Habitantes de la Amazonia estudian poco su región

Como pocos estudiantes de este país, Sofía Cordero, egresada del programa de Biología de la Universidad Javeriana, decidió continuar su formación lejos de los círculos académicos bogotanos o europeos.

Alumnos de la U. de la Amazonia estudiando peces en Caquetá. / Cortesía Javier Maldonado

Inquieta por el encanto de la Amazonia y luego de una experiencia profesional en Guaviare, optó por la maestría en Estudios Amazónicos que ofrece la Universidad Nacional, sede Leticia.

¿Por qué dedicar la vida a esta zona? “La región está muy estereotipada, completamente olvidada y, en vista de que tiene una historia distinta a la de la Andina y de que el acceso a la educación superior en estos departamentos es doblemente difícil, sabemos muy poco de ella”, responde la joven.

Si bien la Amazonia alberga el 15 % de plantas del mundo y se estima que 65 de los 87 grupos indígenas del país, cuyas vidas están estrechamente vinculadas a los ecosistemas, habitan allí, según Javier Maldonado, profesor de la Unidad de Ecología y Sistemática de la Javeriana, “la mayor parte del bioma sigue siendo poco estudiada y el valor de sus bienes y servicios está subestimado”.

Al mismo tiempo, explica el docente, la rápida y continua transformación del paisaje, como consecuencia del cambio de uso del suelo, la alteración del río, el crecimiento demográfico y el cambio climático, es probable que resulte en la pérdida de especies y ecosistemas, incluso antes de que se hayan documentado científicamente.

“En este contexto, existe una necesidad urgente de elevar simultáneamente el nivel de comprensión científica de la biodiversidad andino-amazónica en Colombia y definir estrategias para su conservación”, señala Maldonado.

Debido a estas deficiencias, Javier Maldonado, en compañía de Elizabeth Anderson, de la Universidad Internacional de Florida, han puesto en marcha un proyecto financiado por la Agencia de Cooperación de Estados Unidos (Usaid) para capacitar a los habitantes de los departamentos amazónicos en temas que los aquejan.

Primero, para dotar a las instituciones de educación superior colombianas de bases para proporcionar capacitación profesional de calidad pertinente para la conservación y manejo de recursos en la Amazonia, evaluaron cuántos cursos de la Universidad Javeriana, la de la Amazonia (cuya sede es en Florencia) y la Nacional, sede Leticia, cumplen con estos requisitos.

En total, 200 cursos podrían funcionar y, de hecho, se planea que dichas instituciones integren sus currículos para cumplir con el objetivo de impartir clases realmente útiles para la realidad amazónica.

De otro lado, con el fin de mejorar las competencias de los estudiantes, se otorgaron cinco becas de maestría en Estudios Amazónicos y se han impartido talleres en colegios y universidades acerca de caudales ecológicos y sobre cómo tomar muestras en campo.

En los próximos tres años los investigadores esperan otorgar 15 becas más, otro grupo de ayudas económicas para investigadores que deseen emprender proyectos sobre la Amazonia y pretenden vincular a estudiantes en las ONG cuya misión sea la conservación de la Amazonia.

Lo cierto es que la importancia de educar a la población amazónica con pertinencia es vital. No en vano Pablo Palacios, director de la U. Nacional sede Leticia, dijo en marzo de este año: “Para hacer región en el país, necesitamos capital humano formado: doctores, ingenieros, agrónomos, historiadores. Así se establece la masa crítica de conocimiento para que su destino sea dirigido por los mismos amazonenses y no, como hasta hace poco, por foráneos”.