Así vivió una invidente la misa del papa Francisco en Bogotá

Luisa Moreno perdió su visión cuando tenía 11 años. Anhelaba estar en una misa dada por el papa Francisco, nunca imaginó que lo podría cumplir estando en Colombia.

AFP

La tarde estaba lluviosa y fría, pero eso no impidió que los feligreses de la iglesia católica estuvieran esperando la llegada del papa Francisco, quien dio una eucaristía en el Parque Metropolitano Simón Bolívar en Bogotá, el pasado jueves 7 de septiembre. En ese encuentro estaba Luisa Moreno, quien tiene una discapacidad visual desde hace más de 15 años, junto con su esposo, que tampoco ve nada y se guían con sus dos perros lazarillos y sus respectivos acompañantes.

Al igual que ellos, 21 personas con discapacidad visual asistieron a este evento sin precedentes y único, en una zona especial que les designó la Arquidiócesis de Bogotá, luego de que el Instituto Nacional para Ciegos (INCI) solicitará a los altos miembros de la iglesia católica un lugar preferencial para las personas discapacitadas visualmente en la misa que se celebró el pasado jueves.

Luisa Moreno es una mujer verraca y muy creyente de la palabra de Dios. La ansiedad y emoción cubrían su rostro horas antes de la llegada del papa Francisco al Parque Metropolitano Simón Bolívar.

El parque estaba a reventar, asistieron 1.360.000 personas, quienes escucharon la misa del sumo pontífice durante su estadía en la capital colombiana. Una de las condiciones para que las personas del INCI pudieran estar en este evento era que debían ir acompañados por una persona que no tuviera ninguna discapacidad, con el objetivo de evitar cualquier tipo de percance.

Luisa Moreno tiene 31 años de edad y su fe en Dios ha sido su motor para seguir adelante. A sus 11 años de edad quedó ciega debido a que le trataron muy tarde la rosácea que padecía en el rostro, la cual pasó a ser tan severa que se volvió rosácea ocular, enfermedad que deja temporalmente sin visión a quien lo tiene mientras baja o desaparece la infección.  Por detección tardía no recibió el tratamiento a tiempo así que tuvieron que operarla en tres ocasiones, en las que su cuerpo rechazó los trasplantes de córnea.

Luisa Moreno, su esposo y sus dos caninas, se alistaron para el gran día, una jornada que comenzó a las 4:00 de la mañana. Muy madrugadores estuvieron para llegar temprano a la cita con el sumo pontífice. Además, Moreno era la encargada de coordinar el bus que los iba a llevar a ella y las otras 21 personas con discapacidad hasta el Parque Metropolitano Simón Bolívar por lo que tuvo que estar en la sede del INCI cerca de las 9:00 de mañana.

“Sé que el papa no es Dios, pero es la representación de Jesucristo en la tierra y llegó a traernos un mensaje de paz. El papa Francisco me gusta mucho porque habla de humildad y estoy muy contenta por vivir esa experiencia, porque la última vez que vino un papa a Colombia fue cuando yo estaba en el vientre de mi mamá”, dijo Luisa Moreno, quien siempre ha sido católica.

Al llegar al instituto, Luisa Moreno estuvo pendiente de la logística de sus compañeros. El bus los trasladó hasta el parque y allí se acomodaron en una zona que destinaron para ellos. Durante el tiempo de espera estuvo en oración, mientras el santo Papa llegaba.  El papa Francisco llegó sobre las 4:00 de la tarde, durante este momento hizo un recorrido dentro del Simón Bolívar en el papamóvil.

La oficialización de la misa comenzó a las 4:36 de la tarde cuando ya la lluvia había cesado. La eucaristía estuvo acompañada por dos coros profesionales tanto de mujeres como de hombres y de artistas del pacífico colombiano como: Herencia de Timbiquí, Chocquibtown y la Red de Cantadoras del Pacífico.

Luego de los cantos de estos artistas el sumo pontífice inició la misa, en ese instante Luisa Moreno se emocionó y alegró porque, aunque no lo pudo ver, si lo escuchó y vivió la eucaristía de una forma tan única e inigualable, que ninguna otra persona del 1.360.000 la pudo vivir.  Para ella escucharlo durante la misa fue un hecho que tocó su corazón y su alma hasta lo más profundo, moviendo todo tipo de sentimiento en ella sobre todo la humildad, que es lo que más admira del actual papa Francisco.

“El papa Francisco me terminó de convencer porque es muy humilde y aunque estaba un poco retirada de la tarima lo sentí muy cercano, pero no solamente en el sentido físico sino, también en su forma de ser, porque fue como si fuera un amigo”, contó Luisa Moreno.

Muchas de las personas que asistieron al Parque Metropolitano Simón Bolívar estaban ansiosos por ver al santo padre, el caso de Luisa y de los otros 21 invidentes del INCI fue diferente; ellos estaban a la espera de escuchar la voz del papa Francisco y de esta manera poder imaginarlo y dibujarlo en su mente.

Para Luisa Moreno este fue un momento lleno de paz y tranquilidad, así como espiritual en el que logró conectarse con Dios de una forma tan mágica y única, que no podrá borrar de su mente y su corazón las palabras de la homilía que dio el sumo pontífice.

La eucaristía se terminó más o menos a las 6:04 de la tarde, durante ese tiempo las personas tuvieron un acercamiento con Dios y vivieron una experiencia casi única, ya que tener al papa Francisco visitando Colombia es un hecho que quedará marcado para siempre en la memoria de todos los colombianos.