Dos concejales de Bogotá arremeten contra Peñalosa por proyecto en reserva Van der Hammen

Nuevas voces, esta vez desde el Cabildo Distrital, se oponen a que se realice una construcción en el terreno.

La discusión que ha suscitado cada anuncio hecho por la Administración Distrital sobre la ya confirmada -por el Distrito- intervención a la reserva forestal Thomas Van der Hammen, en el norte de Bogotá, no cesa. Y aunque desde sectores de la oposición al alcalde Mayor de Bogotá, Enrique Peñalosa, aseguraban que el Concejo de Bogotá sería en este nuevo periodo un 'comité de aplausos' para el mandatario distrital, dos cabildantes avivaron la controversia sobre el futuro de la reserva.

Marco Fidel Ramírez, del Partido Opción Ciudadana (de la coalición de gobierno), inició esta semana su segundo periodo en la corporación. Desde su curul, el autodenominado ‘Concejal de la familia’, manifestó su preocupación, primero ante la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) y, segundo, ante el Alcalde de Bogotá, por la decisión de intervenir un porcentaje significativo de la reserva forestal.

En concepto del cabildante, la decisión del Distrito podría derivar en ‘‘arrasar’’ el pulmón natural ubicado en el norte de la ciudad, y que es actualmente una de las garantías de aire fresco para los habitantes de la ciudad, y de las siguientes generaciones.

‘‘La importancia de proteger el ecosistema Reserva Thomas Van der Hammen, como unidad sistémica, ha sido reconocida por esta autoridad ambiental por sus valores y servicios ambientales, avance que ubicó a nuestra ciudad con un área verde importante, no sólo en nuestro país sino en Latinoamérica’’, manifestó Ramírez en la misiva enviada la CAR.

En resumen, las tres peticiones que hace el concejal son: que la autoridad ambiental no acepte el proyecto, que no se ignoren los compromisos internacionales que hay para salvaguardar los territorios ambientales de la ciudad, y no urbanizar ningún área de la Reserva Thomas Van der Hammen, punto en el que coincidió otro cabildante, ubicado ideológicamente en la otra orilla de Ramírez. Celio Nieves Herrera, del Polo Democrático Alternativo, aseguró que construir en la reserva implicaría un grave retroceso en la lucha frente al cambio climático.

Aunque las luchas del concejal Herrera en el Cabildo Distrital han estado enfocadas en la educación de los bogotanos, en esta ocasión se refirió a la crisis ambiental que atraviesa Bogotá, por cuenta de las altas temperaturas, y que calificó de ‘alarmante’. Para el cabildante hay dos obligaciones claras: Para la ciudad, dejar de crecer hacia la Sabana de Bogotá; para el Distrito, garantizar la salud de los habitantes de la capital del país, y de las generaciones que siguen.

‘‘Bogotá debe abandonar su expansión urbanística en la Sabana. Tiene que evitar la conurbación con Chía y Cota. Está en la obligación de pensar en la salud de los ciudadanos y en las futuras generaciones, proteger el suelo, los recursos hídricos, la fauna, la flora y mejorar la biodiversidad, aplicando la resolución 621 del 28 de junio del 2000, art. 4º, expedida por el Ministerio del Medio ambiente’’, aseguró el concejal del Polo Demorático.

Sobre 'Ciudad Paz', nombre que recibiría en conjunto el proyecto que se construiría en parte de la reserva, y con el que el Distrito garantizará vivienda a cerca de un millón de habitantes, Peñalosa ha manifestado continuamente que, según estudios de la CAR, solo el 7,8% de la reserva es verde. De manera que, es ese porcentaje el que el Distrito protegerá y mantendrá a toda costa.

Ante estas críticas, la Administración Distrital asegura que la propuesta no sólo es construir casas, sino tener un plan ambicioso en materia ambiental. “El desarrollo del norte va más allá de la reserva, que tiene 1.400 hectáreas, la mayoría sin árboles. La propuesta es conservar las zonas donde hay bosque y, además, llegar a más de 1.700 hectáreas verdes, con la construcción de parques lineales que conserven el ecosistema y mantengan intacta la ruta de aves migratorias. Estos parques conectarán el circuito ambiental que une el río Bogotá con los cerros. Así se espera resolver problemas, como los casi 100 pozos sépticos que contaminan las aguas subterráneas”, manifestó la Alcaldía de Bogotá.

De esta forma, se abre un nuevo capítulo de un cruce de declaraciones y anuncios que ha tenido el Distrito con distintos sectores y personalidades políticas sobre la intervención a la reserva forestal, que cada día se torna más compleja pues aunque la decisión de Peñalosa es clara, se encontrará en el camino con un sinnúmero de voces que buscarán impedir que se ponga un solo bloque de concreto en la Reserva Forestal Thomas Van der Hammen.