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Bogotá 1 Dic 2012 - 9:00 pm

Exclusión a la población transgénero

"A nadie le interesa lo que tengo entre las piernas"

La construcción de una identidad individual implica la limitación del acceso a los derechos fundamentales para un sector de la comunidad LGBTI. En el Estado hay un profundo desconocimiento de lo ‘trans’.

Por: Camilo Segura Álvarez
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    http://www.elespectador.com/noticias/bogota/articulo-390162-nadie-le-interesa-tengo-entre-piernas
    http://tinyurl.com/cxqmmwb
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Yomaira vive en el barrio San Blas con un subsidio del Distrito. / Gabriel Aponte

“Excremental”, “aberrante”, “anormal”. Esos son algunos de los calificativos con los que representantes del Estado califican a la comunidad LGBTI. El mismo Estado que le exige a una parte de esta población, las personas transgeneristas, que se declaren enfermas (a través de los DSN 4 y 5, manuales de siquiatría, y otros requisitos), para poder tener acceso a los derechos fundamentales.

Es una época de cambios. Que las instituciones, principalmente la Corte Constitucional, se hayan planteado debates, muchas veces gracias a la presión de las organizaciones sociales, como el matrimonio igualitario, el derecho a la adopción o los derechos patrimoniales, es un avance, según las ONG defensoras de los derechos de esta comunidad. Sin embargo, reconocen que hace falta mucho.

Y uno de esos sectores donde hace falta mucho es el transgenerismo. Según funcionarios de la Secretaría de Integración Social, el 80% de los médicos reconocen no saber cómo tratar a esta población, que representa más del 10% del total de la comunidad LGBTI. Cabe imaginarse cómo será en el resto del sector público.

El Espectador consiguió testimonios de personas que hoy no tienen acceso a la salud, al trabajo o a la vivienda por el simple hecho de haber construido una identidad individual que se distancia de la concepción tradicional en la que los ciudadanos se distinguen entre hombres y mujeres, sin intermedios, sin matices, sin colores, sin derecho a reconocerse diferente.

Es de origen campesino. Desde los siete años supo que su comportamiento no era igual al de los demás niños de la vereda. Vivió sus preferencias sexuales en secreto, sin comunicarle a nadie que se sentía encerrada en un cuerpo de hombre, más que a uno de sus primos, con quien exploró su sexualidad. “Yo lo seduje. Tuvimos relaciones desde que tenía nueve años, hasta que cumplí 20. Ese día me decidí: voy para Bogotá”.

Llegó a la capital, con los pocos ahorros que traía compró las primeras prendas ceñidas, ropa de mujer. Se sentía bellísima, comenta Yomaira. Pero le faltaba algo para asumir su identidad, la que le gustaba; le faltaba ser mujer.

En ningún trabajo la aceptaron. No tenía el bachillerato, traía cédula de hombre, pero se vestía como una mujer. Comenzó a prostituirse y “para triunfar en el negocio” a inyectarse hormonas. “Ningún médico me las recetó, yo las compraba. Me crecieron las tetas, pero no me veía como quería, no me veía como los clientes querían que me viera”. Por eso, a los 30 años, comenzó a usar un tratamiento que las compañeras usaban. Las inyecciones de aceite Johnson’s.

Se metió agujas en la cara, en las nalgas, se agrandó los senos: se veía como quería. Pasaron 6 años en los que, según ella, “era la reina del putiadero, me sentía divina”.

Pero un día, cuando tenía 36, todo cambió. Comenzó a deformarse. La cara que tanto amaba se empezó a desfigurar. Tres años después se le reventaron las nalgas, siguió trabajando, pero los clientes se ahuyentaban. A los 42 años dejó la prostitución. “Así yo quisiera seguir de prostituta no puedo. Ya estoy vieja y tengo el cuerpo vuelto nada. La única opción sería salir a robar a los trans más ‘pollos’. Y eso no lo quiero hacer”.

Cuando su cuerpo se desfiguró, las primeras curaciones las hicieron las prostitutas que trabajaban con ella. No tenía Sisbén, por eso, cuando conseguía algo de dinero, iba a una consulta particular o a centros bioenergéticos a que le aliviaran el dolor. Un día, uno de esos médicos, cuando vio que las hinchazones y vejigas ponían en riesgo su vida, la mandó al hospital San Juan de Dios, donde la han visto en múltiples ocasiones sin hacerle más trabajo que curaciones esporádicas a un problema que cada día crece más.

Hoy, con 55 años encima, Yomaira sigue yendo a hacerse las curaciones, siempre con su cédula de hombre, la que no le gusta usar. En más de 10 años ninguna de sus deformaciones ha sido curada, sólo aliviadas, incluso, siguen creciendo en distintos lugares como sus ingles y el pecho.

“Ya no puedo ponerme ropa de mujer, me tocó cortarme el pelo, empezar a parecer un marica cualquiera, no sólo porque me toca trabajar lavando casas o cocinando, sino porque con estas complicaciones de salud es muy difícil que me dejen vivir en algún lugar decente”, confiesa Yomaira, quien hoy vive en un inquilinato en el barrio San Blas, que paga con ayuda del Distrito. Lejos de su época de gloria, ha tenido que volver a parecer un hombre en contra de su voluntad.

Contrario a lo que ocurre con Yomaira, Brian no está buscando al sistema de salud para que enmiende transformaciones que le ha hecho a su cuerpo, lo está buscando para poderlo transformar, para poder inyectarse.

Desde que tenía cuatro años, cuando empezó a pedirle a su mamá que lo vistiera como un niño y a los ocho cuando se “enamoró” de una niña, fue víctima del matoneo escolar y de la discriminación de su familia, la llamaban ‘machorro’.

Tiene 22 años y sólo ha tenido una relación sentimental. Su identidad no es la de una mujer lesbiana. “Nunca me ha gustado mi cuerpo de mujer. Me gustaría tener barba y voz gruesa”, afirma Brian, quien busca que un médico asesore su tránsito de género.

Lo primero que tiene que hacer, para lo cual ya está en trámites, es ir a un psiquiatra a que diga que efectivamente ella tiene disforia de género, “un trastorno mental” que, según el sistema de salud colombiano, padecen todos los “candidatos” a transgeneristas.

Una vez le certifiquen que tiene ese trastorno, puede empezar a someterse al proceso médico, a las inyecciones de la hormona testoviron, para poder ser lo que quiere ser. Un proceso legal que puede tomar cuatro años.

“Lo quiero hacer legal para estar seguro de que lo que me inyecto no me afecta el cuerpo”, dice Brian, a quien funcionarios de la salud, también su familia, le han sugerido que vaya a una iglesia o a un internado.

Hoy Brian está haciendo los trámites para cambiar el nombre en su cédula, pero sabe que no puede cambiar la F (femenino), pues sólo cuando se castre y se construya un pene, cosa que él no quiere, el Estado la reconocerá como un hombre, cosa que tampoco quiere. Él se asume como un transgenerista.

El rechazo y las condiciones económicas de su familia lo impulsan a buscar trabajo. Ahí aparece otro problema: la libreta militar. No puede buscar trabajo como Brian sin libreta militar, pero tampoco la tendrá si en su cédula aparece la F.

“El Estado no sabe el daño que nos está haciendo cuando no reconoce nuestra condición particular. Todo sería mejor si por lo menos pudiéramos hablar con ellos, que nos conozcan, que sepan qué derechos son los que no tenemos”, concluye Brian.

“El sistema de salud nos quiere normalizar. O somos hombres o mujeres. Pero no necesito estar operada para ser mujer, ya lo soy. Ya hice un tránsito que me dolió y me costó. Como no rechazo mi genitalidad no se me puede hacer una atención integral en salud. Esa es la barrera para el acceso a ese derecho”. Así resume Vivian Sofía, una mujer trans que le ha dedicado los últimos años de su vida a defender los derechos de quienes, como ella, han asumido una identidad fuera de los patrones convencionales.

Para ella el Estado, cuando insiste en las “normalizaciones”, todavía no ha sabido interpretar lo que significa la T en la sigla LGBTI. Todavía no comprende que las cosas no son blancas o negras, hay miles de grises. “Cuando nosotras intervenimos nuestros cuerpos hormonalmente, cambian tanto que nosotras no necesitamos ser operadas porque nuestra genitalidad también cambia. No sólo la forma. En el caso de los chicos, se expone más el clítoris y en el caso de nosotras, se nos retrae el pene y empieza a funcionar de manera clitoriana, tenemos multiorgasmos y otro tipo de nuevas experiencias, por eso nos damos cuenta, conforme avanza el tratamiento, que no tenemos por qué hacer el tránsito completo. También los cambios hormonales inciden en las glándulas mamarias. El día que a mí me salió leche de los pezones me asusté y me emocioné, pensé que se me habían salido las babas, pero era leche, era como cuando a una niña le llega el período”, cuenta con alegría.

Vivian es profesional, tuvo un trabajo bien remunerado, pero los cambios en su cuerpo la impulsaron a la prostitución. Ahora la Secretaría de Integración Social le ha dado una oportunidad laboral, pero eso, incluso, ha tenido unos costos. “Cuando entré a trabajar les advertí que si tenía que entrar a un distrito militar a que me humillaran, prefería seguir ‘putiando’ el resto de mi vida. A nadie le interesa lo que tengo entre las piernas, ni mucho menos a una institución que tiene unos “valores” que nos irrespetan. Imagínese yo, bien mamacita, diciéndole a un militar que no soy M ni F, yo soy T, así no lo diga la cédula. La libreta militar es el primer bloqueo para que trabajemos en algo diferente a la prostitución”, dice con vehemencia. Una actitud que repercutió en que todas las personas trans porten en el carné de la Secretaría el nombre identitario, no el oficial.

Juan Cifuentes, otro empleado de la Secretaría, es un ejemplo de rebeldía. Viendo que el sistema no le reconocía su derecho a transformar su cuerpo, decidió automedicarse hasta que lo atendieran. Finalmente, lo asesoraron. De ahí en adelante vino el cambio de nombre en la cédula y el trabajo como promotor.

Es un hombre trans, claro políticamente. “Si se emplean a varios trans, sus vidas cambian. Pero si se emplean a todos, como a cualquier otro ciudadano, de acuerdo con sus capacidades, es la sociedad la que cambia”, afirma.

Pero, a pesar de que su trabajo ya es una esperanza, deja una idea en el aire: “Pareciera que para tener dignidad en este país tenemos que declararnos enfermos mentales y lo que yo me pregunto es: ¿y si nosotros no somos los enfermos, sino que la enferma es la sociedad?”.

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Opiniones

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ali cates

Dom, 12/02/2012 - 14:16
Su planteamiento hace honor a su, bien tomado pseudónimo, mamerto y torcido. Y es que se necesita una mentalidad muy retorcida para hacer la interpretetación tan chimba que usted hace: LGBTI es sinónimo de promiscuidad? Incluir a un segmento de la sociedad, históricamente discriminado, implica proscribir a las demás partes integrantes de la misma? NO jodás, con planteamientos tan brillantes, debería postularse a recibir algún premio científico pero el que ya tiene, por derecho propio, es el de basura ignorante, campeón de los obtusos y, seguramente, el rey de una mentalidad supremamente enferma y anquilosada.
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agreval el terrible

Dom, 12/02/2012 - 14:03
Cuando un espermaterozoide puede hacer una concepcion con un pedazo de mierda digame esa joda?????? y si hablan de que son personas y una minoria dejenme decirles que los rateros, asesinos y violadores tambien son personas y son MINORIA. dejense de pendejadas
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killthepoor

Dom, 12/02/2012 - 16:24
En conclusión: la gente infertil o soltera que quiere adoptar no puede hacerlo, y en conclusión, la institución de la adopción no debería permitirse a menos que puedas procrear. Listo. Qué más... igualar homosexuales con rateros, asesinos y violadores por la cifra no más... aquí hay una mejor pregunta: ¿le gustaría que lo asociaran con paracos por proclamar ser de derecha? ¿o con guerrilleros por ser de izquierda? Ah pero claro, porque seguramente todo es de izquierda o derecha y corresponde a la situación aplicar todo como se deba y de acuerdo a mis imaginarios, ¿no?
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mamertorcido

Dom, 12/02/2012 - 14:47
Parece que el caso que Ud. plantea,Sr agreval, sí se dió y lo que se engendró de ese cruce fue ali cates.
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ali cates

Dom, 12/02/2012 - 14:08
Que inferencia tan brillante la que está planteando el patrullero agregüeval, un razocinio digno de un estudiante de segundo de primaria o, como en el caso de este atorrante, de una plasta de mierda supremamente bruto e ignorante.
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agreval el terrible

Dom, 12/02/2012 - 13:33
MUERTE A TODOS LOS MARICAS DEL MUNDO NOJODAAAAAAAAAAAAAAAAAA
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ali cates

Dom, 12/02/2012 - 14:03
Se embujucó agregüeval y, en su infinita ignorancia, como el policía homosexual retraido que es, el único argumento del que puede echar mano es de los insultos y la grosería que evidencia su condición de IGNORANTE" JAJAJAJA está puto agregüeval, algo de lo que le han dicho le sonó
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ali cates

Dom, 12/02/2012 - 13:58
Este policía ignorante e hijo de puta, detesta los maricas pero no aguanto el morbo de leer el artículo. Si, es verdad la enferma es la sociedad, empezando por atorrantes como agregüeval, el terrible ignorante.
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agreval el terrible

Dom, 12/02/2012 - 13:58
y usted es vaginofobico, maricon de mierda
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agreval el terrible

Dom, 12/02/2012 - 13:58
y usted es vaginofobico, maricon de mierda
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diegoninho

Dom, 12/02/2012 - 13:56
Empezando por usted: todo homofóbico es un homosexual que teme salir del closet...
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sub-urb-ano

Dom, 12/02/2012 - 13:23
Es muy facil juzgar, criticar y señalar; pero nadie quisiera estar en el lugar de una de estas personas, ya estamos en el siglo XXI y debemos ajustarnos a los nuevos canones de una sociedad cambiante. Afortunadamente en mi caso no tuve que alterar mi anatomia para definirme como individuo, lo que me ha permitido vincularme a un entorno laboral aceptable y socialmente bien visto es decir un trabajo convencional. Apoyo la idea de que en la cedula exista el tercer genero indendiente de la letra que se quiera utilizar y que este deje de ser un obstaculo al acceso a los derechos de los cuales debemos gozar todos por igual. Ser diferente es suceptible de ser rechazado,gran parte de mi vida he sido victima del matoneo por ser algo delicado y de paso tímido.Lo exterior no importa es solo un estuc
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ALONDRO

Dom, 12/02/2012 - 12:52
Qué pena contradecir, pero muchas decisiones y conductas individuales sí afectan al entorno social. Pero cuando alguien legisla o toma decisiones de gobierno no está pensando en lo que alguien, en particular, tiene entre las piernas sino en lo que conviene o no a toda la sociedad.
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diegoninho

Dom, 12/02/2012 - 13:25
¿En qué afecta a la sociedad que alguien, o algunos, se cambien de sexo?... ¿Lo afecta a usted?... La única manera que tendría incidencia es que piense que se puede enamorar de un transexual. De resto, no interfiere en su vida
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Tupacmontagna

Dom, 12/02/2012 - 10:29
Y demás parientes) deben actuar a temprana edad de la persona afectada , para que el Estado tenga conocimiento de un nuevo ser que debe ser atendido en forma adecuada, Lo único que está contra natura es adoptar hijos. Y formar familias que no corresponden a la naturaleza humana.
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Tupacmontagna

Dom, 12/02/2012 - 10:25
El nombre dado a esta crónica, no es el apropiado, para presentar un problema que tienen algunas personas que deben ser consideradas y respetadas, que tienen derecho a ciertas consideraciones civiles desde el mismo momento en que nacen.tienen derecho a la vida, a la salud, a la educación,al trabajo, sin importar su condición sexual. Es claro que el ser humanó debe comportarse en sociedad, de acuerdo con su apariencia física natural, hombre o mujer. Si. Por causas genéticas o sicológicas, (deformación mental de su estado real)) , actúan en contravia al comportamiento normal y natural del hombre y de la mujer. La sociedad a través del Estado, debe darle atención médica, sicológica, y definirle su identidad personal como quiere y debe ser reconocida cada persona. La familia (padres,hermanomás
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Tupacmontagna

Dom, 12/02/2012 - 10:33
Parientes) , deben a temprana edad de la persona informar al Estado de esta condición, para que sea atendido en forma apropiada. Lo que esta contra natura es constituir familias con derecho a adopción de seres que aún no tienen definidas su identidad como hombre o varón.
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ednlop

Dom, 12/02/2012 - 08:43
Esta historia comprueba que ese estado de las personas es anormal, antinatural y una muestra más de la degradación y depravación de la raza humana.
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danielgoal

Dom, 12/02/2012 - 08:07
Me aterra y da vergüenza que el Estado colombiano desconozca prácticamente la existencia de esta gente, que los médicos no sepan en su ignorancia ni como tratarlos ni tampoco las oficinas públicas, pero también me aterra que los propios transexuales conozcan tan poco y sean tan ignorantes con su condición. Ignorancia por parte y parte.
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Brigitte.Baptiste

Dom, 12/02/2012 - 07:36
La historia de la incapacidad humana para reconocer y aceptar su propia diversidad continúa manifestandose en el dolor causado a quienes pienan osienten diferente. Verguenza que el criterio para acceder a la equidad sea veterinario: anatómico, hormonal, estético. Gracias por una crónica valiente y mi solidaridad a las personas que han sufrido la discriminación y la violencia y se manifiestan en su contra a pesar de ella.
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aubertjimenez

Dom, 12/02/2012 - 06:54
Son puras maricadas ........
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Juan José Ortiz

Dom, 12/02/2012 - 01:32
Muy buena columna, pero es echar en saco roto, porque estas cosas no se pueden tratar en un país con un nivel tan bajo de educación y tolerancia, y con tan altos índices de fanatismos religioso. El estado debe reconocer a todas las personas y, respetar su libre desarrollo de la personalidad y la construcción de su propio género. Las personas "normales" tienen que entender que esto no va a romper ningún equilibrio (equilibrio que no existe) en la sociedad, sino que se construirá una sociedad más justa, más incluyente, y con más derechos para todos. Para todos los que vienen a decir que eso es en contra de la naturaleza, recuerden que los hace desde un dispositivo (pc, celular etc) que inventó el hombre, y entre tantas cosas, en nuestro diario vivir siempre vamos en contra de la naturaleza
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luiguirambui

Dom, 12/02/2012 - 00:28
¿Como así que "enferma la sociedad"? La sociedad tiene todo el derecho a disentir, a expresarse en contra de algo que ve anormal o que simplemente no encaja en el concepto tradicional de familia, No se puede-bajo ningún modo- aprobar algo que atenta contra la dignidad de la misma sociedad. Empezando porque el artículo esta muy mal interpretado desde su comienzo, El senador Gerleim, no lanzo ningún improperio contra la comunidad lgtbi (xyz), él calificó, en sus términos, al sexo entre homosexuales y eso es una opinión realista, aunque obviamente no guste. Tampoco quiere decir que por opinar diferente a dicha comunidad, sea un ignorante en cuanto al tema; no se necesita ser un experto para conocer que dichos calificativos tienen algo, o mas bien mucho, de verdad.
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kirios

Dom, 12/02/2012 - 00:08
Animo Yomaira has sido heroica y por eso podrás vivir en armonía con sigo misma y con el apoyo de otros que compartan estos mismas situaciones,hasta formar una ongs para la defensa de los mismos derechos
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kirios

Dom, 12/02/2012 - 00:04
Hay personas muy indolentes y además torpes con muchos atavismo religiosos y machistas que se creen perfectos. Pero olvidan que no se trata de perfeccion sino el derecho a vivir la vida con lo que se tiene y a ejercer el derecho a ser respetado por su diferencia.Claro esto requiere un grado de evoclución cultural y sobre todo de sentimiento de pertenencia a la misma especie que tgene capacidad de evolucionar en su diversidad
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cicta

Sab, 12/01/2012 - 23:34
Estan enfermos y punto! No dizque la naturaleza es sabia. Pues en la naturaleza para el ser humano existen dos generos M y F, eso del genero T es una aberracion. No sean maricas.
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abdeabril

Sab, 12/01/2012 - 23:27
creo que los calificativos del congresista si fueron ofensivos E irrespetuosos. estas personas tienen traumas sicologicos y algunos quizas hasta biologicos y como tal deben tratarse y no irrespetarlos ni persegurilos, pues son defectos de la naturaleza humana. pero nose les debe conceder estatus social o derechos que alteren la naturaleza sico-social de la mayoria de la poblacion normal. !adoptar niños, JAMASSS!!!. no me imagino una sociedad futura con niños y personas adultas criadas por parejas del mismo sexo o sexo indeterminados. seria terrible para el orden natural y social. los LGTB son humanos y como tal deben tratarse, PEROno se debe romper el EQUILIBRIO NATURAL NI LEYES NATURALES SUPERIORES DONDE EL HOMBRE NO DEBE INTERVENIR Y SI RESPETAR. ES COMOCAMBIAR LA LEYDE LA GRAVEDAD, AHH
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kurkop

Dom, 12/02/2012 - 10:23
Es una afirmación muy equivocada, primero que todo la "ley natural" no existe, su existencia implicaría que sería imposible romperse y en muchas sociedades ese tipo de sexualidad es aceptado. Pregúntese, que le gusten los penes o las vaginas ,es razón para no poder tomar decisiones y criar a un niño con ética?. Soy heterosexual y no me siento diferente a cualquier persona LGTB
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Recobeco

Sab, 12/01/2012 - 21:54
No jodaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa,
Opinión por:

AltoMagdalena

Sab, 12/01/2012 - 21:40
Es increìble el contraste entre la sevicia, la dureza, la intransigencia con que se trata esta gente, que no ha cometido niungùn delito, y la irresponsable alcahueterìa con los asesinos de las Farc. Es increìblemente absurdo que el querer disponer del propio cuerpo sin atender paraceres ajenos, sea visto socialmente como màs dañino que asesinar, secuestrar, reclutar menores, bombardear pueblos, mutilar campesinos, fusilar disidentes, desplazar, extorsionar...Este es un paìs perverso y enfermo!
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