Hoy empieza su adjudicación

Las dudas sobre los nuevos contratos de refrigerios de colegios públicos

Padres de familia y proveedores dicen que los proponentes no alcanzarían a cubrir toda la demanda, y para algunos productos, como frutas, no hay oferentes. Distrito indica que habrá control por medio de una interventoría.

Con el argumento de hacer más transparente y mejorar las condiciones de competencia en la adjudicación del multimillonario contrato de refrigerios para los estudiantes de los colegios distritales, la administración replanteó el método. En palabras sencillas, hasta el año pasado 20 empresas se encargaban de comprar los insumos, empacar y distribuir casi 800.000 refrigerios al día. Ahora, la cadena se dividirá y habrá una licitación por cada paso, con el objetivo de “incrementar la participación de productores especializados”. (Lea: Así cambiará, otra vez, la contratación de refrigerios escolares en Bogotá)

La audiencia de adjudicación será hoy. A pesar de la promesa de que será un proceso riguroso, los padres de familia y las asociaciones de proveedores expresaron su descontento. La mayor preocupación, expuesta por la Asociación Colombiana de Proveedores de Alimentos (Asoproval), tiene que ver con la licitación para escoger las empresas que se dedicarán a ensamblar los refrigerios. Señalan que las siete compañías que se presentaron sólo podrán cumplir con un 40 % de la demanda, porque no cuentan con la infraestructura ni grandes plantas para esta tarea.

“Los cálculos los realizamos con la información que publicó Colombia Compra Eficiente, donde queda claro que los oferentes a los que se les adjudicaron los contratos sólo podrán cumplir con el ensamblaje de 296.191 refrigerios, de los 736.427 que se deben entregar. Y si eso es así, la mitad de los estudiantes de instituciones públicas se quedarían sin alimento”, aseguró Mónica Barrera, presidenta de Asoproval.

A esa situación, Barrera agregó otra inquietud alrededor de la coordinación de las empresas que producen los alimentos y las que ensamblan los refrigerios: “¿Cómo se van a reunir, empacar y distribuir más de 500.000 productos de distintos proveedores en 24 horas? Eso es logísticamente imposible”.

La otra preocupación está relacionada con los alimentos que se deben entregar a los niños. El Distrito dejó claro que los proponentes deben cumplir con 15 menús que garanticen las 600 calorías diarias necesarias para una buena nutrición de los menores. Sin embargo, Carlos Ballesteros, presidente de la Confederación Nacional de Padres de Familia, explicó que no se presentaron oferentes para atender la demanda de helados, galletas y frutas.

“Es una incertidumbre este nuevo proceso, porque ahora no sabemos cómo se van a completar esos menús y si cumplen con el valor nutricional establecido por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF). Nos preocupa, por ejemplo, que a partir de marzo ningún refrigerio tendrá fruta, porque el único proveedor que participó en la subasta no tiene la capacidad de distribuir en todos los colegios”, agregó Ballesteros.

Otros efectos

Los proveedores que hasta el año pasado tenían el contrato de los refrigerios son los más inconformes. Ellos no contaban con el cambio en el proceso de contratación, por eso muchos, confiados en que seguirían en el negocio, ampliaron y adecuaron sus plantas para cumplirle al Distrito. Barrera señala que eso, incluso, dejará a casi 3.000 personas sin empleo, la mayoría madres cabeza de familia que dependen de este contrato. De hecho, muchos de ellos son papás y mamás de los alumnos.

“Nosotros mejoramos las cadenas de fríos, por ejemplo, para garantizar la calidad del producto. Les mostramos de dónde sacamos nuestras materias primas. Ahora, con el nuevo modelo, nadie sabe de dónde vienen los productos y si sus empleados trabajan en buenas condiciones”, añadió la presidenta de Asoproval.

Eso también desemboca en otro cuestionamiento. De acuerdo con el representante de los padres de familia, también es importante dejar claro quién asumirá la responsabilidad en caso de que algún producto salga defectuoso, pues anteriormente recaía sobre una sola compañía. Ahora, con la división, el temor es que las empresas que producen y distribuyen se “tiren la pelota en caso de que los niños resulten intoxicados”.

Por eso, Ballesteros exige “blindar el proceso y que las reglas del juego queden claras para prevenir factores de riesgo”. Los padres de familia le piden al Distrito garantías para que los niños no sólo reciban su refrigerio, sino que éste sea balanceado y contribuya a su nutrición, pues para algunos es el único alimento que consumen en el día.

Para esclarecer estas dudas, este diario intentó comunicarse con la Secretaría de Educación. Sin embargo, la entidad aseguró que sólo se iba a manifestar sobre el tema a través de un boletín. En este documento señalaron que “para asegurar que todas y cada una de las condiciones exigidas en términos de calidad, inocuidad y aporte nutricional de las raciones sean cumplidas, la entidad contará con el seguimiento permanente por parte de la interventoría, desde las plantas de proveedores hasta la distribución en cada uno de los colegios, incluyendo la respectiva vigilancia sanitaria”.

Agrega que, de hecho, la adjudicación de los contratos tuvo que ser aplazada “con el fin de permitir a los proponentes subsanar los requisitos establecidos en los pliegos y así garantizar la competencia y la transparencia en el proceso de selección”.

El Distrito puntualizó que garantizará la operación del programa de alimentación escolar en la ciudad “teniendo como prioridad continuar con la calidad de la alimentación y la transparencia en los procesos de contratación”.