¿Metro subterráneo o elevado? El Concejo de Bogotá vuelve a abrir el debate

La bancada del Polo Democrático expresó su inconformidad con las decisiones de la actual administración y afirmó que el alcalde Enrique Peñalosa le ha mentido a la ciudadanía para defender el metro elevado.

Mientras el acalde Enrique Peñalosa anunciaba con bombos y platillos el inicio de las pruebas de geotecnia en la Avenida Caracas para el Metro elevado, el proyecto volvió a ser tema de debate en el Concejo de Bogotá. En esta oportunidad, la bancada del Polo Democrático tuvo el uso de la palabra y no dudó en atacar el modelo que presenta la actual administración para renovar el sistema de transporte de la ciudad.

Los cabildantes criticaron el cambio de un subterráneo por uno elevado, aseguraron estar preocupados por el proyecto de ampliación de Transmilenio y revelaron una serie de estudios que demuestran que el metro, como lo planea Peñalosa, supuestamnte no es tan económico como lo indicó durante su campaña a la Alcaldía.

Según informó el concejal Manuel Sarmiento, el proyecto de movilidad del Distrito deja claro que las intenciones del alcalde Peñalosa es que la ciudad continúe dependiendo de una red de buses articulados y no de un sistema de metro con varias líneas. Además, calificó como “mediocre” el metro elevado y le exigió a la gerencia del proyecto hacer estudios de suelo a lo largo del recorrido de la primera línea y no solo en la Caracas.

“En los últimos años existe un consenso de expertos que dicen que hay que cambiar la red de buses por una de metro. Todos los estudios conceptuales decían que Bogotá debía tener varias líneas de metro y hoy, por cuenta de Peñalosa, solo está en marcha una. El alcalde pretende que la ciudad se siga moviendo en Transmilenio, y en estos cuatro años quiere dejar contratados más de 28 billones para construir 12 nuevos carriles”, manifestó Sarmiento.

El concejal habló sobre el secretario de Movilidad Juan Carlos Bocarejo. Reveló un estudio hecho por él en el 2015 cuando trabajaba para la Cámara de Comercio, donde señalaba que para el 2019 Bogotá tenía que tener su primera línea de metro y, 20 años después, inaugurar la segunda. “Lastimosamente cuando asumió la Secretaría de Movilidad se le olvidó esta idea y adoptó la del alcalde Peñalosa, quien piensa que los buses pueden reemplazar un metro”, añadió Sarmiento.

“Metro sí, pero no así”

Los concejales del Polo no creen el en metro elevado, especialmente en zonas densas como el centro de Bogotá. Según expresaron, ejemplos como el de Medellín demuestran el daño urbanístico que genera un sistema de estas características en las zonas céntricas de grandes ciudades capitales.

Los cabildantes manifestaron estar de acuerdo con líneas elevadas, pero solo en zonas donde se minimicen los supuestos daños como, por ejemplo, en la avenida de Las Américas y la Autopista Norte. Asimismo, sobre algunos ejemplos dados por el Distrito para apoyar su decisión, los concejales afirmaron que, en el caso de Londres, solo el 15% de la red es elevada, mientras que en Nueva York lo es el 40%, pero no es zonas de alta concentración urbana.

“Poner un metro elevado en la Caracas será caótico, no solo cuando inicie su funcionamiento, sino también en su fase de construcción. ¿Dónde van a meter los buses de Transmilenio y carros particulares que a diario circulan por esta vía? En 10 años, en el mundo entero, no se ha construido un metro elevado en el centro de una ciudad”, dijo el concejal Manuel Sarmiento, quien ocupó la mayor parte del tiempo al que tenía derecho el Polo en este debate.

Sarmiento afirmó que el único argumento que tenía el alcalde para defender el metro elevado son los costos de su construcción, pero dijo que el valor del kilómetro de vía no es 50 millones de dólares como afirmó en campaña, sino 130 millones de dólares.

Se necesitan nuevos estudios

Respecto a las afirmaciones del Distrito sobre el uso de los estudios del metro subterráneo para el elevado, los concejales le exigieron al alcalde Peñalosa hacer nuevos estudios de suelo en todo el recorrido. Según expresaron, en los estudios del subterráneo se revisó el suelo hasta 50 metros de profundidad, pero para la instalación de los pilones que soportarán el metro elevado se necesita un estudio de 80 metros de profundidad.

Que no pase lo mismo que pasó en ciudad de México, donde las columnas se doblaron por fallas en los estudios de suelo. No se pueden usar estudios con una profundidad cuando se necesita una mayor. Además, que el Alcalde anuncie hoy el inicio de los estudios en la Caracas demuestra que antes no había estudios”, finalizó Sarmiento.

El debate continuará en el Concejo de Bogotá, donde las posturas están divididas. Mientras los defensores del alcalde Peñalosa respaldas su decisión de construir un metro elevado, la oposición continúa quejándose por el cambio de proyecto y la idea de extender la red de Transmilenio.