A desenredar la valorización

La administración Petro no ha logrado ponerse de acuerdo con el Concejo para reformar el polémico cobro. El concejal progresista Carlos Vicente de Roux plantea una fórmula para lograrlo.

El secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla (izq.), dialoga con algunos concejales durante una de las duras negociaciones para definir el futuro de la valorización. / Óscar Pérez
El secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla (izq.), dialoga con algunos concejales durante una de las duras negociaciones para definir el futuro de la valorización. / Óscar Pérez

Todo el mundo está de acuerdo en que Bogotá necesita un gran paquete de obras para repotenciar su movilidad. Y hay mucha coincidencia de opiniones sobre cuáles son las prioritarias: el metro pesado, la troncal de Transmilenio por la Boyacá, dos cables aéreos. A ellas se agrega darle continuidad a unos corredores estratégicos perdidos en la lista de mercado del Acuerdo 180 de 2005: la Avenida Bosa, combinada con la prolongación de la Cali hasta su extremo sur, la Alsacia (Kennedy), la Mutis o calle 63 (Engativá) y la Rincón-Tabor (Suba). Esas arterias desembotellarían áreas muy pobladas y desahogarían las autopistas que conectan a Bogotá con el occidente del país. El 180 iba a costearlas a pedazos, aplazando por años su funcionalidad.

También hay acuerdo en que un cupo de endeudamiento billonario es un componente fundamental de la financiación de ese paquete.

Pero aquí comienzan los problemas. El de Bogotá es un Concejo de centroderecha y tiene resistencias a dar herramientas potentes de financiación a un alcalde de izquierda. Algunos concejales preferirían esperar a ver en qué quedan la destitución y la revocatoria. En ese sentido fue reveladora la ponencia negativa de Cambio Radical a la autorización del cupo. Sin embargo, todos saben que las obras son urgentes y que no hacerlas creará un rezago que empantanará la gestión del próximo gobierno, cualquiera que sea su filiación.

Otro tema es el de la cuantía del endeudamiento. Los concejales no son amigos de entregar un cheque en blanco de $4,3 billones de un solo tirón, de manera que el alcalde deje de tocar las puertas del cabildo hasta el final de su mandato. Además, habría que revisar las proyecciones de capacidad de pago de la ciudad para no gravar demasiado sus finanzas futuras. Petro, por fortuna, parece dispuesto a aceptar una reducción del cupo, para excluir, por ejemplo, el tranvía por la 7ª desde la calle 19 hasta el 20 de Julio ($315.000 millones), que se llevaría a una alianza público-privada.

Aquí entra el enredo de la contribución de valorización. Mientras esté vigente el Acuerdo 180 hay que cobrarla, aunque sea inequitativa e impopular. El Concejo recibe las presiones de la ciudadanía y quiere aligerarla y repartirla más equitativamente, pero se niega, con razón, a renunciar al instrumento y a debilitar la cultura tributaria de los bogotanos. El alcalde ha pedido derogarla, pero la aceptaría, al parecer, si se reduce ostensiblemente la que está en recaudo —en lo que coincide con los concejales—, se la concentra en obras prioritarias y no se cobra a los estratos 1 y 2.

Como se ve, es posible arribar a un entendimiento entre la administración y el Concejo que combine una disminución del cupo inicialmente solicitado y una valorización reajustada y redistribuida. Pero para eso hay que resolver ciertos problemas técnicos, que arrojan sombras en el trámite.

Para algunos cabildantes sería indispensable que existan estudios y diseños acabados de cada obra que se financiará con el cupo, lo cual es excesivo y rompe con los precedentes.

También queda por esclarecer si al recortar el 180 el Concejo tiene que dejar vivas todas las obras del grupo 2 de ese acuerdo, que son las que están en cobro, incluidas las no prioritarias, porque ya cuentan con estudios y diseños y ya se compraron los predios necesarios. Para algunos concejales, dejar de construirlas implicaría un detrimento del patrimonio público, correspondiente al costo de esos estudios y predios. Otros están en desacuerdo con esa interpretación y coinciden con el IDU en que esas inversiones no se perderán, aunque las obras se aplacen.

Hay que dilucidar, asimismo, si la valorización por beneficio local que prevé el 180 puede transformarse en una de beneficio general, en relación con las obras que se seguirían cobrando. Esa sería la vía para volver equitativo y cómodo el pago, pero plantea problemas jurídicos.

Sólo cuando se aclaren esos asuntos será posible decidir qué proyectos pueden seguirse costeando por valorización y cuáles deben pasar al cupo.

El lunes pasado, en las horas de la noche, al filo de vencerse las extras citadas por el alcalde, algunos concejales habían reunido los votos necesarios para aprobar un articulado sobre valorización que no resolvía los asuntos técnicos planteados, y dejaba en el aire el cupo de endeudamiento, a pesar de ser la apuesta fuerte que necesita la ciudad para costear su infraestructura. Por eso las bancadas que apoyan al gobierno promovieron que se hundieran ambos proyectos. Sobre la base de las coincidencias de fondo que hay en el asunto, y ya sin el apremio del vencimiento de las extras, esta situación puede revertirse, para bien de la ciudad, ahora que el alcalde ha vuelto a presentar las iniciativas.

La voz de otros concejales  sobre la fallida valorización

Antonio Sanguino
Partido Verde
En la votación del martes había un consenso en la Comisión de Hacienda para rescatar un grupo de obras del Acuerdo 180 por valorización, pero la postura del alcalde fue inflexible y se resistía a que se votara este proyecto sin el cupo de endeudamiento. Tal vez la llegada de Guillermo Jaramillo como secretario de Gobierno ayude a fluir los acuerdos.

Horacio Serpa
Partido Liberal
En la bancada liberal decidimos votar negativamente tanto el cupo de endeudamiento como la derogatoria a la valorización, pero iba a darse una votación sin que hubiera acuerdos y por eso firmé la declaración para suspender la sesión. Mi posición es intermedia: que no se derogue completamente el cobro, sino sólo las fases III y IV.

Julio César Acosta
Cambio Radical
El martes faltó una actitud más concertadora por parte del alcalde. Nosotros podemos ceder en que algunas obras del Acuerdo 180 se financien con cupo de endeudamiento, en que no se cobren por beneficio general sino local (como dice la administración) y en derogar el Plan de Ordenamiento Zonal del Norte.