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Vivir 17 Abr 2013 - 9:19 pm

Ciencia en cómics

Algunos autores aprovechan la popularidad del llamado noveno arte para hacer divulgación científica. Las temáticas de evolución, física y matemáticas llamaron la atención en el reconocido Salón del Cómic de Barcelona que finalizó este fin de semana.

Por: Sergio Ferrer / SINC
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El francés Emmanuel Roudier narra el viaje de madurez y venganza de un ‘Homo neanderthalensis’. La historia plasma las costumbres de este pueblo, desde la caza hasta la fabricación de armas.

Es difícil adivinar en qué pensaba Neil Armstrong cuando el 20 de julio de 1969 se convertía en el primer hombre en pisar la Luna. Seguramente no pasaba por su cabeza que Tintín se le había adelantado 15 años —sobre el papel, eso sí— cuando en 1954 Hergé publicó Aterrizaje en la Luna.

El historietista belga siempre se mostró preocupado por la validez científica de sus historias, donde detalló desde un observatorio astronómico hasta la construcción de un reactor nuclear, e incluso se atrevió a mencionar la existencia de agua en la Luna, algo que la Nasa no descubriría hasta 2009.

No son pocos los autores interesados en la ciencia como Hergé y que apuestan por las viñetas a la hora de divulgar. El ejemplo más cercano es el de Jordi Bayarri (Alboraia, 1972), autor de la Colección Científicos, cuyo logotipo C2 recuerda a cierta fórmula de Einstein. Bayarri asegura que “el cómic es un medio puramente visual apoyado por texto. Por eso es un medio excepcional para explicar cualquier cosa, no sólo a niños”.

En su serie de cómics infantiles, Bayarri narra la vida de científicos tan fundamentales como Darwin o Galileo. Para que estos genios pudieran llegar al papel, el dibujante decidió utilizar el micromecenazgo, o crowdfunding. Con este sistema, la gente se compromete a comprar el libro, por el que pagará si se llega a una suma que permita la edición, tal y como ocurre actualmente con Galileo, el mensajero de las estrellas. Sólo si recibe las peticiones suficientes, será publicado en mayo.

“Tras publicar el cómic de Darwin para celebrar su bicentenario en 2009, vimos que ahí había una línea editorial por explotar. Desarrollamos el proyecto de la colección e intentamos encontrar a alguien interesado en publicarla, pero sin éxito”, comenta Bayarri.

En el primer ejemplar de la colección, el lector acompaña a Darwin en su viaje —geográfico y personal— que lo transformará en naturalista y le permitirá desarrollar una de las teorías más importantes de la historia de la ciencia. Precisamente, en la Colección Científicos el rigor de los datos históricos se vigila con especial cuidado. “Tayra Lanuza, doctora en historia de la ciencia e investigadora posdoctoral del CSIC, se encarga de seleccionar a los protagonistas y de documentarse”, comenta Bayarri.

Francia y Bélgica tienen una de las tradiciones más antiguas y de mayor calidad en cuanto a cómics —bande dessinée— se refiere, y en el caso de la divulgación científica no iban a ser una excepción. Emmanuel Roudier (Francia, 1971), un apasionado de la arqueología, es famoso por sus cómics sobre evolución humana.

“Descubrir la riqueza increíble de nuestra prehistoria fue para mí como una revelación y me provocó unas enormes ganas de compartir los conocimientos que estaba adquiriendo”, cuenta Roudier a SINC.

Roudier descubrió que existía una gran diferencia entre el retrato que la ciencia ha construido de los primeros humanos y la visión anticuada y equivocada que tiene el gran público. “Mis cómics son un ejercicio de comunicación científica, a un humilde nivel, para hacer que evolucione la imagen de nuestros antepasados entre el gran público”, señala.

Neandertal es el único de sus cómics traducido al español. Con un espectacular dibujo, Roudier narra el viaje de madurez y venganza de un Homo neanderthalensis. La historia sirve de excusa para plasmar en el papel las costumbres de este pueblo, desde la caza hasta la fabricación de armas, pasando por el enterramiento de los difuntos.

Dejando a un lado las licencias creativas, el trabajo de Roudier demuestra un conocimiento extenso sobre los neandertales. Él mismo responde en un epílogo —con documentación científica en la mano— a algunos lectores asombrados porque los personajes de la historia hablaran.

“En los primeros trabajos utilicé trabajos científicos, novelas, documentales e incluso visité algunos lugares prehistóricos”, explica Roudier. “Para Neandertal además conté con la ayuda de unos cuantos investigadores que me resolvieron dudas sobre técnicas y materiales”, añade.

El rigor científico de Roudier se percibe desde el comienzo de su cómic, con una ilustración a toda página que representa la talla de una punta de lanza. “Todas las escenas de fabricación de armas se realizaron a partir de sesiones de fotos con expertos”, afirma.

“Si este es el hombre más listo del mundo, que Dios nos ayude”, afirmaba la madre de Richard Feynman, uno de los físicos más brillantes del siglo XX, al enterarse de que su hijo había sido nombrado así por la revista Omni. El carácter de Feynman, no menos inteligente ni extravagante que Einstein, lo convierte en un personaje ideal para un cómic.

Feynman es el título de la biografía en viñetas escrita por Jim Ottaviani, que comienza cuando nace en el pequeño Richard el amor por la ciencia e intenta contagiar al lector esta pasión de la mano de un físico al que le encantaban los bongos y las mujeres, y que incluso llegó a participar en el Proyecto Manhattan.

Si explicar física a través de historietas es un reto, hablar de matemáticas podría resultar una locura. Logicomix cruza la frontera entre la lógica y la locura, entre las matemáticas y la filosofía, de la mano del influyente filósofo británico Bertrand Russell (1872 - 1970) y su búsqueda de los fundamentos de las matemáticas.

Los griegos Apostolos Doxiadis y Christos H. Papadimitriou se enfrentan a esta valiente tarea. “Queríamos contar una historia fascinante, y para apreciarla el lector necesitaba entender un par de cosas sobre matemáticas, lógica e historia del siglo XX”, detalla Papadimitriou.

La divulgación científica mediante viñetas será un éxito mientras existan obras de calidad y autores preocupados por la comunicación de la ciencia y la rigurosidad de sus obras. Cómics como estos pueden popularizar el género y acercar más la ciencia al público.

SINC (Servicio de Información y Noticias Científicas)

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