamente, pero sin duda existen muchos pacientes desinformados o que prefieren el medicamento “original” que han tenido que someterse a las imposiciones de los laboratorios. Muestra de ello es que este principio activo bajo la marca Risperdal, en todas sus presentaciones, reportó ventas por $67.000 millones entre 2008 y 2012.


En otro ejemplo se puede ver que si bien el Gobierno (por medio de la misma circular 04 de 2012) sí logró equilibrar los precios con respecto a España, la farmacéutica se saltó la norma y fijó los precios a su antojo. Se trata del Nexium (20 mg x 28 tabletas), o Esomeprazol de la farmacéutica AstraZeneca, utilizado para tratar la úlcera péptica y reflujo gastroesofágico. En España el valor de este fármaco es de $29.336 y el Gobierno colombiano determino que su Precio Máximo de Venta sería de $26.135, pero el laboratorio, ignorando esta norma, le vende esta medicina a clínicas y hospitales por $150.276 y a las farmacias por $158.676. En una droguería Colsubsidio su costo final es de $182.515. Es decir, el precio en farmacias de Colombia es seis veces superior al valor de referencia en España.

Esomeprazol de 20 mg también está incluido en el POS y sólo puede ser recobrado en casos especiales, pero al igual que en el caso anterior sigue siendo comprado en farmacias por muchos pacientes. La marca Nexium, en todas sus formas, reportó ventas por $64.000 millones desde 2008 hasta 2012.

Estos son apenas dos ejemplos puntuales de las graves consecuencias que trajeron para el país las decisiones del Gobierno anterior (entre 2002 y 2009), que llevaron a la desregulación de esta industria. El camino para volver a tener su control apenas comienza.