Advierten riesgo de colapso parcial de la estación de bomberos de Engativá

Ante la falta de respuesta para atender las irregularidades halladas, que datan de un estudio de 2014, la Personería Distrital anunció una actuación disciplinaria.

Grietas, fisuras, dilataciones, desprendimientos, hundimiento de pisos y deficiencias estructurales. Estos son solo algunos de los hallazgos que advirtió desde 2014 el Idiger en la estación de bomberos de Engativá y que llevaron a la Personería Distrital a anunciar este jueves una actuación disciplinaria para determinar los responsables de que no se hayan atendido estas irregularidades.

Según el organismo, el edificio en que opera la estación de bomberos Las Ferias - B7 está en riesgo de colapso parcial y pese a los diagnósticos, el Cuerpo de Bomberos no ha acatado las recomendaciones. “Este riesgo compromete la estabilidad y funcionalidad de la estación, y tiene en riesgo la vida del personal operativo, transeúntes y, en general, Engativá que pagaría las consecuencias de las limitantes que se generarían en la prestación del servicio”, declaró la Personería.

De acuerdo con el ente, las irregularidades quedaron en evidencia desde octubre de 2014 por parte del Idiger (Instituto Distrital de Gestión de Riesgos y Cambio Climático), que solicitó a la Unidad Administrativa Especial Cuerpo Oficial de Bomberos (UAECOB) realizar un estudio de patología y vulnerabilidad estructural, con el fin de determinar las medidas para mitigar daños, asegurar la estabilidad de la edificación y garantizar óptimas condiciones de seguridad.

“Las directivas de Bomberos hicieron caso omiso a esas recomendaciones y decidieron, por cuenta propia, demoler el segundo piso sin ningún estudio que avalara esa intervención. Transcurrieron seis meses, durante los cuales la estación continuó prestando sus servicios en medio del riesgo que implica el peso de elementos sobre el primer nivel, los posibles desprendimientos de mampuestos y colapsos parciales que podrían generarse bajo cargas normales del servicio, por el hecho de haber actuado sin un diagnóstico oficial”, alerta la Personería.

Entre otros hallazgos, el organismo de control sostiene que la estación no cumple con las normas sismorresistentes y no cuenta con especificaciones como áreas adecuadas para entrenamiento físico y suficientes baterías sanitarias. A ello se suma el hacinamiento que se presenta en el lugar que fue acondicionado como alojamiento, después de la demolición del segundo piso.

“La sala de máquinas no está pintada de colores azul y amarillo, de acuerdo con la reglamentación que, además, exige que sea de tráfico pesado (…) Y las rutas de evacuación se encuentran obstruidas por equipos de entrenamiento físico, que impedirían el fácil desplazamiento de los bomberos, en caso de una emergencia”, precisa el ente.

Como respuesta a los hallazgos, Bomberos respondió que está pendiente su reubicación en otro predio (ubicado en la Calle 64C No. 71-22), adjudicado por el Departamento Administrativo de la Defensoría del Espacio Público. Agregó que se hizo un concurso abierto de méritos para el estudio, diseño, licencia y demás trámites para la construcción de la estación, que “a la fecha no se ha podido ejecutar debido a que el predio no se encuentra alinderado conforme al ordenamiento legal y la comunidad se opone por el ruido, pues no quieren que éste afecte la tranquilidad de los niños y en general la del barrio El Paseo”.