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Bogotá 22 Feb 2013 - 7:28 pm

Alerta en la Alcaldía de Chapinero

El fantasma de las Farc ronda los cerros

En las últimas semanas, llamadas y panfletos a nombre del Frente 53 de este grupo guerrillero amenazan con atentar contra un acueducto que abastece a 14.500 personas.

Por: Juan Camilo Maldonado T.
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Foto: David Campuzano
Algunos líderes de San Luis ayudaron a pintar ayer los símbolos del DIH en el acueducto comunitario.

Las llamadas comenzaron hace varios meses. El que llama se identifica como John 40, miembro del frente 53 de las Farc. Les pide que nombren un grupo de negociadores, que debe viajar al Meta para establecer la suma que la comunidad debe pagar. De lo contrario, “le damos al acueducto o nos metemos con el agua”.

Muchos de los habitantes del barrio San Luis, un sencillo barrio de estratos 1 y 2, construido sobre las cuestas de los cerros orientales a la altura del peaje de Patios, localidad de Chapinero, aún no pueden creer que su acueducto esté en la mira de las Farc.

Acualcos, como se llama esta asociación de vecinos, construyó con gran esfuerzo en 1982 un acueducto comunitario que lleva el mismo nombre y que abastece a 14.500 personas de los barrios San Isidro I y II, La Sureña y San Luis.

“Este acueducto tiene muchos enemigos y quieren sacarnos de acá”, asegura uno de los miembros de la asociación, quien por razones de seguridad pidió no ser identificado.

Como este hombre, algunos en el sector sostienen que las llamadas extorsivas han sido alimentadas por miembros de la misma comunidad. Estas podrían reflejar, como le dijeron a este diario fuentes de la policía de Chapinero, “tensiones y envidias” alrededor de la gestión del acueducto.

El asunto es aún más sensible, si se tiene en cuenta que, a diferencia de los usuarios del Acueducto de Bogotá, los habitantes de estos barrios no reciben el subsidio habitual que perciben los estratos bajos y mucho menos disfrutan del mínimo vital de agua (6 metros cúbicos de agua gratis por mes) que brinda la administración Petro a los estratos 1 y 2 a través de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá.

Sin embargo, todo parece indicar que lo que ocurre en San Luis va mucho más allá de un problema entre vecinos. Y los indicios tienen angustiados a los funcionarios de la Alcaldía Local de Chapinero, empezando por el mismo alcalde, Mauricio Jaramillo.

Las alarmas se prendieron el 28 de enero, luego de que el Sistema de Alertas Tempranas de la Defensoría del Pueblo declarara el “riesgo de inminencia” al que están expuestos los miembros de Acualcos y las 14.500 personas que dependen del mismo. La alerta se produjo luego de conocerse que además de llamadas telefónicas, el acueducto comunitario había recibido panfletos amenazantes, con la foto del Mono Jojoy y los logos del frente 53 de las Farc.

Jaramillo organizó un consejo de seguridad días después de expedido el informe de la Defensoría, y allí el Gaula le informó que las llamadas, en efecto, provenían del departamento del Meta, tradicional zona de operaciones del frente 53 de las Farc.

Aunque los hallazgos son aún preliminares y la investigación adelantada por el Gaula sigue su curso, para Jaramillo los indicios son preocupantes: “Chapinero es el corazón económico y político del país”, asegura Jaramillo. Y en momentos en que se adelanta un nuevo y difícil proceso de paz, nada más atractivo que golpear de nuevo esta zona de la ciudad, como ya sucedió con las bombas al Club El Nogal (2003) y Caracol Radio (2010).
Adicionalmente, para nadie es un secreto en esta zona de Bogotá que la conquista de los cerros de La Calera hizo parte de un objetivo estratégico de las Farc en su ambición por tomarse en años atrás la capital.

El alcalde resolvió entonces asumir en serio los indicios. Lanzó una campaña para apoyar el proceso de paz (“Chapinero también quiere la paz”) y resolvió subir a San Luis para pintar sobre las paredes del Acueducto triángulos azules sobre un fondo naranja, símbolos del Derecho Internacional Humanitario, “para recordarles a las Farc que las instalaciones que prestan servicios públicos a la población civil no pueden ser objetivo militar”.

A la Secretaría del Gobierno no le gustó la idea, según aseguran en la Alcaldía de Chapinero. En varias ocasiones, y sin esgrimir mayores argumentos, la administración central le solicitó al alcalde abstenerse de la iniciativa simbólica, que además se enmarca dentro de una campaña más amplia que tiene como lema “Chapinero también quiere la paz”.

Pero la preocupación de la comunidad continúa. Y se ha extendido a otras organizaciones involucradas con el sector, como Amigos de la Montaña, una tradicional asociación de caminantes de los cerros orientales que en los últimos días ha invitado activamente por redes sociales a participar en un Festival contra el Miedo, por el Agua, la Vida y la Paz, organizado por la comunidad y que se realizará el día de mañana.

Así que con brocha en mano, y acompañado del coronel Esteban Guzmán, comandante de la estación de Chapinero, y algunos niños del sector, Jaramillo llegó ayer hasta el acueducto para pintar los símbolos.

“Este es el mejor lugar del mundo, todo esto es muy extraño”, dijo uno de los pocos vecinos que madrugaron a acompañarlo durante la jornada.

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