Toreros, preocupados por estigmatización de la ciudadanía

Siete reconocidos toreros le enviaron una carta al presidente Juan Manuel Santos en donde le manifiestan su preocupación.

Los toreros Luis Bolívar, Julián López (El Juli), José Antonio Morante Camacho, (Morante de la Puebla), Enrique Ponce, José María Manzanares, Miguel Ángel Perera y Sebastián Castella le enviaron una carta al presidente Juan Manuel Santos en donde le manifiestan su preocupación por la estigmatización de la ciudadanía y le piden ser reconocidos como miembros activos de la ciudadanía.

Vemos con preocupación cómo una parte de la ciudadanía nos ha estigmatizado, nos ha vulnerado los derechos fundamentales a la honra, al buen nombre y, lo que es peor, pretende excluirnos de la sociedad (…) nos hemos dirigido a usted, de forma respetuosa, con el único propósito de ser reconocidos como miembros activos de la sociedad que usted representa, gracias al mandato popular que los colombianos decidieron encomendarle, al escogerlo a usted como Presidente de la República de Colombia”, dice una parte de la misiva.

En este sentido, le solicitan ser recibidos en la Casa de Nariño para tratar el tema. “Sabemos de antemano que la agenda prioritaria del país nos impide que una persona de su dignidad se ocupe de un problema que bien podría obviarse. Pero nos gustaría que nos recibiera en su despacho, que nos conociera, y así tener la oportunidad de ratificarle nuestro respaldo y nuestro concurso hacia la construcción del modelo de sociedad que usted le ha propuesto a Colombia, un país que queremos y respetamos, un país que sentimos propio, incluso sin haber nacido en su territorio”.

En la carta defienden su profesión y puntualizan en que la escogieron porque está amparada por la Ley y las superiores normas constitucionales. “Nuestra profesión, que además ejercemos con orgullo, está ajustada a principios éticos y morales, es respetuosa de los derechos y libertades de las personas, pero, sobre todo, nos permite estar vinculados a la sociedad y aportarle a su desarrollo.

Aseguran que ser torero “le aporta al crecimiento de la economía -formal e informal- de los países donde el toreo tiene arraigo y hace parte de la identidad y la riqueza cultural. Los toreros, además, representamos a un grupo de profesionales y personas del común que están vinculados a una actividad empresarial y económica de primera magnitud, generadora de riqueza para nuestros países. Con nuestra profesión no solo vemos materializado nuestro derecho al trabajo, a la libertad de expresión, bases sólidas de una democracia”.

Subrayan que los toreros también representan valores y virtudes que bien pueden ser asumidos como un modelo para la comunidad. “A través de la historia, nosotros y quienes nos han antecedido e inspirado hemos tenido la fortuna de ser ídolos populares, de convertirnos en ejemplo para las nuevas generaciones que quieren aportar al crecimiento y desarrollo de la sociedad a la cual pertenecen. Hemos sido solidarios con los más necesitados, hemos aportado nuestro arte para que muchas personas en desgracia tengan la forma de superar sus respectivas adversidades”.

Finalmente, señalan que son respetuosos con el medio ambiente. “Hacemos parte de una actividad agropecuaria que tiene como único propósito defender y garantizar la existencia de una especie animal, así como del hábitat y el entorno natural en el cual se cría y se desarrolla”.

Texto de la carta

Doctor

JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN

Presidente de la República de Colombia

Los abajo firmantes, acogiéndonos a la libertad y las garantías que nos brindan los estados democráticos en los que nacimos y a los que pertenecemos, escogimos la profesión que hoy desempañamos gracias a que está amparada en la ley y las superiores normas constitucionales.

Nuestra profesión, que además ejercemos con orgullo, está ajustada a principios éticos y morales, es respetuosa de los derechos y las libertades de las personas, pero sobre todo nos permite estar vinculados a la sociedad y aportarle a su desarrollo.

Los abajo firmantes somos toreros. La nuestra es una profesión que le aporta al crecimiento de la economía –formal e informal– de los países donde el toreo tiene arraigo y hace parte de la identidad y la riqueza cultural. Uno de ellos es Colombia.

Los toreros, además, representamos a un grupo de profesionales y personas del común que están vinculados a una actividad empresarial y económica de primera magnitud, generadora de riqueza para nuestros países. Con nuestra profesión, no sólo vemos materializado nuestro derecho al trabajo, a la libertad de expresión, bases sólidas de una democracia. Así mismo, miles de personas de todas las condiciones sociales, que desarrollan su conocimiento y sus aptitudes alrededor del toreo, han encontrado la oportunidad de garantizar su bienestar individual y el de sus familias.

Nosotros, los toreros, también representamos valores y virtudes que bien pueden ser asumidos como un modelo para la comunidad. A través de la historia nosotros y quienes nos han antecedido e inspirado, hemos tenido la fortuna de ser ídolos populares, de convertirnos en ejemplo para las nuevas generaciones que quieren aportar al crecimiento y desarrollo de la sociedad a la cual pertenecen. Hemos sido solidarios con los más necesitados, hemos aportado nuestro arte para que muchas personas en desgracia tengan la forma de superar sus respectivas adversidades.

Nosotros, los toreros y los ciudadanos que representamos, somos respetuosos con el medio ambiente. Hacemos parte de una actividad agropecuaria que tiene como único propósito defender y garantizar la existencia de una especie animal, así como del hábitat y el entorno natural en el cual se cría y se desarrolla.

Pero vemos con preocupación cómo una parte de la ciudadanía nos ha estigmatizado, nos ha vulnerado los derechos fundamentales a la honra, al buen nombre y, lo que es peor, pretende excluirnos de la sociedad.

Es por eso que, conociendo su apertura intelectual, su talante democrático y progresista, reflejado en muchas de las decisiones y reformas impulsadas durante los primeros años de su gobierno, nos dirigimos a usted, de forma respetuosa, con el único propósito de ser reconocidos como miembros activos de la sociedad que usted representa, gracias al mandato popular que los colombianos decidieron encomendarle al escogerlo como presidente de la República de Colombia.

Sabemos de antemano que la agenda prioritaria del país nos impide que una persona de su dignidad se ocupe de un problema que bien se podría obviar. Pero nos gustaría que nos recibiera en su despacho, que nos conociera, para tener la oportunidad de ratificarle nuestro respaldo y nuestro concurso hacia la construcción del modelo de sociedad que usted le ha propuesto a Colombia, un país que queremos y respetamos, un país que sentimos propio, incluso sin haber nacido en su territorio.