Alberto López de Mesa, nuestros ojos en la calle

Este samario ha habitado las calles bogotanas por más de 15 años. Conoce la ciudad mejor que cualquier cachaco y por eso hoy tiene un espacio como columnista en El Espectador.

Alberto López de Mesa, de 57 años, ha habitado la calle desde hace 15 años. Archivo

El arquitecto Alberto López ha habitado la calle por más de 15 años: “Por descuidos de mi conciencia empecé a consumir bazuco hace 25 años y llegué a vivir en la calle hace 15. Siempre me preocupó el tema de la habitabilidad de calle, porque sentí que estaban pasando cosas anormales en la manera de atender a estos ciudadanos y de mirar su realidad”.

Nació en Santa Marta, pero conoce tan bien Bogotá que puede hablar con más propiedad que cualquier cachaco, aunque conserva la alegría de los caribeños. Es atento, crítico y un buen escritor, por eso le ofrecimos un espacio en ElEspectador para que nos cuente las historias de la calle desconocidas por muchos. (Lea: Alberto López de Mesa, el habitante de calle que se hizo oír)

Alberto es líder de los habitantes de calle, así que nadie mejor que él puede contarnos las problemáticas y las percepciones de esta población olvidada por los ciudadanos y, por qué no, las autoridades.

Hacemos la advertencia que por su origen y su trayectoria es un hombre abierto, que no lo teme a las mentes más ortodoxas y recalcitrantes. Con sus columnas, usted abrirá otras puertas que probablemente desconocía, pero que seguro lo harán ponerse en los zapatos de aquel que ve pasar en la acera sin atención. Hoy habla de la marihuana, pero mañana puede soprenderlo con grandes personajes del Bronx. 

Su elocuencia y su vivencia en la olla más gran del país han hecho que su voz resuene en el Congreso, el Concejo y las salas de redacción de los medios. Normalmente se habla de la calle como la gran tragedia, pero él toma protagonismo cuando muestra las otras alternativas y ofertas interesantes que hay ahí.

“El hombre fue nómada y entonces el caminar por las calles en una especie de seudolibertad es más divertido que encontrar una familia peleando o una escuela sin atractivos para competirle a la posibilidad de irse a cazar sapos a los humedales o de ganarse la vida hurtando en las calles”, advierte. 

Dentro de esas alternativas está su banda de salsa Son Callejero, conformada por cinco habitantes de calle, quienes "se quedaron sin la plata, la familia, el amor o la fama". Su historia fue contada en una crónica visual por este diario y fue premiada en el Círculo de Periodistas de Bogotá (CPB). (VER VIDEO)

Esperamos que este amante de Joyce, García Márquez, Folkner y Borges le muestran otra ciudad, mucho más real y viva. Y que se goce, al ritmo de sus palabras, los matices de esta capital que alcanza los ocho millones de habitantes.

Aquí algunas de sus columnas: 

Indio en Bogotá

Marihuana de punta​

Corrupción anticipada