Bogotá estrena central hidroeléctrica para generar energía limpia

Está ubicada en la localidad de Suba.

Bogotá estrena central hidroeléctrica que permite generar energía limpia. Está ubicada en Suba y es la tercera pequeña central que opera el Acueducto de Bogotá, la cual permitirá reducir la emisión de cerca de 3.240 toneladas de dióxido de carbono cada año, gases de efecto invernadero causantes del calentamiento global.

“La capital del país se consolida como pionera en la producción de mecanismos limpios y amables con el medio ambiente al aprovechar el agua potable que viene del sistema Chingaza para generar energía sin tener que usar elementos fósiles como el carbón o el gas natural, que afectan al planeta. La EAB aprovecha la energía mediante pequeñas centrales hidroeléctricas de generación, paralelas a las estaciones de control de presión, sin afectar la calidad del servicio que se presta a la ciudad y obteniendo, en cambio, beneficios ambientales al contribuir a la sustitución de fuentes contaminantes de generación de energía”, explicó la Administración Distrital.

La central hidroeléctrica emplea la fuerza de la presión del agua potable que viene desde la línea Wiesner-Suba, se esperan producir alrededor de 8.500.000 kilovatios hora anual de energía limpia a través de una turbina y un generador, la cual podría iluminar a más de 5.000 hogares.

“Esta central además de reducir la presión y entregar el agua potable al usuario en condiciones de presión adecuadas, nos permite generar energía y entregarla a la red interconectada nacional para su comercialización. Es un proyecto que tiene un doble impacto en términos de beneficio ambiental, ya que aprovechamos la carga hidráulica disponible en diferentes puntos de la red de acueducto, haciendo un uso eficiente del recurso natural del agua, y, al generar energía de esta manera, reducimos las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, que son los que causan el calentamiento global que está afectando al planeta y que, en el caso colombiano, hace altamente vulnerables a los páramos, zonas que se afectarían entre el 90% y el 100% ante la eventual duplicación de los niveles de dióxido de carbono en la atmósfera”, sostuvo Alberto Merlano, gerente de la EAB.

La nueva central hidroeléctrica de Suba acaba de ser registrada por las Naciones Unidas como uno de los proyectos de mecanismo de desarrollo limpio, cumpliendo así uno de los compromisos del Protocolo de Kioto que suscribió Colombia.

Este modelo, desarrollado inicialmente en la central hidroeléctrica de Santa Ana a finales de los años noventa, destina una parte significativa de los ingresos provenientes de la venta de las emisiones reducidas de proyectos de mecanismo de desarrollo limpio de las centrales hidroeléctricas de Suba y Usaquén a la financiación de un programa de protección, restauración y conservación del páramo de Chingaza y su área de influencia, zona de donde proviene el agua que utilizarán las tres plantas para la generación de energía eléctrica para la red.

La inversión total de esta obra fue de aproximadamente 13.500 millones de pesos, y se enmarca en un macroproyecto que contempla tres pequeñas centrales hidroeléctricas (Suba, Usaquén y Ventana), cuyo valor total es de 60.000 millones de pesos.
 

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