"Al SITP nos tienen que dejar entrar", vendedor informal

Transmilenio y la Secretaría de Movilidad están implementando capacitaciones para conseguirles empleo a los comerciantes del servicio público en Bogota.

“Esos bues azules, cuando empiecen a llegar, nos van a tener que dejar subir, es nuestro derecho artístico”, dice Alcides, un payaso que trabaja hace 26 años en los buses de servicio público de Bogotá. Él, como muchos otros, está sufriendo de a poco el incremento de los buses del Sistema Integrado de Transporte (SITP), en los cuales no pueden ingresar a laborar.

‘Naranjita’ como es conocido en su mundo artístico, después de su “perdonen si los puedo llegar a incomodar, agradecemos su atención y a los que no, disculpen por incomodarlos, solo queremos trabajar”, comienza una rutina de diez minutos junto a su hijo, quien heredó de él el arte popular y una sonrisa con pocos dientes. Cuenta que cuando el SITP termine de implementarse “esto se va a poner peor”, haciendo referencia a la inseguridad desatada a raíz de la desocupación.

Alcides cuenta que trabajar en los buses es un buen negocio y que gracias a este oficio nunca se vara. “Me acuerdo cuando el bus de Millonarios pasó por la avenida Suba y el técnico se asomó por la ventana y me dijo: súbanse y si nos hacen reír les damos. Ese día los hicimos reír tanto que nos daban de a 20 y de a 30”, cuenta. Sin embargo, no descarta los días malos y aunque con su arte le va bien, no piensa lo mismo de otros quienes tienen que pasar por las duras y maduras.

“Hay gente con tres o cuatro hijos, qué más pueden hacer”, se pregunta. Dice que muchos de quienes trabajaron en los buses como él, ahora están robando: “si usted tiene hambre y no tiene trabajo, tenga por seguro que lo cogen y tenga (pone su puño en el abdomen del periodista)”, expone.

Por otra parte, William Pinzón, un mimo disfrazado de vaquero, esperando con un dedo levantado a uno de los buses que transitan por la carrera 68 hacia el sur, espera “echarse una pasadita” por el Transmilenio, porque como él dice “allá como que si están dejando trabajar”, aun así, cree que el problema para él no es el SITP, “hay mucha competencia, la gente ya no nos valora, por culpa de unos otros que se subieron a los buses fue a robar”.

Desde que comenzó a implementarse el Sistema Integrado de Transporte Público en Bogotá los cientos de vendedores y artistas informales que trabajan en los buses de servicio público se están trasladando a otros lugares, uno de ellos es Transmilenio. Los usuarios habituales han visto un incremento en los vendedores que se suben a los articulados ofreciendo diferentes productos, desde su talento artístico hasta las comunes golosinas. De hecho, en las estaciones del centro de la ciudad, como Museo del Oro y Avenida Jiménez, es común encontrarse con personas que piden limosna y que pasan de uno a otro articulado sin mayor problema.

Transmilenio por su parte viene implementando campañas para que estas personas no ofrezcan productos dentro del sistema. Las pantallas que la mayoría de articulados poseen, recomiendan a los pasajeros no comprar ni regalar limosnas a quienes suban al sistema. Sin embargo, Transmilenio en conjunto con la secretaría de Movilidad han implementado una iniciativa para “los afectados por el SITP”, que tiene que ver con capacitar a los vendedores informales en diferentes áreas, para que puedan conseguir un empleo y desempeñarse en otros campos.

Pero a ‘Naranjita’, quien ya asistió en alguna ocasión a estos cursos, no le parece suficiente, dice: “en dos meses ¿qué va a aprender usted? qué mecánica, carpintería, qué culinaria”. Afirma que así piensan muchos de sus amigos, quienes también trabajan en buses. “A la mayoría del curso por ahí le dieron un papel y ahí quedaron porque paila”, expresa.

La informalidad en Bogotá, si bien es la más baja del país, según informes del DANE en 2013 pasó del 45,3 por ciento a 44,1 por ciento en el segundo trimestre del año. Aunque el Distrito a través del Instituto para la Economía Social (IPES) está atendiendo la problemática de los vendedores ambulantes en algunas localidades a través de formación y crédito, algunos vendedores de buses con quienes habló el Espectador esperan que el Distrito analice su situación.