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Bogotá 22 Dic 2012 - 10:00 pm

"Bogotá le quedó grande a Petro"

El concejal Juan Carlos Flórez, historiador estudioso de los problemas urbanos de la capital desde hace 20 años, analiza la situación de la ciudad y del alcalde Gustavo Petro después de la crisis de las basuras.

Por: Cecilia Orozco Tascón / Especial para El Espectador
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Cecilia Orozco Tascón.- El modelo Petro de recolección de basuras no pudo salir peor ¿Hay que darle tiempo y oportunidad o lo que empezó mal puede seguir peor pese a la solución temporal?

Concejal Juan Carlos Flórez.- Depende de que haga ahora lo que no hizo antes: prepararse. Lo que causa más indignación en todo este desastre es que las cosas pudieron hacerse bien pero quien gobierna a Bogotá no previó nada para sustituir a los negociantes privados del aseo por un operador público responsable y eficaz. El tiempo que él debía consagrar a trabajar con profundidad este asunto, lo dedicó a dar entrevistas en las que su fértil imaginación lo llevaba a creer que ya todo estaba listo. ¿Cuántas visitas hicieron, por ejemplo, él o su equipo, a Medellín para aprender del modelo que tienen en que el operador público subcontrata con los privados? Ni una. 

C.O.T.- A propósito: en Medellín funcionan con mucha eficiencia las Empresas Públicas ¿Por qué Bogotá no puede aspirar a un sistema estatal similar?

J.C.F.- Claro que puede aspirar y podría funcionar. De hecho, cuando la gente pensaba que el alcalde era serio, lo apoyaba. Incluso, el Concejo de Medellín en pleno le envió una carta felicitándolo por su decisión. Para desgracia de Bogotá, la incapacidad del que la gobierna es total. Lo que fracasó en la ciudad no fue el modelo público sino el alcalde. 

C.O.T.-  El alcalde, en el primer momento de acumulación de basuras en las calles, dijo que  los operadores privados tuvieron la culpa porque no recogieron todas las toneladas de desechos que debían, en su última noche de contrato ¿Qué opina de esa justificación?

J.C.F.-  La Silla Vacía reveló un correo de la Uaesp, entidad que coordina el asunto del aseo, a los operadores privados en que dice lo siguiente: “teniendo en cuenta que el Contrato de Concesión 014 de 2012, termina el día 17 de diciembre de 2012, le informo que el ingreso al Relleno Sanitario Doña Juana será hasta las 11:59 p.m. del día 17de diciembre del 2012. Por lo tanto se requiere que ajusten la programación del servicio, de acuerdo a la disposición mencionada”.  Esa decisión, de una increíble estupidez, dejó a la ciudad sin recolección en unas horas cruciales. Pero lo más grave es que, al día siguiente, cuando los equipos del Distrito debían estar recogiendo las montañas de basura abandonada, quien mal gobierna a Bogotá los convocó a un mitin en Fontibón. ¡La ciudad  llena de basuras y mientras tanto, él echaba discursos!  

C.O.T.- Resulta extraño que el alcalde renegociara el contrato horas antes del día número uno de “Basuras Cero” - como denominó su modelo -, con uno de los operadores privados  y que después hiciera lo mismo con los otros, a los que llamó “mafiosos y paramilitares”  ¿Cómo explicar este contrasentido?

J.C.F.-  Lo primero que habría que decir es que legítimo que el sector privado colabore  con el Estado. Lo segundo, es que resulta sorprendente que el alcalde creyera que sin ninguna preparación y sin contar con un solo experto serio en gerencia de recolección de basuras, pudiese prestar, sin el sector privado, el servicio de aseo. Es como si a usted se le ocurriera hacer un periódico sin periodistas, sin imprenta y sin internet. Sería una locura. Eso fue lo que pasó. Él tiene una pelea casada con Uribe y Vargas Lleras  pensando en las elecciones presidenciales. Cree que si ataca a William Vélez, debilita a Uribe y que si ataca a Ríos debilita a Vargas Lleras. Y esa obsesión con la política nacional lo lleva a descuidar gravemente los problemas locales.

C.O.T.- O sea, ¿usted piensa que en el trasfondo de  esta discusión y de otras planteadas por el propio alcalde está el interés de ser candidato presidencial en 2014?

J.C.F.-  No me cabe la menor duda. No en balde él trata de convertir los problemas bogotanos en temas nacionales. Esa fijación es la que lo conduce a un autismo frente a la realidad diaria de Bogotá.

C.O.T.-  Este desorden e improvisación en el tema de basura ¿cuánto podría afectar a Petro y su gobernabilidad? 

J.C.F.-  A mi juicio, destruyó el margen que tenía para gobernar. La verdad es que Bogotá le quedó grande. Al respecto, hay algo que no termino de entender: ¿en qué momento un reconocido parlamentario de oposición que enfrentó al paramilitarismo, se transforma en un ególatra que no escucha a nadie y que espantó a todas las personas capaces que lo rodeaban? Parodiando a Lord Acton (historiador y político inglés 1843 – 1902), uno diría que el poder aísla y que el poder absoluto aísla completamente. A Petro le gusta el poder absoluto y eso lo lleva a aislarse y a tomar decisiones como la de las basuras. 

C.O.T.- Entonces ¿para usted es factible que el alcalde no termine su periodo, bien porque renuncie debido a sus ambiciones presidenciales, o bien porque se caiga por su impopularidad?

J.C.F.- El alcalde sembró vientos en 2012. Por lo tanto, recogerá tempestades en 2013. 

C.O.T.- Existe una propuesta de revocatoria del mandato de Petro impulsada por un conservador ¿Qué opina de esa posibilidad?

J.C.F.- Los partidos que cogobernaron con Samuel Moreno, que le brindaron su más completo apoyo en medio de la más grande orgía de corrupción en la historia de la ciudad, no se han ganado aún la legitimidad para proponerle un nuevo norte a Bogotá.

C.O.T.- ¿Con esa respuesta quiere decir que no está de acuerdo con la revocatoria del mandato conferido a Petro o que no está de acuerdo con que la  lidere un conservador?

J.C.F.- Con el desprestigio de los partidos políticos, cualquier insatisfacción ciudadana de la que estos intenten aprovecharse puede terminar manoseada. 

C.O.T.-  Siguiendo con el asunto de las basuras, no hay que desconocer que Petro tiene  razones cuando objeta a los operadores privados por lo que, al parecer, son ventajas para ellos y lesivas para el Estado.

J.C.F.-  El Estado fue vendido a precio de huevo en Colombia. Tuvimos muchas privatizaciones criminales que llevaron a regalarles los bienes públicos a unos negociantes amigos de políticos. La rentabilidad para los privados por recoger las basuras es alta, eso es cierto. El alcalde tenía una idea interesante para enfrentar eso. Por desgracia, uno no cambia las situaciones a punta de demagogia. Las cambia con audacia y, como dije con trabajo serio. Y por supuesto, con un buen equipo. Los contratos anteriores se firmaron con lechona para los privados y los huesitos para el sector público. Podían y debían ser reestructurados en una nueva licitación. Pero no se podía improvisar, como quedó demostrado. 

C.O.T.- Sobre las condiciones de nuevos contratos con los operadores privados, la ciudadanía sabe poco porque no se le ha dado información. Usted, como concejal, ¿ha tenido acceso a ellos?

J.C.F.- Todavía no se han hecho públicos los contratos pero la vocera de los operadores privados contó algunos detalles en Caracol Radio. Lo grave de lo que reveló es que les van a pagar lo mismo que venían ganando. No hubo ningún ahorro para la ciudad. Y aún peor, la plata que los contratistas pagaban para sostener las labores administrativas de la Unidad de Servicios Públicos encargada del tema del aseo (Uasp), se redujo a cero. Eso significa que el discurso del alcalde sobre las exorbitantes ganancias de los contratistas también resultó demagógico. Y fíjese usted, estos contratos fueron asignados a dedo.

C.O.T.- Pero si el alcalde ganó la elección por las denuncias que hizo sobre corrupción e insistía en que los contratos se adjudicaban a dedo. 

J.C.F.- Así es. Cuando el alcalde saltó por la borda del barco del Polo que naufragaba, denunció, junto a otros polistas, que buena parte de la corrupción bajo los voraces Moreno había ocurrido por el abuso de la contratación directa. Ahora que gobierna, ha institucionalizado ese tipo de contratación. Lo de las basuras lo está haciendo por esta vía. Lo mismo está pasando en la ETB. En uno de los programas de Hora 20, Antonio Navarro reconoció, en debate conmigo, los enormes riesgos de esa práctica.

C.O.T.- Aparte de la improvisación ¿por qué salió mal el intento de reemplazar a los privados? 

J.C.F.- Porque los problemas son muy  complejos y algunos de los interlocutores privados son tan ‘aviones’, que si no se preparan con filigrana las cosas, usted se puede enredar o lo pueden enredar. El alcalde ha tenido en interinidad la Uaesp casi todo el año.  En todo este tiempo ¡no tuvo un gerente para manejar tamaño desafío! Y sostiene en el Acueducto a un político experto en triquiñuelas y no a un gerente experimentado. 

C.O.T.- ¿Por qué afirma que el gerente del Acueducto es un “experto en triquiñuelas”?

J.C.F.- Porque ha medrado de la burocracia regional y departamental durante años y ahora posa de izquierdista. Y porque en su afán de complacer a su jefe, no fue capaz de defender el patrimonio del Acueducto, como era su obligación. Por el contrario, metió a la empresa en la locura de las basuras que podría causar un daño patrimonial incalculable.

C.OT.-  El alcalde sospecha que quienes lo  han criticado en el asunto de las basuras son defensores de los operadores privados. Usted y otros que hicieron advertencias al respecto, podrían ser de ese grupo desconfiable…

J.C.F.-  Por supuesto que hay defensores de oficio de los contratistas.  Ellos tienen mucha plata para hacer “amigos”. Sin embargo, Bogotá tiene recursos enormes y su alcalde puede contratar a los mejores asesores y profesionales y preparar un buen plan.  También es claro que hay críticos que defienden el interés de la ciudad. Lo que sucede es que el alcalde padece de la intolerancia típica de los caudillos latinoamericanos.

C.O.T.- Pues él opina que lo persiguen. 

J.C.F.- Claro que tiene contradictores que no le desean éxitos a su gobierno pero se le olvida que fue elegido con una minoría de votos y que, en su calidad de gobernante, estaba en la obligación de ganarse a la mayoría de los bogotanos. Él se ha dedicado a hacer lo contrario: crear enemigos. Su peor contradictor es él mismo.

C.O.T.-  ¿Qué le sucede a Petro? Llegó a este cargo con fama de serio. 

J.C.F.-  A mí me ha sorprendido mucho la transformación del alcalde. Lo tenía todo para que le fuera bien. El gobierno de Moreno fue un desastre de tal magnitud que, cualquiera después de él, hubiera brillado sin mucho esfuerzo. Tal vez la clave de lo sucedido en este año está en el discurso que pronunció Petro la noche de su victoria. Ya casi todo el mundo lo ha olvidado, pero fueron las palabras de un  presidenciable, no de un hombre que iba a ser el alcalde de la ciudad.  Repito, esa ambición lo lleva a descuidar el exigente día a día de la ciudad. No en balde la última encuesta Gallup señala que 7 de cada 10 bogotanos se siente insatisfecho con el alcalde. 

C.O.T.- La inestabilidad en los altos cargos del Distrito también ha marcado a la actual alcaldía ¿Cómo se afecta la gestión de Petro por esos cambios? 

J.C.F.-  Algunos “cacaos” izquierdistas no promueven el talento de las clases medias y populares que dicen representar ni creen en los equipos o en el saber cultivado. Les parece que los técnicos son un estorbo. Hoy, sin un pensamiento y un trabajo de mucha gente talentosa no se pueden resolver problemas. Qué traición tan grande para los miles de sus seguidores que creen en el cambio social.

C.O.T.- Unos hombres cercanos a Petro que se retiraron pronto de sus cargos fueron: Antonio Navarro, exsecretario de Gobierno; Eduardo Noriega, exsecretario general; Daniel García-Peña, exdirector de relaciones internacionales ¿Por qué supone que prefirieron irse?

J.C.F.-Tal vez lo dijo mejor que nadie Daniel García Peña: “un déspota por ser de izquierda no deja de ser déspota”. Un equipo de seres humanos valiosos no puede ser coordinado ni a los gritos ni a las patadas. El único antídoto para la enfermedad del poder,  es la humildad. Y ese antídoto no parece estar incluido en el POS de los políticos de Colombia. Adicionalmente, otros han tenido problemas legales como Noriega y, ahora, Guillermo Asprilla. 

C.O.T.-  La alcaldía ha cambiado el objeto social de varias de las principales entidades  del Distrito. Dos casos: a la Empresa de Teléfonos le pusieron funciones de agencia de publicidad. A la de Acueducto, la de recolectora de basuras ¿Se afectarán las funciones orgánicas de esas instituciones?

J.C.F.- La Empresa de Acueducto, 100% pública y uno de los patrimonios más valiosos de nuestra ciudad, está en grave riesgo. Los últimos gobiernos convirtieron el Acueducto en la caja menor de la repartija clientelista, destruyendo buena parte del valioso saber técnico acumulado allí. Todos pensábamos que el alcalde iba a cambiar eso, pero nombró a un político de ligas menores, como ya dije, para dirigirla, y además la metió en la vaca loca de las basuras. La ETB es hoy una empresa sin norte que de no tener un giro radical terminará valiendo lo mismo que una fábrica de máquina de escribir, es decir, nada.

 

 ¿Un “negocio de aguas turbias”? 

En noviembre de 2005, El Tiempo criticó en un editorial titulado “Negocio de aguas turbias”  una adquisición que hizo Aguas Bogotá S.A., la persona jurídica creada por el Acueducto para comercializar el líquido en los municipios vecinos. Es la misma empresa que  hoy en día está encargada, por el alcalde Petro, del tema de las basuras. El diario analizó, duramente, la compra por parte de Aguas Bogotá, de Gestaguas, un grupo de sociedades privadas que se aliaron con las empresas públicas de Chía, Mosquera y Melgar, con el fin de constituir compañías que operaran el agua en esas poblaciones.  Siendo gerente del Acueducto Alberto Merlano Alcocer y un amigo suyo, Félix Betancourt, quien dirigía Aguas Bogotá, se decidió adquirir Gestaguas por $8.000 millones de pesos. Pero pronto hubo dudas: se pagó esa suma de contado en una semana, según el diario, sin tener en cuenta que dos de las firmas representadas por Gestaguas tenían pérdidas millonarias y patrimonio negativo. Años después el Acueducto, ya en otras manos, logró que un tribunal de arbitramento le exigiera a Gestaguas la devolución a la ciudad de $2.500 millones. No ha sido posible recuperar ese dinero. Merlano Alcocer es pariente de la esposa del alcalde y  es miembro actual  de la junta directiva del Acueducto y su cuñado, Juan Casas, es gerente de Planeamiento en esa entidad. 

 

“A enmendar la plana”

Cecilia Orozco.- ¿Qué cualidades le reconoce a esta alcaldía y cuáles medidas que haya tomado le han parecido necesarias e innovadoras?

Concejal Flórez- El alcalde es un hombre de propuestas audaces. Cuánto no desearía uno, por el bien de Bogotá, que tuviera la paciencia del buen gerente para llevarlas a cabo. Un gran logro de este gobierno es la reducción de las muertes violentas en la ciudad. Se recuperó una tendencia que había iniciado el primer gobierno Mockus. Sorprende que la administración hable tan poco de este gran éxito.

C.O.-  Cuál es su balance de Bogotá al finalizar 2012?

C.F.- La ciudad va sin rumbo, dando botes, muy cerca del abismo. Ojalá que el equipo que gobierna a Bogotá recapacite. Los errores cometidos son muy graves, pero todos tenemos el derecho a enmendar la plana. El tiempo que le queda al alcalde para corregir el rumbo es muy escaso. Ojalá que no lo desaproveche.

C.O.- ¿Las relaciones de la administración Petro con el Concejo son transparentes? 

C.F.- Ocurre lo mismo que con otros temas en los que va y viene: la administración un día se levanta anticlientelista y al otro, promete puestos a diestra y siniestra. ¿Por qué al alcalde, quien al final del gobierno de Moreno criticó tan dura y acertadamente el clientelismo de este, no le parece malo practicarlo en el suyo? Fatal forma de ver las cosas.

 

 

 

 

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