"¡Me pidieron un video de prueba!"

¿Cuánto hace que denunció al entonces subdirector financiero del Fondo de Vigilancia del Distrito por acoso sexual?

Óscar Perez

Los hechos sucedieron el 18 de septiembre del año pasado y lo denuncié el 10 de octubre en la Fiscalía. El 11 llegó la Personería a la sede del Fondo y yo amplié la queja. Y el 12 me hicieron un montaje para incriminarme en tráfico de armas y seguramente desvirtuar de esa manera mi denuncia contra el señor Páramo. También le conté a uno de los asesores del alcalde, pero me ignoró y el alcalde no me recibió.

¿Qué ha pasado con usted desde entonces?

Seguí trabajando en el Fondo a pesar de las adversidades hasta el 31 de diciembre de 2012. La gerente Natalia de la Vega no me renovó el contrato y simplemente se dio la orden de que no me dejaran entrar más. Por eso tuve inconvenientes para que me liquidaran y que me pagaran. Me tocó pelear y poner queja en la Procuraduría.

¿Usted denunció judicialmente a ese funcionario?

Sí, lo denuncié en la Fiscalía y en la Personería. También puse la queja en la oficina de Naciones Unidas y he recibido ayuda de la Consejería para la Equidad de la Mujer, de la Presidencia, y de la ONG Sisma Mujer.

¿Cómo han evolucionado los procesos judiciales?

No se han movido. En cambio el montaje que me hicieron sí avanza. De pronto me tienen a las puertas de la cárcel.

¿Se refiere al paquete que la obligaron a recoger y que resultó contener unas balas?

Sí. Cuando llevé el paquete, aparecieron de pronto unos agentes de policía que me detuvieron. El juez y la fiscal del caso se dieron cuenta de lo que pasaba y me dejaron en libertad. Pero el proceso continuó y ahora puede estar concretándose la venganza por mi denuncia.

¿Tiene cómo pagar un defensor?

Me está asistiendo una abogada que por solidaridad conmigo está trabajando casi gratuitamente. Varios amigos me han ayudado y después de mi salida del Fondo me dieron un contrato de tres meses en la Secretaría Distrital de la Mujer, pero ya se terminó y mi situación económica es precaria.

¿Qué ha pasado con el denunciado?

Algunas fuentes han dicho que él podría continuar vinculado al Fondo de Vigilancia de manera indirecta y mediante contratos. Eso no sería extraño, porque la gerente es su amiga y siempre lo ha protegido, además de que se comenta que los dos tienen muy buen respaldo político.

¿De quién o quiénes?

De la doctora Martha Liliana Perdomo, que fue directora del Jardín Botánico. La hermana de ella reemplazó a Páramo en la Subgerencia Financiera y Administrativa del Fondo. Y la doctora Perdomo también ha trabajado con el secretario de Gobierno, antes de Salud, doctor Guillermo Alfonso Jaramillo. La doctora Perdomo protege tanto a Páramo que es testigo a favor de él, en el proceso contra él en la Procuraduría.

¿Y a ella cómo le consta lo que pasó con usted?

No le consta. Sólo puede conocer la versión que él le debió contar.

¿Por qué son tan amigos y solidarios Perdomo y Páramo?

No lo sé. Tengo entendido que ambos son del Tolima y tal vez se conocieron allá.

El secretario de Gobierno también es tolimense. ¿Se tratará de solidaridad regional?

Tampoco lo sé, pero podría ocurrir, aunque uno diría que en esos niveles altos de la administración nadie puede solidarizarse con el acoso sexual.

¿Cómo han evolucionado sus denuncias y quejas?

La fiscal del caso dice que tiene mucho trabajo e iba a archivar el proceso. No lo hicieron por la fundación Sisma Mujer.

¿Cuál era la razón para archivar?

La que me dieron a mí es que allí no había nada porque no tenía como prueba nada contundente, por ejemplo, un video que demostrara el momento del acoso sexual.

¡¿Un video?!

Sí, eso dijo.

¿Ha tenido otra suerte la queja disciplinaria en la Personería?

Iba bien, pero la Procuraduría distrital pidió el proceso argumentando el poder preferente sobre esa investigación.

¿Por qué la Procuraduría se interesó en su caso?

No lo sé y tampoco sé lo que está pasando, porque el procurador no me ha dejado conocer los testimonios. Dice que como víctima no tengo derecho. Por el contrario, las personas que dieron testimonios a favor mío, fueron intimidadas.

¿De qué manera?

Diciéndoles que les iban a poner una denuncia por concierto para delinquir porque el caso de Páramo era producido por motivaciones políticas.

¿Quién o quiénes las intimidaron?

En la Procuraduría regional, según me contó una de ellas. Algunas ya no quieren volver a declarar, porque además se quedaron sin trabajo.

Le repito: ¿quién les dijo que ellas que estaban haciendo una tarea política y que las iban a denunciar?

Lo que se me informó fue que eso lo dijeron en la Procuraduría y que el proceso contra Páramo era amañado. Ellas se asustaron. A todas las que declararon a mi favor, las sacaron. Ya no queda ninguna en el Fondo.

¿Cuántos de sus testigos quedaron sin trabajo?

Ocho mujeres y un hombre. Eran contratistas. Inclusive iban a retirar a dos embarazadas pero no pudieron hacerlo.

¿Ellos continúan dispuestos a declarar?

No lo creo. Se asustaron y ya no quieren ni hablar conmigo. Otros me dieron la espalda, sobre todo algunos señores que en forma de burla dicen que para qué hacía tanta bulla, que ese tipo de incidentes era ‘normal’. Y que diera gracias de que me habían acosado.

¿Quiénes hacen ese tipo de apreciaciones?

Muchos, incluso algunos que me conocen desde hace tiempo.

¿Está arrepentida de haber formulado denuncia por acoso?

Sí. Tristemente las mujeres que denunciamos, terminamos siendo las victimarias. La gente me dice que así es ‘la cultura’. Y que si fui una mujer casada y tuve vida sexual, por qué me iba a asustar porque un señor se bajara el pantalón. Camilo Páramo amenazó con contradenunciar por concierto para delinquir a mis testigos y a los medios que habían publicado la historia. Paradójicamente me denunció por injuria y calumnia, pero se archivó porque no volvió a ratificarla.

El 85% cree que el acoso sexual es un problema permanente

Según la organización Sisma Mujer en su reporte de 2013, “el acoso sexual es una de las formas de violencia que se cometen contra miles de mujeres en el mundo y se encuentra naturalizada (justificada) en las relaciones sociales y laborales al punto de considerar que es una vivencia común en la vida laboral femenina que no es objeto de sanciones sociales, penales ni disciplinarias. Y por el contrario, se relaciona con el estereotipo machista de que las mujeres utilizan la sexualidad para mejorar las condiciones de trabajo”. 

Pero el dato más escalofriante se relaciona con el alto número de respuestas positivas al acoso sexual y la convicción con que las encuestadas contestaron sobre el tema. De acuerdo con Sisma Mujer, “en 2012, mediante un estudio se estableció que el 85% de las mujeres colombianas reconoce el acoso sexual en el trabajo como una problemática vigente, lo cual corresponde con encuestas de años anteriores que reconocían esa práctica en un 76%, en 2011, y en un 89%, en 2010.