“Las ciudades hacen mucho bien promoviendo la bicicleta”

Experto de la ONU en urbanismo explica cómo debe ser una ciudad sostenible.

¿Cuáles son los principales problemas que presentan las ciudades de hoy?

Cambian de una región a otra, y en ese tema hay tanto de largo como de ancho. Pero antes hay que resaltar y entender que el modelo de desarrollo urbano que ha prevalecido en los últimos 50 años no es sostenible, es insuficiente, ha generado más congestión y contaminación, ha deteriorado la calidad de vida y ha hecho más costoso el funcionamiento de las ciudades. Ese modelo no es exitoso porque las ciudades han sido desarrolladas para el vehículo y no para las personas.

Pero llevamos mucho tiempo pensando que autopistas y carro significan desarrollo…

Por supuesto, porque ha estado apoyado por conceptos, formas de gobierno y lobby del sector automotor, en particular. Lo que hoy sabemos es que si queremos cambiar el curso del desarrollo urbano en el mundo, para disminuir la contribución de las ciudades al cambio climático, hay que cambiar el modelo sobre unos principios fundamentales: privilegiar espacio público para las personas, el transporte colectivo en todas sus modalidades y la función social del espacio público, no sólo áreas verdes sino las aceras. Este es un tema crucial para el desarrollo sostenible de la humanidad. No son palabras exageradas.

¿Es relevante que el Foro Urbano Mundial se realice en Medellín?

Por supuesto. Colombia está organizando el mundial de las ciudades. No llegó por casualidad, es porque ciudades colombianas en distintos momentos han hecho las cosas bien y el mundo se lo está reconociendo. Vale la pena que, siendo Colombia la sede del diálogo mundial más importante en temas urbanos, el país nacional y político le dé al tema de desarrollo la importancia que se merece. Se debe considerar el desarrollo de las ciudades como una locomotora económica y como antídoto para la desigualdad. A uno le gustaría ver, como funcionario de la ONU, a los candidatos a la Presidencia dándole al tema del desarrollo urbano la importancia que se merece, en un país donde el 70% de las personas viven en ciudades. Hay muchas oportunidades por explorar y desarrollar.

¿Cuál es la importancia del Foro?

Lo que permitirá este evento, que se realizará del 5 al 11 de abril en Medellín, es revisitar esta discusión y encontrar que, afortunadamente, hay ciudades y países que están usando nuevas vías que pueden ser replicadas. Hemos encontrado que ciudades sostenibles son las que destinan cuando menos el 30% de su uso urbano al uso colectivo, pero no es tan común de encontrar porque los desarrolladores privados tratan de maximizar el uso de ese espacio urbano.

Igualmente, las ciudades con nuevos desarrollos están mostrando un diseño orientado a facilitar un sistema de transporte colectivo que sea eficiente, democrático e incluyente. Hay un tercer principio: el de la ciudad compacta. Se ha privilegiado el modelo de suburbios, que aleja las viviendas, los sistemas residenciales de los sitios de trabajo, de servicios sociales y económicos, de esparcimiento. Esto genera una mayor cantidad de viajes dentro de la ciudad, lo cual es insostenible. La mayor concentración facilita economías a escala, el transporte, y sabemos que hay correlación entre la ciudad compacta y la que más rápido disminuye índices de pobreza y desigualdad.

¿Por qué?

Porque las ciudades compactas privilegian distintos grupos sociales en un mismo espacio, no segmentan a la población por estrato sino que facilitan su integración. La diversidad social hace también que se disminuyan los índices de conflicto. Cuando la gente con distintos orígenes socioeconómicos o étnicos tiene que convivir, se obliga a que desarrollen normas de convivencia que a mediano y largo plazo facilitan que la sociedad pueda vivir de manera tolerante y democrática. Todos estos temas pasan por cómo se planea la ciudad. Las decisiones de gobernanza son un elemento fundamental.

¿Conoce el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) establecido por el alcalde de Bogotá, Gustavo Petro? Porque lo que usted dice está planteado en ese documento.

No conozco los detalles del POT. Lo que puedo decir es que ONU Hábitat ha promovido una nueva agenda urbana desde hace tres años. No es una agenda que simplemente nos imaginamos los funcionarios, sino que es aprobado por el Consejo de Gobierno, conformado por 65 países: una agenda que habla de la ciudad compacta, conectada, integrada e incluyente. Fue abalada también en la conferencia de Río +20. Se ha medido que tendría un impacto fundamental en, por ejemplo, las emisiones de CO2; en hacer las ciudades más eficientes, en lograr el objetivo de disminuir la desigualdad social. Hoy hace parte del mantra del urbanismo moderno.

Es decir que el modelo de desarrollo urbano que copiamos en Colombia de Estados Unidos fue como un ‘tiro por la culata’.

Sí, el de una ciudad extendida, altamente consumidora de suelo urbano, consumista del carro particular. El paradigma de ciudad desde los años 60 hasta los años 90 consistía en segmentar la ciudad y hacer monouso del suelo, que es más barato a la hora de construir. Y ha sido contraproducente. Pero esta es una conclusión a la que hemos podido llegar sólo después de que las ciudades fueron pensadas y construidas de esa manera.

¿De qué sirve discutir estos temas hoy, cuando las ciudades ya fueron erigidas alrededor del carro?

Tenemos una oportunidad de oro de poder reorientar el urbanismo en el mundo, porque en los próximos 20-25 años los pobladores urbanos se van a aumentar en un 100%. Uno de nuestros mayores retos es ayudarle a esos estados y ciudades a que diseñen ciudades compactas. Hoy debemos hablar de procesos de rehabilitación urbana, tanto en centros históricos como en barrios. Se trata de concentrarse en recuperar la ciudad existente, revitalizarla, introduciendo esos paradigmas.

¿Han notado alguna especia de lobby de parte de las empresas automotrices en contra de esta tendencia que usted está explicando?

Sinceramente no hemos notado ningún lobby. Yo diría que es más el tema de los consumidores de carros. En América Latina, por ejemplo, la forma de mostrar estatus tiene que ver con el consumo y el vehículo hace parte de ese imaginario. En nuestra sociedad es una aspiración familiar tener carro. No se privilegia el transporte masivo. Definitivamente hay que trabajar con ese imaginario. El antídoto es revisitar el modelo de la ciudad y promover al máximo que las ciudades se doten de sistemas de transporte masivo al que también puedan acceder las clases medias y altas.

De nuevo, lo que usted está explicando se encuentra en gran medida en el POT de Petro. Pero la resistencia a ese POT acá ha sido total.

Hace mucho no vivo en Bogotá, sería irresponsable de mi parte hablar al respecto. Lo que sí sé es que en América Latina, en general, el gran tema tiene que ver con la élite que toma decisiones. Estos son temas que no necesariamente atraen a la opinión pública: espacio público, usos de suelo. A los alcaldes les decimos que esto tiene un costo pero también unos beneficios. Promover estos paradigmas requiere de alcaldes visionarios, que se elijan pensando en la próxima generación.

Hoy la gente sufre a diario, ve menos a sus hijos, le dedica menos tiempo al esparcimiento. Los cambios no se verán de la noche a la mañana, pero si no arrancamos hoy no los vamos a ver a mediano plazo. Se necesita además mucho carisma para convencer a los ciudadanos, a la oposición. Se necesitan nuevos carismas políticos, menos ideologizados y más concentrados en el desarrollo urbano sostenible.

¿Cree que, en materia de urbanismo, Colombia tiene algo que aportarle al mundo?

Siempre que hablaba en África o Asia me preguntaban que qué habían hecho ciudades como Bogotá o Medellín. Mi mensaje es que muy a pesar de las dialécticas propias de la política local, es importante entender que los resultados en los últimos 15 años son más positivos que negativos y que eso el mundo lo sabe. No es casualidad que el foro urbano se vaya a realizar en una ciudad colombiana. No se trata sólo de los alcaldes famosos que hemos conocido sino que responde a cambios estructurales en Colombia. Afuera la gente piensa que los casos de desarrollo urbano en el país son muy interesantes.

¿Y qué cree que necesita revisión?

Colombia tiene ciudades que se caracterizan por ser muy desiguales, segmentadas socioeconómicamente. Tiene la deuda de resolver las causas de las diferencias socioeconómicas. La inseguridad ciudadana, no estoy descubriendo el agua tibia, sigue siendo un problema, aunque hay que decir que en este tema Colombia si ha conocido mejoras. El país tiene un sistema de ciudades equilibrado en términos de ubicación espacial, pero hay una clara diferencia entre las ciudades grandes o intermedias y los pequeños pueblos. Seguramente tiene mucho que ver la influencia del conflicto. ONU Hábitat piensa que ahí hay una oportunidad muy importante para Colombia pero se necesitan decisiones importantes.

¿Los líderes políticos le están ‘copiando’ el mensaje a la ONU?

Estamos trabajando ya en varios países y través de ejemplos y buenas prácticas tratamos de construir consciencia. Lo que nosotros podemos hacer es ayudarles a los alcaldes a ver lo que otros alcaldes en otros contextos están alcanzando con estos principios. Tenemos un reto: lo que decimos hay que mostrarlo con evidencia y ejemplos completos. No es un mantra solamente, es lo que hemos recogido de muchos lugares del mundo. Soy optimista con que las ciudades entren en la onda del desarrollo urbano sostenible.

En esta nueva concepción de ciudad, ¿cabe la bicicleta?

Definitivamente. Lo que uno comienza a ver es que las ciudades, mientras más crecen, más privilegian el sentido de lo local y de esquemas de transporte que se conecten mucho más con el barrio, como caminar o usar la bici. Son sistemas alternativos importantes. En eso Bogotá es pionera en América Latina, con las ciclovías de los domingos, por ejemplo. La bicicleta es un medio importante que debería estar integrado a un sistema de más envergadura, porque debería ser usada en trayectos cortos y conectarse con un medio masivo que facilite su transporte y parqueo. La bicicleta llegó para quedarse y las ciudades hacen mucho bien promoviéndola. Un tema difícil para un alcalde es destinar una parte de la vía para la bicicleta, en algunas ciudades eso ha tenido problemas y rechazo por usuarios del carro. Por eso insisto: se necesitan nuevos liderazgos, alcaldes y alcaldesas decididos.