Biciusuarios indignados

El robo de una bicicleta al ciudadano ruso Vladimir Kumov colma la paciencia de los bogotanos. Indignados, exigen al Distrito medidas para acabar con el hurto de las bicis.

Vladimir Kumov regresará a Bogotá con el proyecto Bicycle Film Festival.
Vladimir Kumov regresará a Bogotá con el proyecto Bicycle Film Festival.

¡Es libertad! Así define Vladimir Kumov, el ruso que ha generado polémica por el robo de su bicicleta el 29 de mayo, a ese vehículo de propulsión humana que genera tantos amores y odios —más lo primero que lo segundo— entre los que acuden, y los que no, a él como medio alternativo de movilidad.

Después de 5.300 kilómetros recorridos en cicla, el joven documentalista llegó entusiasmado a la capital —célebre hoy por tener una de las más grandes redes de ciclorrutas en el planeta— y terminó siendo víctima de un robo.

La reacción en Facebook no se hizo esperar: “Una bici nueva para Vladimir Kumov”, clamaron los bogotanos. Varios medios, colectivos de bicis y hasta ciudadanos “de a pie” se unieron en las últimas dos semanas para visibilizar su penosa historia, hasta el punto de regalarle una cicla nueva marca Specialized. Sin embargo, el episodio se ha convertido en una suerte de catalizador de la frustración de cientos de bogotanos frente al robo de bicicletas en la ciudad.

Roberto López*, activista y usuario de la bicicleta, afirma que el caso del ruso hizo que la gente, indignada ante las casi nulas respuestas por parte de las autoridades al ser víctimas de robo, encontrara en ese caso una especie de catarsis y la posibilidad de denunciar abiertamente y sin temor a ser amenazados. De hecho, según López, dos amigos suyos intentaron denunciar las cadenas de ladrones que andan sueltas en la ciudad y recibieron amenazas directas.

En diciembre del año pasado, la banda conocida como Los Bicicleteros, a quienes se atribuía el robo de 1.500 bicicletas sólo en los cuadrantes 14 y 16 de la localidad de Los Mártires, quedó en libertad después de que el fiscal encargado del caso no hallara méritos suficientes para dictarles medida de aseguramiento. “Muchos saben que en la calle 13 con carrera 17 ha funcionado un verdadero mercado negro y que varias compraventas de Bogotá son también un foco que reproduce este flagelo, pero la gente sigue alimentando esas cadenas comprando bicicletas allí, aún sabiendo que son de dudosa procedencia”, dice López.

El asunto es cada vez más crítico, si se tiene en cuenta que en Bogotá, pese a la inseguridad, la contaminación y la accidentalidad, hay cada vez más gente que usa la bicicleta. Según la última encuesta de la Secretaría de Movilidad, en el último año se pasó de 285.000 a 450.000 viajes diarios, hay más colectivos que promueven su uso y hasta el mismo Kumov lanzó un eufórico “amazing!” al referirse a los 376 kilómetros de ciclorrutas y 121 de ciclovías, elogiando la labor de Mockus y Peñalosa y añadiendo que en Moscú, su ciudad natal, esto está lejos de verse.

Y ni el Distrito se ha salvado de la acción de los ladrones. El año pasado fueron robadas cinco bicicletas del programa piloto de bicicletas públicas que probaba el Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), asegura Francisco Cañón, coordinador de ciclovías. Hace dos semanas, sin embargo, el IDRD y la Secretaría de Cultura le dieron una segunda oportunidad al piloto y lanzaron el programa Pedalea por Bogotá, con 30 bicicletas más para hacer un recorrido por la carrera 7ª, desde la Plaza de Bolívar hasta la calle 26.

Entre tanto, Vladimir Kumov continuará su viaje hacia Argentina con el propósito de “generar conciencia sobre la movilidad urbana” a través de su proyecto Let’s bike it, un largometraje documental que ya ha sido visto por más de 15.000 personas en 80 ciudades del mundo y que muestra su travesía de San Petersburgo a Lisboa.

* Nombre cambiado por razones de seguridad

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