Explicaciones a medias en el debate del Congreso sobre la reserva Van der Hammen

Ambientalistas y Distrito se volvieron a reunir para debatir sobre el futuro de la reserva en el Congreso. En esta ocasión quedó claro que, sin una propuesta concreta, la discusión es etérea.

El alcalde Enrique Peñalosa resaltó que con Lagos de Torca se duplicaría el número de hectáreas (18 veces el parque Simón Bolívar).Cristian Garavito

De nuevo el alcalde Enrique Peñalosa chocó con los ambientalistas por su idea de urbanizar la reserva Thomas van der Hammen. Esta vez, obligado, asistió al Congreso después de que la Corte Constitucional le ordenara ir al debate citado por Inti Asprilla, representante a la Cámara por Alianza Verde. Luego de cinco horas de discusión, en la que también participaron congresistas y ciudadanos, quedó claro que el debate no puede pasar a un terreno técnico porque el plan apenas se está esbozando y nadie, ni siquiera el mandatario, sabe qué le presentará a la Corporación Autónoma Regional (CAR). (Lea: ¿En manos de quién está el futuro de la Van der Hammen?)

Peñalosa llegó puntual. A las 9:00 a.m. lo hizo en compañía de los secretarios de Gobierno, Planeación y Ambiente, y el director del proyecto Lagos de Torca. Mientras se sentaban en la primera línea del auditorio, los ambientalistas colgaban pancartas que expresaban su descontento.  Minutos más tarde entró la representante a la Cámara Ángela María Robledo (Alianza Verde) con una figura del burgomaestre hecha en plastilina. En voz alta le preguntó a Peñalosa si ya conocía a su amigo, quien lo reemplazó en los debates a los que él no asistió. El alcalde, listo para comenzar la sesión, giró su mirada e ignoró el interrogante. Los asistentes manifestaron su sopresa porque, a pesar de ser un tema tan importante en la ciudad, muchas sillas permanecieron vacías.

El debate comenzó con la intervención de Asprilla, quien resumió la historia de la reserva y explicó su importancia ecológica. Enfatizó en que esta discusión era un asunto nacional, no sólo porque marcará un precedente en los debates ambientales, sino porque cualquier decisión afectaría también municipios aledaños. Aunque aclaró que, en efecto, en la reserva hay extensos lotes y la ocupa la industria, “es trabajo de la administración volverla sostenible”. Sin embargo, nada de eso ha ocurrido, según él, porque incluso en la CAR hay enemigos de esta propuesta.

Pero tal vez la frase más llamativa de su intervención fue cuando, sin titubear, le dijo a Peñalosa que estarían dispuestos a “parar la revocatoria si deja quieta la reserva”. En ese momento reinaron el silencio y las caras de sorpresa. Asprilla continuó, agregando que el mayor promotor de estos procesos es el mismo alcalde “por siempre ir en contra de la voluntad de la ciudadanía”.

Este diario le preguntó a uno de los líderes de la revocatoria sobre la afirmación, pero aseguró que “lo que dijo el representante fue un lapsus por el calor del debate”. Resaltó que el congresista ya publicó en twitter que, además de la Van der Hammen, solo se frenaría la revocatoria si el alcalde replantea otros temas. “Está claro que el Representante está firme con la revocatoria y lo de hoy fue cosa de un momento. Además, ya tenemos 475.000 firmas y muchas personas no nos dieron su apoyo por el tema de la reserva sino por otros motivos. Hay que respetar a esas personas que nos han dado su voto de confianza”, aseguró Carlos Carrillo, integrante del comité Unidos Revocamos a Peñalosa.

El tono de la discusión subió con la intervención de la representante Angela María Robledo, quien señaló a Peñalosa “de pasarse la ley por la faja”, al no cumplir con el plan de manejo de la Van der Hammen. Reiteró que en este proceso hay muchos funcionarios que debían declararse impedidos, como el secretario de Planeación, Andrés Ortiz, quien tiene una casa en la zona protegida y a quien le preguntó si la adquirió de manera ilegal.

También le lanzó una pulla al secretario de Ambiente, Francisco Cruz, quien, según ella, no debería intervenir en este debate, pues hace unos años fue funcionario del área de planeación de la CAR. Además, le recordó las investigaciones en su contra cuando fue director de Aerocafé, en Caldas.

Al final resaltó que no descansará hasta que se respete la declaratoria de reserva, se cumpla con el plan de manejo y se pueda garantizar que a los alrededores se construya un proyecto sostenible. Mientras ella se pronunciaba con vehemencia, Peñalosa escuchaba a sus asesores y alzaba la mirada hacia la cúpula del lugar.

“Expertos no eran tan expertos”

Después de las intervenciones de otros tres congresistas, le llegó el turno al alcalde. Comenzó diciendo que “construiría la mejor Van der Hammen posible”. Luego añadió que hasta hoy hay una reserva de papel y que sólo 22 hectáreas (de las 1.400) tienen valor ambiental.

No duró ni cinco minutos hablando cuando lanzó una afirmación que indignó al público: “La forma que tiene hoy la reserva la delimitó un panel de expertos, que no eran tan expertos”. Se refería al grupo de sabios a los que el Ministerio de Ambiente les solicitó en el año 2000 evaluar si esta área debía ser o no protegida, conformado por el biólogo Thomas van der Hammen, al arquitecto Rogelio Salmona, el exministro de Ambiente Manuel Rodríguez y el ecologista Julio Carrizosa, entre otros.

Después sacó a relucir algunos estudios y comparó la delimitación que hicieron esos autores con la del panel de expertos. Sentenció que no existían muchas similitudes.

A pesar de las expresiones de rechazos, Peñalosa continuó describiendo que en su propuesta “habrá una reserva protectora, donde los árboles sean sagrados, y no una reserva productora, donde hay cultivos de lechugas o papas”. Resaltó que con Lagos de Torca se duplicaría el número de hectáreas verdes (18 veces el parque Simón Bolívar), los ciudadanos tendrían más espacio público y con una mejor conexión entre los cerros y el río Bogotá.

El mandatario fue insistente en que el Distrito no tiene cómo pagar los predios para hacer el proyecto de bosque que tanto quieren los ambientalistas y que ningún juez le permitirá comprar los lotes de esta zona a un bajo precio, cuando la tierra es tan costosa en el norte de la ciudad: “Nadie ha dicho de dónde saldrán los recursos. No queremos comprar eso, cuando debemos invertir en otros asuntos como la educación. La verdad es que nosotros no tenemos la obligación de adquirir esos terrenos”.

De todas maneras, así la CAR no apruebe su propuesta, la administración construirá más de 2.000 hectáreas alrededor de la reserva. De ser así, según el alcalde, Bogotá cometería los mismos errores de planeación, no tendría un crecimiento sostenible y, lo peor, “incrementaría tanto el precio de la tierra que el Distrito no va a poder comprar los lotes de esa zona”.

Respuestas pendientes

En medio de la intervención del mandatario surgieron más preguntas del público y de los congresistas. Por ejemplo, ¿cómo serían las vías en la zona? ¿Qué transporte se quiere implementar en el proyecto Lagos de Torca?, o, ¿Se han realizado campañas de sensibilización para funcionarios y ciudadanos sobre la importancia de la Van der Hammen?

Una a una las contestó Peñalosa, aunque a grandes rasgos. “Vías comunes y corrientes”, “probablemente Transmilenio”, “no, no se han hecho campañas”, fueron algunas de las respuestas. Todas denotaban que aún no está lista la propuesta que se entregará a la CAR y que apenas trabajan para resolver estas incógnitas. De hecho, afirmó que cuando hicieran su presentación a la CAR entregarían los detalles. Tal vez por eso las preguntas cesaron y algunos ciudadanos decidieron exponer su visión sobre la propuesta que alcanzó a explicar Peñalosa.

Por un lado, Víctor Mallarino, actor y ambientalista, pidió que se realizara una gran mesa para discutir el futuro de este lugar, pues, con el talento que tienen los ambientalistas y funcionarios, podrían llegar a acuerdos sobre los proyectos. Por el otro, Daniel Bernal, ambientalista y activista, prefirió ocupar su espacio para explicarle al alcalde la importancia de esta área y el porqué de su delimitación. Agregó que en su anterior administración hubo un mal manejo en los humedales y que temen que esto se vuelva a repetir.

El clímax del debate fue la intervención del representante Germán Navas (Polo Democrático), quien tildó al alcalde de irrespetuoso por su comentario sobre el panel de expertos y agregó que a diferencia de él, ellos sí tienen títulos. Le recordó que una reserva “no se fabrica”, como él asegura, sino que se conserva. Lamentó la falta de respuestas claras.

Aunque también hubo quien pidió un llamado a la calma. Edward Rodríguez, representante a la Cámara por el Centro Democrático, recordó que aún no hay nada establecido y que hasta que no haya una propuesta, el debate aún es difuso y no tendrá grandes repercusiones. Invitó a las partes para que juntas puedan adelantar un plan que mejore las condiciones ambientales de Bogotá.

María Mercedes Maldonado, exsecretaria de Planeación, exigió mayor rigurosidad con las cifras de expansión y crecimiento de la ciudad. Si bien destacó la invitación de la administración para crear mesas de concertación, también reiteró la importancia de tratar la discusión con respeto y dejar de llamar a la Van der Hammen sólo como un bosque. (Lea: Ambientalistas y Distrito se sentarán a discutir sobre el futuro de la Van der Hammen)

Antes de cerrar la sesión, Sabina Rodríguez van der Hammen, nieta del botánico Thomas van der Hammen, le pidió a Peñalosa que rectificara lo que afirmó sobre el panel de expertos, porque su abuelo, así él lo desconociera, hizo grandes aportes a la ciencia y la investigación sobre la sabana de Bogotá. No aceptarlo, dijo, es una falta de respeto a su memoria y legado.

Aunque podía replicar, el alcalde prefirió el silencio.