"La discusión de los estratos es un tema de justicia universal"

A propósito de la propuesta del Distrito, Stefano Epifani habló de cómo un sistema diferente podría contribuir a eliminar las desigualdades sociales.

Una de las ideas a la que en los últimos meses le han dado vueltas los funcionarios de la Secretaría de Planeación y sus asesores es cómo lograr una medición distinta para que las personas puedan acceder a los subsidios en los servicios públicos sin necesidad de utilizar la clasificación por estratos. Una opción polémica que requiere una amplia discusión en un país que determinó este modelo hace más de 20 años.

La administración dice tener datos suficientes para medir la capacidad de pago de las personas y así tratar de eliminar la exclusión social que hoy genera el modelo de estratos. Por ello está revisando otras alternativas y experiencias internacionales como la de Italia, un país donde el acceso a apoyos del Estado se hace en base a las circunstancias económicas de las familias, y no de la zona donde viven. Así lo explicó Stefano Epifani, profesor de la Universidad de Sapienza en Roma, en su charla con El Espectador.

¿Cuál es su impresión de los efectos del modelo colombiano de estratos?

Mi impresión es que el que nace en una zona, crece en esa zona y muere en esa zona. Lo que está muy bien si la persona es de estrato 6, pero ¿qué pasa con el de estrato 1? Hace unos días estaba hablando con una persona que me contaba de la hija de su empleada doméstica, me decía que es graduada en economía y que no encuentra trabajo porque vive con la madre vive en estrato 2. ¿Por qué no puede cambiarse esta situación? La pregunta no es por qué cambiar la estratificación, sino por qué mantenerla. Hoy con las tecnologías se puede mejorar y crear un sistema de subvención justo para las personas.

En este país el modelo ha perdurado desde los 70 y en los últimos 20 años se pensó como la forma más fácil para discriminar subsidios en los servicios públicos. ¿Cómo transformarlo?

Se trata de un cambio cultural. El sentido de la discusión sobre los estratos no es un tema de distribución tarifaria de servicios públicos y subsidios, sino una discusión de un cambio cultural. Es un problema profundamente político asumir la decisión de una sociedad que discrimina a la persona por un sistema de zonas o que le da la posibilidad en función de su capacidad de pago. Una sociedad así no puede ser una sociedad que posa de ser igualitaria. Este es el centro del problema. Es un tema de justicia universal.

¿Qué efectos tiene un modelo que tenga en cuenta el valor catastral de las viviendas por ejemplo?

Puede haber dos casas iguales construidas en la misma zona. En una vive una familia en la que el padre se ha muerto o ha perdido el trabajo, ahí el valor catastral es el mismo para ambas viviendas y tendrían que pagar lo mismo. Pero, el sistema no tiene en cuenta que una familia se quedó sin trabajó y la otra no. Es una situación de pobreza oculta. Así que la vivienda puede ser un componente pero no puede ser el centro porque puede provocar una aberración todavía mayor. Ese es un error que en Italia se ha cometido. El centro debe ser la persona, no la casa. Hoy en el indicar italiano el valor de la casa representa menos del 18% dentro de los componentes.

¿Cómo funciona el sistema italiano?

Se utiliza un sistema desde 1990 llamado Indicador de la Situación Económica Equivalente (ISEE), cuya idea es captar la capacidad económica de la familia sobre una serie de parámetros como su patrimonio inmobiliario. Así se determina cuál es la capacidad de gasto que tienen y se determina quiénes servicios sociales o asistenciales, por ejemplo.

¿Cuál es la principal diferencia con el modelo de estratos en Colombia?

La diferencia fuerte en el modelo es que no es una evaluación económica basada en la zona en la que viven las personas, sino en las características de las personas que conforman las familias. Se mide a las familias y no la zona donde viven.

¿Y cuál es la idea principal de ese indicador?

Es eliminar las desigualdades sociales y ampliar la perspectiva de las personas para que puedan cambiar su situación social en algún momento y tengan movilidad social. Se trata de tener la esperanza de cambiar la situación actual y que las personas no estén estigmatizadas como lo determina una clasificación por zonas.

Pero el indicador que ustedes utilizan también puede hacer que reciban ayudas personas con riqueza, que no las necesitan…

El ISEE está tan bien construido que llega un punto en que es muy difícil que se pueda ocultar la riqueza. Por ejemplo, el sistema ha permitido verificar la capacidad de gasto de las familias y ha habido casos en que las personas declaraban una cosa, pero gastaban electricidad como si hubiese 10 neveras en la casa. Esto ha creado signos de alarmas para detectar posibles anomalías.

¿Cómo verifican que salgan del sistema de ayudas aquellos que no las necesitan o que entren otros que sufrieron alguna eventualidad?

El ISEE cambia cada seis meses porque las circunstancias de la familia cambian con el tiempo. Por eso hay bases de datos y de diferentes entidades y se cruza la información para responder a las demandas de las personas. Además, lo solicita la persona si necesita una subvención del Estado. Se usa para el acceso a los jardines infantiles, becas, distribución de servicios públicos, tarifas en el alquiler de viviendas públicas, entre muchos otros.

¿Cuántos italianos lo solicitan?

Casi 40 millones de un total de 56 millones de italianos. Es decir, casi todas las familias.
 

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