Humedales tienen salvación

Administración de Bogotá reconoce que falta inversión para recuperar estos cuerpos de agua. Acción de la comunidad ha sido vital.

Mauricio Castaño se convirtió en guardián del  humedal Córdoba, uno de los mejor conservados de Bogotá.   / Andrés Torres
Mauricio Castaño se convirtió en guardián del humedal Córdoba, uno de los mejor conservados de Bogotá. / Andrés Torres

Mauricio Castaño es diseñador gráfico por profesión, maestro y doctor en humedales por experiencia y observador de aves por afición.

Desde los dos años vive entre las avenidas Boyacá y Suba de Bogotá, frente al humedal Córdoba, pero solo en 1998, cuando los medios hablaron de un proyecto de ciclorrutas que pasaría por el corazón de la reserva, se dio cuenta de lo que tenía y nunca cuidó.

Cuando menos pensó se convirtió en activista. Y con él, otros cuatro vecinos del sector: Luz María Gómez, Luis Jorge Vargas, Liborio Sánchez y Miriam Luján.

El entonces Departamento Administrativo del Medio Ambiente (DAMA) decía que se trataba de un proyecto ecológico sin mayor impacto sobre el humedal, pero la tala de bosque y dragado del agua que implicaría mostraba lo contrario: un megaproyecto urbanístico con plazoletas e iluminación destruiría la flora y la fauna nativas y contaminaría las fuentes de agua.

Castaño y su equipo no se quedaron de brazos cruzados: interpusieron una acción popular ante el Tribunal Superior de Cundinamarca y sacaron de sus bolsillos para recuperar los ecosistemas y sembrar 3.500 árboles.

Sin embargo, llegaron los obstáculos: vecinos y políticos inventaron que los defensores tenían predios en el humedal y por eso no aceptaban la construcción de la ciclorruta. Los medios replicaban la información como si fuera verdad absoluta y el humedal seguía desprotegido, con la autoridad a sus espaldas. El urapán, planta única y abundante del Córdoba, estaba muriendo; las basuras y aguas negras empeoraban la situación.

Hasta que se hizo justicia: en 2001 ganaron la acción popular y consiguieron que la Corte Constitucional sentenciara que el Acueducto de Bogotá no podría ejecutar ningún tipo de proyecto en el humedal si no se contaba con el aval de la comunidad y se cumplía con los requerimientos ambientales.

La ciclorruta nunca se construyó, los detractores tuvieron que hacerse a un lado, el Acueducto trasladó el caudal de la quebrada Santa Bárbara hasta el humedal para abastecerlo de agua cristalina, se limpiaron los desechos de las profundidades sin afectar la vegetación y se logró proteger las 118 especies de aves que llegan o habitan en el lugar. Quince años después de que Manuel y sus vecinos comprendieran lo que tenían al frente, el humedal Córdoba está entre los tres mejor conservados de Bogotá.

“Venir a conocerlo después de tantos años, ver su biodiversidad, el agua, me creó un lazo muy profundo con el humedal. Cada mes hago seguimiento al proceso de acción popular, cuando aparecen nuevas normas trato de entenderlas, hacemos recorridos, conteo de aves, evaluamos que el caudal esté funcionando, vigilamos obras, y así se me va la mitad del tiempo. ¿La paga? Ver cómo va evolucionando el humedal hasta que un día solo tengamos que verlo funcionar”, expresa Mauricio Castaño.

La Sabana de Bogotá perdió durante los últimos 60 años gran parte de su área de humedales: en 1950 tenía 50.000 hectáreas, ahora solo quedan 660, 14 humedales en total (11 de ellos bajo un programa de protección del Distrito). La misma radiografía muestran las cifras nacionales, según un informe de la Contraloría de 2012: se calcula que existen 3 millones de hectáreas cubiertas de humedales, mientras en 2000 se estimaba que eran 20 millones.

A pesar de esto, Germán Galindo, gerente ambiental del Acueducto de Bogotá, asegura que lo poco que queda en la capital se está defendiendo y esto se debe, en gran parte, a las acciones de ciudadanos. “El trabajo y la voluntad de vecinos como los del humedal de Córdoba nos han permitido restaurar los ecosistemas, erradicar plantas invasoras y enseñar a las nuevas generaciones sobre la importancia del cuidado”.

Hoy se celebra el Día Mundial de los Humedales y, según Galindo, “le podemos decir a la ciudadanía que los humedales se salvarán”. Sin embargo, para el subdirector de ecosistemas y ruralidad de la Secretaría Distrital de Ambiente, Byron Calvachi, cumplir esa meta no es tan sencillo: “es absolutamente posible recuperarlos, lo que pasa es que hay limitantes: tenemos que reconectarlos con los ríos, sobre todo con el río Bogotá, que es el eje matriz de los humedales, pero para eso el Distrito debería garantizar recursos más grandes que los que actualmente tiene”, puntualiza.

El informe de la Contraloría del año pasado señala que en la última década se invirtieron $265.000 millones en proteger los humedales, pero la mayoría del dinero se quedó en Bogotá, descuidando zonas estratégicas como la Orinoquia y la Costa Atlántica.

* Vea la ampliación de este tema en el programa Su madre naturaleza del Canal Capital, que se emite hoy sábado a la 1:00 p.m