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Vivir 22 Feb 2013 - 8:05 pm

'Amor', 'Las Sesiones' y 'Los juegos del destino', las nominadas

Padecimientos en 35 mm

Este domingo, tres películas que abordan distintas patologías competirán por el premio de la Academia. ¿Cuáles son las cintas sobre medicina y enfermedades más famosas del cine?

Por: Verónica Fuentes / Agencia Sinc
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Después de salir de una institución mental, Pat (Bradley Cooper) protagonista de ‘Los Juegos del destino', debe rehabilitarse para recuperar a su esposa.

A Hollywood le gustan las películas que hablan sobre discapacidades o enfermedades. Desde hace años esta teoría, respaldada por premios como los recibidos por los actores Tom Hanks (Filadelfia y Forrest Gump), Al Pacino (Perfume de mujer) y Dustin Hoffman (Rain Man), recorre los entresijos de la industria del cine.

En esta ocasión son tres las películas nominadas a los Óscar que tratan cuestiones médicas: Amor (Amour) —accidente cerebrovascular—, The Sessions (Las sesiones) —disfunción motora de las cuatro extremidades— y Los juegos del destino (Silver Linings Playbook) —trastorno afectivo bipolar—. Veremos entonces si se confirma la hipótesis.

“La verdad es que el cine se ha interesado desde sus orígenes por la enfermedad y la discapacidad, aunque el tratamiento ha sido bastante desigual”, explica Susana Collado, investigadora de Ciencias de la Salud de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

De hecho, ya en el cine mudo existen varios ejemplos, como Hydrothérapie fantastique (1909) de Georges Méliès, que trata los curiosos tratamientos aplicados en un balneario muy particular; Good Night, Nurse! (1918) con Fatty Arbuckle y Buster Keaton; y Dr. Jack (1922), protagonizada por Harold Lloyd en el papel de un médico que se preocupa por sus pacientes y aplica unos tratamientos que van más allá de prescribir un simple medicamento.

“Pero la primera cinta que trató un tema médico fue Le Repas de bébé (1895) de Auguste y Louis Lumière —inventores del proyector cinematográfico—, la cual mostraba algo que interesa mucho a los pediatras: la alimentación del lactante”, subraya José Elías García, médico en el Hospital Universitario de Salamanca y uno de los editores de la revista Medicina y Cine.

Dentro del cine más reciente y comercial, la variedad es la tónica general. En algunos casos la persona enferma o con algún tipo de discapacidad es mostrada como una persona resentida o violenta capaz de las mayores atrocidades (El protegido, 2000); en otros como un ser bondadoso o de características excepcionales (Mi nombre es Khan, 2010); e incluso, como un individuo desvalido e indefenso (Rain Man, 1988).

Sin embargo, en la meca del cine hay una imagen que se repite con mayor frecuencia que en el resto de países: la del héroe de guerra que vuelve del frente con daños físicos y psíquicos y muchas dificultades para integrarse en la sociedad, tal y como muestran Hombres (1950), Los mejores años de nuestra vida (1946), Nacido el 4 de julio (1989) y Forrest Gump (1994).
¿Un fiel reflejo de la realidad?

En algunos títulos la sintomatología de la enfermedad se muestra con realismo, mientras que en otros casos se distorsiona, se plantean tratamientos inexistentes o sólo se muestran las señales que aportan un mayor dramatismo a la trama. Incluso, a veces, al buscar un final feliz se producen curaciones milagrosas o descubrimientos cercanos a la ciencia ficción.

“En el cine comercial encontramos películas con mucho rigor, como es el caso del alzhéimer en la película española de dibujos animados Arrugas (2012), mientras que en otras ocasiones se producen ciertas ‘concesiones’ para conseguir un producto final atractivo, como en El diario de Noah (2004) en la que la protagonista, con la misma enfermedad, a veces goza de mayor memoria que su marido”, afirma Belén Alonso Ortiz, especialista en medicina interna en el Hospital Universitario de Gran Canaria Doctor Negrín.

Los expertos sostienen que, mientras hay películas que fomentan estereotipos o imágenes distorsionadas que la población general asume como ciertas, otras ofrecen visiones más realistas que pueden contribuir a normalizar la situación de las personas enfermas o con discapacidad.

Ese es el caso de la película El aceite de la vida (1992), que nos descubrió la adrenoleucodistrofia, una enfermedad rara que afecta a una de cada 20.000 personas; y Filadelfia (1993), que sirvió para conocer más de cerca lo que suponía el síndrome de inmunodeficiencia adquirida o sida. De hecho, “en los primeros años del séptimo arte se rodaron numerosas cintas sobre alcoholismo, tuberculosis o enfermedades de transmisión sexual con el fin de concienciar sobre estos problemas”, insiste José Elías García.

De todas formas, no podemos olvidar que el cine es básicamente ficción.

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