Víctimas, en contra de la decisión

Fabio Salamanca: con libertad incondicional

Cuatro años después de provocar un accidente de tránsito en el que murieron dos mujeres y dejó a un taxista en condición de discapacidad, un juzgado declaró “extinguida la pena” contra Fabio Salamanca.

Fabio Salamanca fue condenado por homicidio culposo y lesiones personales. Archivo El Espectador

Llegó a su fin el proceso penal que la justicia adelantó contra Fabio Andrés Salamanca, el universitario que en la madrugada del 12 de julio de 2013 (a bordo de una camioneta y en estado de embriaguez) les causó la muerte a las ingenieras Diana Milena Bastidas Cubillos y Ana Eduvina Torres Morales, y dejó gravemente herido al taxista Hollman Cangrejo. En una decisión del pasado 9 de agosto, el Juzgado 17 de Ejecución de Penas le entregó la boleta de “libertad incondicional” por haber cumplido la sentencia más alta que pesaba en su contra, según estableció este diario.

En 2014, un juzgado de Bogotá lo condenó a cinco años de prisión por el delito de homicidio culposo. Un año después, tras firmar un acuerdo con la Fiscalía y de indemnizar a las víctimas, fue condenado a nueve meses y 18 días de prisión, por las irreversibles lesiones que le causó al taxista.

Hoy, cuatro años después del accidente y luego de obtener una redención de pena de 332 días (equivalente a 11 meses y dos días) por estudio o trabajo, el juez de ejecución de penas le concedió la libertad incondicional por pena cumplida. Es decir, Salamanca pagó cuatro años y 40 días de condena, gran parte en su domicilio. En la providencia, el despacho ordenó, además, decretar a favor “la rehabilitación de sus derechos y funciones públicas, así como la prohibición para conducir vehículos”. En el fallo se estableció cancelar las órdenes de captura y anotaciones que pesaban en su contra.

Los beneficios

Desde febrero de 2014, cuando le impusieron la condena más larga, recibió una rebaja de dos años por aceptar cargos por homicidio culposo agravado. En su momento, el juez dijo que se debía tener en cuenta el registro de alcoholemia que presentó el joven tras el accidente, así como el hecho de que se subió en un medio motorizado, por lo que ordenó la suspensión de su licencia de conducción por cinco años. Además, le otorgó la detención domiciliaria con base en el Código Penitenciario y Carcelario, que establece que condenados por delitos que comprendan una pena inferior a los ocho años pueden acceder a ese beneficio.

Este año, el abogado de Salamanca empezó a tramitar la libertad condicional de su cliente, con el argumento de que ya había cumplido con las tres quintas partes de la pena (es decir, tres años). Sólo hasta el pasado 9 de agosto el juez le concedió la libertad, tras avalar una serie de requisitos que el condenado cumplió dentro del proceso: el tiempo de la pena, la reparación de las víctimas y los conceptos positivos tras las visitas domiciliarias, sumados al tiempo por trabajo que le permitieron una serie de rebajas.

Inconformes

Las víctimas del accidente de tránsito mostraron su indignación por el hecho de que se haya declarado extinguida la pena contra Salamanca. Para Roberto Bastidas, padre de Diana Milena Bastidas, la condena que purgó Salamanca “no está cumplida”. “Ya no pretendemos seguir acudiendo a la justicia. Nosotros interpusimos el recurso de apelación cuando fue la lectura de fallo y, ¿cuándo nos llamaron a decir qué pasó? La apelación quedó perdida. Eso es un traspié muy grande y, por eso, decidimos quedarnos quietos, porque eso duele mucho. Le toca a uno conformarse con lo que tiene, pero él seguirá siendo el asesino de mi hija”.

Por otra parte, Hollman Cangrejo indicó que el dinero que recibió inicialmente se fue en atención médica. “Tocó pelear y pagarle a un abogado una cantidad de plata para que saliera la indemnización. Hoy, a pesar de eso, estoy muy endeudado, me salió mal un negocio de una camioneta y de esa plata ya no queda nada, ni siquiera para las terapias a las que debería seguir asistiendo”.

Entre enero y agosto de 2017, según datos de la Policía, se registraron 289 muertes por accidentes de tránsito en Bogotá, mientras que en el mismo período del año anterior hubo 341 personas fallecidas. De acuerdo con Medicina Legal, siete personas fallecieron el año pasado a manos de conductores ebrios, y entre enero y julio de este año han muerto cuatro.