Dice estudio del Distrito y la Unodc

Infografía: consumo de drogas gana terreno en Bogotá

La encuesta muestra un aumento significativo en el consumo de estupefacientes (marihuana, cocaína y bazuco). Los índices más elevados se registran en los jóvenes entre los 18 y los 24 años.

Archivo El Espectador

A pesar de los constantes golpes de las autoridades contra las estructuras de microtráfico, el consumo de drogas ilícitas en la ciudad no cede. El último estudio de la Secretaría de Salud y de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc) enciende las alarmas sobre el aumento del uso de marihuana, cocaína y bazuco. En el análisis -que tiene en cuenta variables como el uso en el último año, distribución demográfica y abuso y dependencia- evidencia que los jóvenes son los más afectados.

La encuesta, realizada en 2016 a 6.398 personas y que tuvo escasa difusión, muestra que 16 de cada 100 personas han probado alguna sustancia psicoactiva en su vida, pero sólo 5 de cada 100 lo han hecho en el último año. Los jóvenes, entre 18 y 24 años, son el grupo poblacional que más consume drogas, seguido por los adolescentes y los adultos entre 25 y 34 años.

El análisis logró establecer, además, que Ciudad Bolívar es la localidad en donde hay mayor prevalencia de uso de cualquier droga, seguida del centro de la ciudad (Santa Fe, Los Mártires y La Candelaria), y Rafael Uribe Uribe. En promedio, los jóvenes que residen en Bogotá inician el consumo a los 18 años (el 50 %), un 25 % las prueba en la adolescencia y el desto después de los 20 años.

Pero, ¿en qué medida las drogas han podido generar dependencia o adicción en los consumidores de la ciudad? Los cálculos indican que de 240.000 personas que consumieron en el último año, alrededor de 134.000 son adictos o con uso problemático (79 % son hombres). De éstos, 6 de cada 10 viven en las zonas menos favorecidas de la ciudad (barrios de estratos 1 y 2).

Las más consumidas

La marihuana es la sustancia ilegal que más se consume en Bogotá. Lo más preocupante es que al comparar el estudio realizado en 2009 y el del año pasado su uso prácticamente se duplicó. Mientras hace siete años la cifra que arrojó la investigación fue que el 2,3 % de los ciudadanos dijeron haber consumido en el último año, en 2016 la cifra fue 4,1 %. Esos datos equivaldrían a decir que cerca de 240.000 personas, casi los habitantes que tiene la localidad de Barrios Unidos, hoy fuman la yerba. Los niveles más altos de consumo están en los grupos de 18 a 24 años y de 25 a 34 años (56 % de los usuarios).

A la par con el consumo, también aumentó la percepción sobre lo fácil que es acceder a esta sustancia. Según el 50,7 % de los encuestados, es la droga que se consigue con mayor facilidad en Bogotá, seguida por la cocaína, el bazuco, entre otras. También se incrementó el número de personas a quienes les ofrecieron marihuana en el último mes: pasó del 3,17 % en 2009 a 5,43 % en el último estudio.

El consumo de cocaína ocupa el segundo lugar entre las sustancias ilícitas de mayor uso en Bogotá. “El 4,3 % de los encuestados dijeron haberla consumido alguna vez en la vida, siendo muy superior el consumo en los hombres”. Esto equivaldría a decir que al menos 250.000 personas la han probado. El 50 % fueron jóvenes, entre 18 y 24 años.

El consumo del bazuco está en el tercer lugar: unas 11.000 personas lo consumieron en Bogotá en el año anterior a la encuesta. No obstante, “la baja frecuencia de casos de consumo registrado en esta encuesta imposibilita el análisis de este consumo según edad y estrato socioeconómico”. Así las cosas, los 19 casos que lograron registrar les permite colegir que 7 tienen entre 17 a 34 años; 6, entre 35 a 44 años, y 6, entre 45 a 65 años. Por tratarse de una encuesta en hogares, no incluye información de habitantes de calle, personas privadas de la libertad y en centros de tratamiento, precisa el estudio.

Las sustancias legales

Desde otra perspectiva, mientras el consumo de sustancias psicoactivas ilegales tiene una tendencia al alza en todos sus frentes, aquellas que son legales han mostrado una reducción. Por un lado, hubo una disminución en el consumo de cigarrillo: pasó del 22,4 % en 2009 a 16,2 en 2016 (939.000 habitantes aproximadamente). Por el otro, la ingesta del alcohol se mantuvo en el 36 % de los habitantes (2,1 millones).

El trabajo de las autoridades

Cada semana la Policía presenta al menos un golpe contra las organizaciones dedicadas al microtráfico, a las que señala de cometer todo tipo de delitos: homicidios y hurtos. El pasado viernes la Sijín presentó a 15 personas que pertenecerían a los Jaladores, una banda que delinquía en la localidad de Kennedy. En ese caso, una líder conocida con el alias de la Mona fue la encargada de dirigir la banda cuyos integrantes se movían en dos grupos: el primero atraía a los compradores hasta el punto de expendio y, el segundo, fijaba los precios de los estupefacientes.

Por otra parte, el pasado jueves un juez envió a prisión Yohn Virguez Rodríguez, a quien la Fiscalía sindica de ser el jefe de sicarios de los Bernabé, la organización desarticulada hace una semana, que tenía presencia desde hace al menos una década en Ciudad Bolívar. Según la investigación, no sólo se dedicaba al tráfico de estupefacientes, sino que los señalan de cometer homicidios selectivos para hacerse al control del territorio.

La Policía, en ese sentido, asegura que el trabajo ha sido constante. Incluso, sus estadísticas evidencian que en 1.033 labores de registro, entre enero y julio de este año, lograron incautarse de todo tipo de estupefacientes: en 418 casos hallaron marihuana; en 242, bazuco; en 162, base de coca; en 195, cocaína, y en 16 heroína. El 65 % de los casos fueron en vías públicas.

Sobre el lugar de consumo y porte, la concejal Nelly Patricia Mosquera (Partido de la U) realizó un trabajo de campo a través del cual evidenció que el Parque de Usaquén (en el norte de la ciudad); el parque de Los Hippies y el de Lourdes, así como la plazoleta de la calle 85 con carrera 15 (Chapinero), el Chorro de Quevedo, el Parque de los Periodistas y la Plaza España (en el centro de Bogotá) se concentra el mayor consumo de alcohol y sustancias psicoactivas.

“Es difícil establecer la manera como las autoridades podrán realizar las respectivas intervenciones de prevención que trae el Código de Policía, debido a la afluencia de ciudadano que hacen presencia en esos lugares”, dijo la cabildante, quien aseguró que existen 131 ollas de vicio cerca de colegios y cerca de 500 puntos de expendio identificados.

El Distrito asegura que no sólo se ha buscado implementar medidas policivas para atacar el consumo de sustancias psicoactivas, sino que cada dependencia (entre ellas las secretarías de Salud, Integración Social y Educación, entre otras) trabajan en la prevención y atención de este fenómeno, sobre todo en las zonas en donde permanecen los más jóvenes.

Entre ellas se destaca la estrategia “Sanamente”, con la cual se ha buscado desde finales de 2016 que 8.000 estudiantes de los últimos grados de secundaria tomen talleres, reciban material didáctico y se garantice la seguridad de los entornos escolares. A esa estrategia se suma la meta que se fijó el Distrito de instalar 242 cámaras de seguridad en las instituciones educativas, la mayoría en localidades como Bosa (31), Ciudad Bolívar (31), Suba (23) Puente Aranda (19), Kennedy (16) y Los Mártires (14).

A pesar de que los resultados del estudio no fueron divulgados plenamente por el Distrito, sus resultados ponen de presente los desafíos a los que se enfrenta para prevenir y atacar el consumo de sustancias psicoactivas. La encuesta precisa que podrá, además, servir de insumo para promover espacios de análisis, asesorar la toma de decisiones y dar respuesta frente al consumo, porque los datos de consumo van en ascenso y los más afectados son los más jóvenes.