¿Qué hay detrás de la pelea por Corabastos?

Luego de que la Dijín capturara a un accionista de la central de alimentos por presuntos nexos con el narcotráfico el problema de las mafias vuelve al centro de debate.

La captura de Marcos Gil Garzón, alias "El Papero", prendió de nuevo las alarmas sobre la operación de Corabastos, la central que maneja alrededor del 50 por ciento de los alimentos de la ciudad. La Dijín y la Policía Nacional establecieron que Garzón fue accionista de Corabastos desde 1976 y que dese allí mantuvo nexos con narcotraficantes en Medellín. El capturado es proceso por lavado de activos, enriquecimiento ilícito de particulares y concierto para delinquir.

El alcalde Gustavo Petro no tardó en pronunciarse: "Decir que Corabastos estaba infiltrada por la mafia fue tarea mía, pero gobernador de Cundinamarca, y Jaime Castro se burlaron de ello; "¿Que se puede esperar de políticos, exalcaldes al que les importa un bledo que la mafia se tome el abastecimiento de alimentos de Bogotá?"; "Cuando Gobernador de Cundinamarca se opuso a alianza Gobierno Nacional y Alcaldía para retomar poder público en Corabastos, permitió poder de la mafia" dijo Petro en su cuenta de Twitter.

Detrás de esta discusión se esconden posiciones políticas y mafias que desde hace décadas operan en Corabastos. Por un lado, el ex alcalde Jaime Castro ha criticado la distribución de los recursos para ejecutar el Plan de Desarrollo de la ‘Bogotá Humana’. Un ejemplo es “Alimento Bactá”, la empresa que creará el Distrito para hacerle contrapeso a Corabastos. En su columna "Socialismo distrital siglo XXI”, Castro plantea lo siguiente: “Patrimonio inicial de esta nueva empresa serán las 19 plazas de mercado de la ciudad y 68.000 millones de pesos que hay en caja para mejorarlas. Tiene razón quien dice que para hacer en Bogotá lo que hizo Chávez en Venezuela es necesario tener a disposición millones diarios de barriles de petróleo. Como no los tenemos, lo que se ve venir es la quiebra del Distrito".

Por otro lado, a comienzos de 2012, el gobernador Álvaro Cruz y el alcalde Gustavo Petro protagonizaron un debate sobre el futuro de Corabastos.

Mientras el alcalde buscaba que Carlos Simancas (hoy secretario de Desarrollo Económico) se posesionara como gerente de la central de alimentos, Cruz apoyaba a un ex director del Sena en Cundinamarca para el mismo puesto. Al final Cruz ganó el pulso con el voto de tres comerciantes privados y el de la gobernación departamental en la junta directiva. Meses más tarde el mismo Simancas criticó a Cruz por no apoyar el proyecto de modernización de la central; que buscaba restarle acciones a los privados (actualmente possen el 52% de las acciones): "El gobernador de Cundinamarca, Álvaro Cruz, en vez de ayudar a que los públicos nos uniéramos para modernizar la central, hizo alianzas con los comerciantes para derrotar esta iniciativa".

Ante estos obstáculos el Distrito decidió fortalecer la propuesta de 'Alimentos Bacatá’ y vender sus acciones en la Central de Abastos. Con el aval del Ministerio de Agricultura, la Secretaría de Desarrollo Económico anunció que para este proyecto se destinarán $13.000 millones derivados de regalías. La idea es que alrededor de esta empresa distribuidora de alimentos se agrupen 19 plazas de mercado en la ciudad. Si esto sucede, el Distrito intervendría alrededor del 10 por ciento del flujo de alimentos que llega a la capital.

El proyecto del Distrito busca extenderse en las 20 localidades a través de lo que ha denominado ‘Bacatá Express”; un sistema de franquicias en donde se pueda conformar una red con comerciantes de los barrios de cada localidad. La idea comenzaría a implementarse en Ciudad Bolívar, Usme, Tunjuelito, Antonio Nariño y Bosa. La meta es contar con 500 sucursales.

En el caso de Corabastos se ha comprobado que existe un problema de inseguridad y de micro tráfico. Como ejemplo de estas implicaciones están los barrios aledaños a la central de alimentos: El Amparo, María Paz y Patio Bonito, que presentan los índices más altos de criminalidad en Kennedy. Adicionalmente, un estudio de la Corporación Nuevo Arco Iris determinó la existencia de mafias y micro tráfico en la central de alimentos desde la década de los ochenta.

Según el informe, para la década de los noventa la guerrilla de las Farc comenzó a utilizar Corabastos como centro logístico para transportar armas. Entre los años 1997 y 2005, alrededor de la central de alimentos comenzaron a operar tres bloques paramilitares; uno de ellos el Bloque República, liderado por Martín Llanos. El investigador de Nuevo Arco Iris, Ariel Ávila, concluyó: "El poder inicial de Martin Llanos llegó a ser tan grande que Corabastos entera se convirtió en una de sus oficinas de cobranzas: nada se movía sin que sus hombres lo supieran".

Aunque en los últimos años las organizaciones paramilitares han sufrido cambios importantes, Nuevo Arco Iris no desestima la presencia de esta estructura criminal alrededor de Corabastos. De esta central de alimentos dependen alrededor de 6 mil comerciantes. Si se cerrara, los precios de los alimentos podrían aumentar en un 15%.
 

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