Nace unidad para atención en salud a transgéneros

El centro hospitalario quiere mejorar las condiciones del proceso de reasignación de sexo, que hoy se practican en riesgo y de forma clandestina.

Inyecciones de poliuretano líquido, silicona que se distribuye de manera industrial, polímeros de diferentes clases y hasta aceite de cocina son utilizados en lugares clandestinos por personas inexpertas para hacer las transformaciones corporales que deciden practicarse personas transgénero en Bogotá.

Ante este problema, el equipo de salud mental del hospital San Blas (en el sur de la capital) decidió crear su propia unidad de servicios en salud a la comunidad transgénero. La iniciativa es la primera de este tipo que tiene Colombia en el sector público y se convierte en referente para América Latina, como lo explica Mauricio Bustamante, secretario de Salud de Bogotá.

Una de las principales barreras de acceso a la salud de los trans radica en la condición socioeconómica, pues en su mayoría son personas que no tienen la posibilidad de acceder a un trabajo formal debido a las trabas legales y el rechazo de quienes se resisten a comprender que una persona quiera tener órganos del genero opuesto. Así, resulta más difícil conseguir el dinero para una cirugía o un tratamiento hormonal completo, que se estima entre los $20 y $40 millones.

Por eso nació “Transitemos juntos”, el proyecto con el que el hospital San Blas busca una atención en salud integral, inclusión social de la comunidad trans y educación de la sociedad para aceptar esta realidad. El programa es liderado por Felipe Pedraza, un médico psiquiatra que trabaja hace cinco años en esta entidad, quien asegura que el punto de partida para un proceso de reasignación de sexo adecuado debe ser el estado de salud mental. De hecho, por protocolo médico internacional, cualquier intervención quirúrgica a un transgénero depende del concepto psiquiátrico. “No es un tema de querer ser mujer u hombre, sino de sentir que tu cuerpo no corresponde a lo que tu mente te dice que eres”, dice el especialista.

Según Andrea Correa, activista transgénero que trabaja en la Fundación Procrear, esta iniciativa es muy importante, pues uno de los principales problemas en salud es la falta de capacitación a los especialistas y trabajadores de los centros médicos. “El hecho de que no puedas acceder a una cita porque el celador no te deja entrar, porque no sabe si llamarte señor o señora o simplemente no le gusta lo que eres, son sólo algunas entre las mil barreras que tenemos”.

La unidad especial de servicios en salud a la comunidad trans tiene un grupo de especialistas que incluye desde psicólogos y trabajadoras sociales, hasta urólogos y cirujanos plásticos, con el objetivo de que cada caso transgénero se individualice y se trabaje de manera interdisciplinaria, con un acompañamiento del equipo de salud mental en todo el proceso de reconstrucción de identidad de género.

El programa tiene tres ciclos. En el primero, “Mi mente”, se estudia en varias consultas el estado de salud mental del paciente. El grupo de especialistas en psicología, psiquiatría, trabajo social y terapia ocupacional identifican las necesidades y las expectativas, y comienza un acompañamiento para evaluar y reafirmar la verdadera identidad de género.

En esta parte del proceso se descarta también cualquier tipo de patología que pueda llevar a un procedimiento no deseado, pues según estudios hechos en el tema, de un 5 a 10% de los pacientes que hacen un tránsito completo de género se arrepienten cuando ya no se puede revertir.

En la segunda etapa, llamada “Mi cuerpo 1”, se hacen las intervenciones corporales, no quirúrgicas, y las cirugías plásticas que no incluyan genitales. Eso se traduce en todo el proceso hormonal que se hace con los especialistas en endocrinología, ginecología y urología. También están las valoraciones por cirugía general y cirugía plástica.

Si el paciente toma la decisión definitiva, en el tercer ciclo, “Mi cuerpo 2”, se hace la reasignación genital, y es allí donde concluiría la transición completa con el acompañamiento permanente del mismo equipo médico con el que se inició el proceso.

En este momento la unidad atiende a 15 pacientes, 10 mujeres y 5 hombres trans. Al programa pueden acceder las personas transgénero que hayan sufrido las consecuencias de un procedimiento mal ejecutado y los que necesiten cualquier tipo de servicio de salud y pertenezcan al régimen subsididado de salud.

El Distrito contempla atender a 1.200 personas al año dentro del programa de género del Hospital San Blas, con una inversión de $48 millones mensuales.