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Bogotá 27 Oct 2012 - 9:00 pm

Contratista le pide a la Fiscalía que lo investigue

'No soy el mandamás del Acueducto'

Tras ser señalado por Emilio Tapia de liderar el cartel de la contratación en la EAAB, Andrés Cardona rompe su silencio y explica su relación con los vinculados a este escándalo.

Por: Diana Carolina Cantillo E.
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    http://www.elespectador.com/noticias/bogota/no-soy-el-mandamas-del-acueducto-articulo-383643
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El túnel Tunjuelo-Canoas es una obra para la descontaminación del río Bogotá, por un valor de $200.000 millones.

Andrés Cardona era un desconocido. Su nombre sólo aparecía en licitaciones y contratos con entidades públicas, hasta que en 2008 empezó a circular una serie de anónimos que lo vinculaban con el escándalo del carrusel de la contratación. La Fiscalía abrió una investigación en su contra, pero en 2010 la archivó.

Su nombre volvió a salir a la luz este año, luego de que Emilio Tapia, testigo estelar de la Fiscalía y socio del grupo empresarial de los condenados Guido, Manuel y Miguel Nule, lo señalara de ser la cabeza del cartel de la contratación en la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) y de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (Uaesp).

Por primera vez, Cardona accede a hablar con un medio de comunicación y en entrevista con El Espectador asegura que no es el jefe de ningún cartel, pero confirma que pidió la asesoría jurídica del abogado de los Nule, Álvaro Dávila, y que éste le ayudó a contactarse con firmas italianas.

También reconoce que intentó llegar a un acuerdo económico con los Nule para que le cedieran el contrato de operación de la zona 1 del Acueducto de Bogotá.

Cardona pidió que su foto no apareciera en este artículo, pues asegura que sólo le dará la cara a la Fiscalía, órgano al que pide una rápida investigación. Esta es la versión de quien es hoy señalado como el mandamás de la contratación en el Acueducto.

¿Quién es Andrés Cardona?
Yo soy ingeniero civil. Me gradué hace 23 años en la Universidad Nacional de Medellín. Desde ese entonces me he dedicado a la industria del agua, primero empecé como empleado en dos firmas israelíes y desde hace ocho años soy empresario independiente. Tomé la decisión de formar mi propio negocio porque consideré que ya tenía la experiencia y el conocimiento suficiente para dar ese paso. No ha sido fácil pero nos hemos mantenidos.

¿Cómo fue el proceso de ACC Ingeniería, de la cual usted es socio, para empezar a contratar con el Acueducto?
El primer contrato que tuvimos con la empresa fue hace 8 años. Cuando eso, todavía no habíamos creado ACC Ingeniería. Entonces, nos tocó presentarnos a esa licitación con una firma extranjera, que puso la experiencia técnica, y otra local que suministró la experiencia financiera. Nosotros sabíamos cómo se desarrollaría el contrato. Gustavo Giraldo, que es mi socio en ACC, entró al consorcio como persona natural, porque todavía no estaba creada ACC Ingeniería.

¿Cómo terminaron contratando con el Acueducto?
Eso fue antes de que Luis Eduardo Garzón llegara a la Alcaldía. Nosotros empezamos trabajando en irrigación con empresas israelíes. Por la falta de agua en ese país, la cultura se ha orientado en optimizar el recurso hídrico y en eso es que se basa el negocio de la industria del agua en Israel. En algún momento entendimos que lo que hacíamos en irrigación debíamos hacerlo en acueductos, que sería un buen negocio porque cada metro cúbico perdido de agua potable y apta para el consumo humana cuesto mucho dinero.

Gustavo y yo éramos compañeros de trabajo en esta empresa israelí y empezamos a hacer planes a futuro. La primera empresa que empezó a licitar procesos de esa naturaleza fue la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá, por ser la compañía más grande del país y líder en este segmento de la industria.
Entonces teníamos claro que era por el Acueducto de Bogotá que debíamos comenzar y así lo hicimos, aunque ya estamos contratando en otras empresas.

¿Cómo entraron?
En el Acueducto entra el que cumpla las siguientes condiciones: que logre conformar un consorcio que cumpla con los requisitos técnicos, jurídicos y financieros. Y eso hicimos porque nosotros ya teníamos experiencia en licitar con el Acueducto por haber trabajado en la firma israelí. Entonces armamos un grupo (UNIÓN TEMPORAL EATHISA) con una empresa chilena, una local y con Gustavo Giraldo como persona natural.

Esa licitación hubo muy pocos proponentes, creo que fueron sólo tres porque era un contrato que se necesitaba de tecnología muy especializada. En esa licitación, nosotros contratamos a un muy buen abogado para que expusiera nuestra oferta en una audiencia pública, que duró cerca de 10 horas, y en los honorarios del abogado se nos fue la plata de la liquidación de Gustavo y la mía.

¿Cuál es el contrato más importante que ha tenido con el Acueducto?
Nosotros creemos que el primero, del que hablé en la pregunta anterior. Porque eso implicó pasar en tres meses de empleados a ser empresarios y además en esa sola licitación se adjudicaban tres contratos, los cuales podían sumar $6.000 millones o $7.0000.

¿A cuánto asciende los contratos que ustedes han tenido con el Acueducto?
Hay que aclarar que las empresas que se presentan solas a licitar un contrato es porque son gigantes, la mayoría de las empresas necesitamos unirnos con otras para cumplir a cabalidad el pliego de condiciones. Es una práctica común en ingeniería.

En la administración de Luis Eduardo Garzón nos presentamos a 19 licitaciones de las cuales ganamos ocho por valor de 7.666 millones, teniendo en cuenta que el valor se afecta de acuerdo participación de nuestra empresa en el consorcio. Y en la administración de Samuel Moreno nos presentamos a 26 procesos, de los cuales ganamos siete por valor de 10.900 millones.

En el caso de la contratación directa, han sido cuatro desde hace ocho años, en la administración de Garzón y de Moreno, que venimos contratando con el Acueducto, son contratos que cada uno son por un valor menor a los $500 millones. Todos ellos están centrados en realizar mantenimiento, proveer repuestos para los equipos.

¿Desde cuándo el nombre de Andrés Cardona sale al ruedo del cartel de la contratación?
Ha habido ruido alrededor mío desde 2008. A finales de ese año, se abrió una investigación a mí y a otras personas (Jorge Enrique Pizano, exgerente del Acueducto, y Miriam Margoth Martínez, exfuncionaria del Acueducto y exgerente de la UAESP). En 2010, y tengo el documento que lo certifica, se archivó esa diligencia en la Fiscalía. A la luz de esa investigación yo fui a un interrogatorio. En 2011, el exconcejal Rafael Escrucería hizo un control político en el que me señalaba como el jefe del cartel de la contratación. Al cabo de unos meses, me enteré por la revista Semana, salió una foto en la que el exconcejal estaba abrazado con Emilio Tapia, esas son una de las cosas que llama la atención. Después de esto, el tema fue creciendo como una bola de nieve, una cantidad de anónimos, esto ya ha tomado un matiz increíble, ahora soy el amo y señor de dos entidades del Distrito.

¿Cómo es posible que usted sea reseñado por Emilio Tapia como la persona “que manejaba el Acueducto y la UAESP”?
Eso es algo que yo estoy terminando de entender, porque no sé cómo terminé en esta pesadilla. Yo soy una persona conocida la industria del agua, especialmente en el tema de acueductos. Soy inquieto a nivel empresarial, académico y gremial. Del sector de acueductos en Colombia, hay dos congresos al año, el de la Asociación Colombiana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (Acodal) y el de la Asociación Nacional de Empresas de Servicios Públicos Domiciliarios y Actividades Complementarias e Inherentes (Andesco). Yo llevo 15 años asistiendo a ambos.

Asistió a casi todos los seminarios, foros académicos. Conozco a muchas personas y mucha gente me conoce. Hice intentos, durante la administración de Moreno, de conformar grupos empresariales para armar consorcios para presentarme a dos macroproyectos que quizás han sido dos de las licitaciones más grandes del Acueducto de Bogotá y que se produjeron en esa administración. Entonces me tocó moverme e ir a tocar puertas a muchas personas, entre ella a Álvaro Dávila.

Yo lo busqué a él para que me ayudara a contactar firmas europeas para acceder a estos megaproyectos. Sí soy conocido y me muevo, como se dice en el quehacer empresarial, pero de ahí a que yo sea el mandamás del Acueducto de Bogotá y la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), como lo dicen las versiones de prensa que recogen manifestaciones del señor Tapia, es mentira. Y yo estoy tratando de entender la situación en la que me encuentro.

¿En qué consistían esos macroproyectos?
El primero de ellos, que fue cuando intenté asociarme con una firma italiana para presentarnos en esa licitación, era el Túnel Tunjuelo-Canoas. Eso fue un proceso que finalmente se adjudicó en 2009 y yo hice muchas gestiones, concentré totalmente mí tiempo en ese proyecto en el segundo semestre de ese año. Pero no se dio porque la firma que contacté, con ayuda del señor Dávila porque era una de las muchas compañías que tenían una cercanía con él como abogado, a pesar de que era especializada, no cumplía para la construcción de túneles los requisitos que exigía el Acueducto en los prepliegos. Condiciones que jamás se cambiaron, y una prueba de eso es que yo no gané la licitación e incluso ni siquiera pude presentar una oferta.

El segundo, que fue en 2010, es la construcción de la estación elevadora, que hace parte del anterior megaproyecto, la cual debe conducir el 70% del agua hacia la planta de tratamiento Canoas. Estos proyectos hacen parte del programa de saneamiento del Río Bogotá. En 2010, el Acueducto alcanzó a abrir una licitación para este segundo megaproyecto para construir la estación, porque ya había adjudicado a un consorcio Odebrech-Solarte la construcción del túnel Tunjuelo Canoas. El Acueducto abrió el proceso. Nosotros (ACC Ingeniería) empezamos a hacer contactos y nuevamente el señor Dávila nos puso en contacto con una firma española muy importante. Cumplíamos con los requisitos pero la entidad dio por fallido el proceso cuando ya estaba abierto. Y ni siquiera alcanzamos a presentar oferta.

¿En qué consistía esa relación con Álvaro Dávila?
Lo que ya le dije. En un comienzo, la firma italiana que contactamos nos dijo que la única forma de trabajar con nosotros en Colombia era a través de otra empresa italiana con la que Dávila ya tenía una representación, él era el abogado de esa otra firma italiana. Entonces a nosotros nos tocó contactar a Dávila. Eso implicó varias reuniones con Dávila, tanto en su oficina como en su casa.

Ese señor tenía un ritmo de trabajo tal que para él la casa era su segunda oficina. Y uno veía que entraban y salían personas de toda índole gente que uno ve en los periódicos, que uno escucha en la radio, ex ministros, periodistas… no me atrevo a decir nombres porque no me consta qué estaban haciendo… lo único que puedo asegurar es que Dávila es una persona muy dinámica, que es un abogado que tiene una gran actividad social. Me pareció buen abogado en la elaboración de documentos, temas de confidencialidad… Me pareció muy disperso porque lo citaba a uno a una hora y lo hacía esperar varias horas. Él atendía tres o cuatro reuniones a la vez en diferentes salas…

A esas alturas, ¿no sabía usted de los nexos de Dávila con los hermanos Nule?
En la primera aproximación, que fue en el segundo semestre de 2009, no se sabía de la existencia de un cartel de la contratación ni que él fuera asesor de los Nule. Ya después para el proceso de 2010, el de la estación elevadora, yo ya sí sabía, y existía ruido alrededor de él, que era abogado de los Nule… Pero digamos que a uno en este quehacer de la contratación eso a uno no le extraña…

Cuando estalló el escándalo, ya nosotros no teníamos nada qué hablar. No volví hablar con él. Que Dávila esté pasando por esta situación yo lo lamento muchísimo y espero que él pueda dar las explicaciones necesarias a la justicia. Siempre me pareció buena persona, trabajadora…

Pero conociendo los rumores sobre Dávila ¿por qué pide su ayuda?
No era el momento en el que yo podía juzgara Dávila de esa manera y creo que tampoco lo puedo hacer. Supongo que ahora ya no lo visitará tanta gente como en ese entonces. Pero a mediados de 2010, el señor Dávila seguía siendo lo que es, un abogado que se movía muchísimo. El informe de Gustavo Petro salió a finales de 2010, y eso fue lo que dio inicio a todo este tema del carrusel en la contratación. Mis conversaciones con él no eran para buscar una intermediación para que me dieran un contrato, yo lo buscaba para que me pusiera en contacto con empresas para poder presentarme a licitaciones más grandes. ¿Y por qué me interesaba? Porque considero que soy experto en presentarme a licitaciones blindadas e implacables.

¿Usted conoce a Emilio Tapia?
Lo vi en dos o tres ocasiones debido a la relación que este señor ha mantenido con un amigo mío de muchos años que es empresario del sector. Hablé un par de veces con él, una relación de negocios.

¿Cuántos negocios tuvo con Tapia?
Ninguno. Yo conocí a Tapia porque por un tiempo estuvo en la misma oficina de mi amigo. Con Dávila sí hable de negocios con ya lo dije. Pero con Tapia absolutamente nada.

¿Se refiere a Julián Gómez Naranjo, socio de Tapia en la empresa Geosconsulting (hoy Geosconstrucciones)?
Sí. Pero no tengo conocimiento de H2O. Yo siempre lo he conocido como Indecón, que es una empresa del sector de agua y proyectos inmobiliarios. En agua, hubo una época en la que fueron muy fuertes. Mi socio (Gustavo Giraldo) conoce a Julián desde la juventud y por esta labor empresarial lo conocimos desde hace rato. Pero no teníamos idea que estaba en otra firma Geos o si participa en H2O. De Geos supe por los medios de que se la había vendido a Tapia.

¿Entonces por qué Tapia asegura que usted era la ficha del carrusel de la contratación en el Acueducto?
No tengo ni idea. Pruebas no tiene, porque con él yo no hice ningún negocio, ni siquiera me presenté con él en una licitación. Lo que yo sí espero es que en una próxima investigación, ojalá de manera rápida y rigurosa, que me haga la Fiscalía, se le solicite a Tapia que aporte pruebas a los testimonios que ha dado en los medios.

Pero ¿por qué Andrés Cardona Laverde y no otra persona?
No sé. Esa es la pregunta del millón. Yo soy una persona conocida. Si le preguntan a Dávila, él muy seguramente va a decir que yo me las sabía todas pero porque es mi quehacer empresarial. Nosotros seis años de ACC Ingeniería nos hemos concentrado a licitar en el Acueducto de Bogotá. Yo soy una persona que conoce y sabe licitar en esa entidad, y soy reconocido por el tema de la contratación, regulación…

¿Usted ha servido de intermediario entre contratistas y concejales para cobrar comisiones extralegales?
No. Rotundo no. Ni siquiera participo de las elecciones. Nunca en mi vida he votado, soy apolítico. Ningún concejal de Bogotá puede afirmar que ha cruzado palabra conmigo ni siquiera por teléfono. Yo estoy aterrado, siento que estoy en una piscina de tiburones, en un tema complejo, donde se mueven distintos intereses de muy alto nivel. Yo no tengo ningún roce social ni ningún contacto de ninguna naturaleza. Ni siquiera estoy en capacidad económica de pagar abogados prestigiosos que lo defiendan a uno ante la Fiscalía e incluso a nivel de medios de comunicación.

¿Qué pruebas tiene para demostrar su inocencia?
Yo creo que debe ser al revés: qué pruebas tiene ese señor para decir que yo soy el mandamás del Acueducto. Yo creo que en esa entidad el mandamás es el gerente Diego Bravo hoy en día porque tiene la capacidad y el talante que se necesita. Porque el Acueducto es un monstruo de mil cabezas.

¿Entonces, en el Acueducto no hay solo un mandamás de la contratación, sino varios?
No, cuando digo que es un monstruo de mil cabezas es que es una empresa con muchos empleados, que a nivel de gobierno corporativo tiene muchas ramas. Ahora, Bravo recogió el manejo del gasto pero antes esa función estaba repartida entre siete dependencias y gerencias de zonas, que no estaba centralizada la contratación y a eso súmele que hay un sindicato, que hay unos técnicos que llevan 20 años en la entidad y que son excelentes… También supongo que se manejará una cuestión burocrática durante muchos años, porque maneja un presupuesto altísimo, entonces eso hace que sea un monstruo de mil cabezas. Yo no creo que una persona, como yo, o un grupo de personas pueda manejar la contratación del Acueducto a su antojo.

Además la entidad tiene un manual de contratación muy riguroso. El que dé plata a alguien para que sea favorecido en una licitación pública del Acueducto, o quiere botar la plata, está loco o desconoce la entidad. Yo defiendo esta entidad porque si uno prepara ofertas blindadas desde el aspecto técnico y financiero, si uno tiene suerte en el promedio aritmético en la propuesta económica y si uno da la pelea con los otros proponentes, se las puede ganar sin dar un solo peso.

Nunca he dicho que Tapia tenga nexos con el Acueducto y creo que no lo tiene porque Geos nunca fue contratista.

Insisto, ¿Qué pruebas tiene usted para asegurar que no es la mano negra del Acueducto y de la UAESP?
En el Acueducto soy conocido y sé licitar, pero en aseo no tengo de idea de cómo puede funcionar ese negocio ni me interesa. Ya con esa claridad, puedo decir que tengo hechos que, no es que demuestren pero de todas maneras sí llaman la atención porque si yo fuera el ‘duro’ del Acueducto no me hubieran sucedido. Tema uno: después de haber trabajado varios meses, de haber viajado a Milán (Italia) y a Miami (Estados Unidos) para reunirme con los empresarios italianos que me contacto Dávila, no nos pudimos presentar a la licitación porque el Acueducto jamás quiso cambiar el requisito, porque exigían experiencia en la construcción de un tun el de 4,20 metros de diámetro y la firma con la que yo estaba trabajando no tenía experiencia requerida. Si yo fuera el ‘más’ del Acueducto de Bogotá, esos requisitos se hubieran cambiado porque es que yo tenía intereses particulares en ese negocio.

Segundo, hubo algunos hechos que parecieran menores, y para mi no lo es, y es que en un contrato de consultoría para la construcción de unas obras fuimos multados con multas de apremio por no haber entregado unos productos a tiempo. La multa fue por $68 millones.

Tercero, nosotros estuvimos interesados en que los Nule nos cedieran la operación del contrato, que tenían en cabeza de la empresa Aguas Kapital Bogotá en la zona 1. Nosotros armamos un grupo, que básicamente, estaba conformado por acreedores de los Nule porque éramos subcontratistas de ese contrato. No digo cuáles son las empresas de esa sociedad futura ( Técnicas y Gestión Integral del Agua TGA S.A. E.S.P.) porque no quiero que pasen por la situación en la que yo estoy. Pero estábamos en ACC Ingeniería e Indecón. Y a ésta última la incluimos no porque, como se ha dicho en los medios, Emilio Tapia era socio de Indecón. Nosotros estábamos totalmente seguros de que este señor no era socio de esa empresa, sino porque tiene mucha experiencia en tercerización comercial en temas de acueducto. Y porque tenemos una relación personal con su accionista principal, Julián Gómez.

Para ser concreto, nosotros hicimos el intento e invertimos tiempo y dinero. Una entidad financiera nos había hecho un estudio financiero, que nos permitiría acceder a ese contrato, finalizarlo en buenos términos y normalizar la situación que estaba bastante difícil porque los Nule venían fallando en ese compromiso contractual. Pero el Acueducto negó que se cediera el contrato. Puso varias condiciones, la principal y por la cual negó nuestras pretensiones fue porque puso como requisito, lo cual nos parece justo, y era que la empresa de los Nule se pudiera a paz y salvo con sus trabajadores. Y los Nule jamás lo hicieron.

Si yo hubiera o fuera el mandamás del Acueducto de Bogotá, obviamente que esa negociación y cesión se da. Después de haberle invertido a ese proyecto plata que no teníamos, nada más el estudio financiero para que nos aprobaran el cupo de crédito necesario nos costó 23 millones. Y entre abogados, la promesa de sociedad futura, viajes al exterior, invertimos $100 millones, esa plata se perdió.

¿Emilio tapia sirvió como intermediario en esa negociación?
Por iniciativa mía, mis socios y yo nos reunimos con Dávila, y en ese momento ya había estallado el escandalo. Pero fuimos a hablar con Dávila para que nos diera un concepto jurídico y, como conocedor de los temas Nule, nos dijera como veía ese negoció de la cesión.

¿Y que conceptuó Dávila?
Que entendía nuestro interés de crecer y de pasar de ser subcontratistas y llegar a las grandes ligas siendo los contratistas principales, pero que la operación tenia un nivel de riesgo porque al parecer iban a ser intervenidas por la Superintendencia y que esa cesión se podría ver como un posible ocultamiento de activos, como si fuer una operación elaborada para poner en una especie de testaferros un dinero y blindar las actuaciones de los Nule ante la superintendencia.

A pasar de la advertencia de Dávila ¿ustedes siguieron adelante?
Nosotros fuimos y pedimos otros conceptos jurídicos, y es así como usted dice: nosotros teníamos tantas ganas de pasar a las largas ligas que la decisión fue que si la entidad avalaba el proyecto, nosotros arrancábamos y asumíamos todos los riesgos. Porque igual había forma de comprobar que no había transferencia de activos y que no era un testaferrato. Pero finalmente el Acueducto negó la operación.

Fue la entidad, pero los Nule sí estaban dispuestos a cederles ese contrato…
Si. Al punto de que se inicio todo el procedimiento. Vale la pena decir que nosotros nunca nos reunimos con los Nule, nosotros nos reuníamos con funcionarios de las empresas de ellos.

¿Con quiénes?
Con el gerente de Aguas Kapital, Álvaro Araujo, que es un muchacho joven pero conocidos en el sector de agua. Y las reuniones fueron con el y su equipo de abogados.

Y claro que ellos estaban muy interesados, los Nule fueron quienes nos presentaron ante el Acueducto. Aunque eso no quiere decir que nosotros no tuviéramos la experiencia, el dinero y rigurosidad técnica que exigía los pliegos originales del contrato. Y la entidad se manifestó aprobando que si teníamos los requisitos, pero se negó finalmente por el tema de la deuda de los Nule con sus trabajadores.

¿Por qué los Nule se interesaron en cederles a ustedes el contrato y no a otros socios mas cercanos?
Supimos que varios empresarios estaban interesados, pero nosotros fuimos los más eficaces en reunir la información, nos toco conformarnos como sociedad futura en una notaria, logramos un cierre financiero de $10.000 millones con la entidad financiera. Nosotros éramos los más viables para los Nule.

¿Y a cambio de qué ellos iban a ceder el contrato?
Toda cesión de contratos implica dos cosas: la aprobación de la entidad contratante y el otro es un acuerdo económico privado entre las partes.

¿Y cuanto dinero le debían entregar ustedes a los Nule?
Ese dato se lo daré a la Fiscalía.

Si ya había un acuerdo monetario ¿Por qué los Nule no tomaron ese dinero, pagaron a sus trabajadores y se iban con el resto de la plata?
Eso hay que preguntárselo a ellos. A nosotros nos parecía lo más justo. Entonces yo no soy ningún mandamás, ni tengo una mentalidad ilegal.

Entonces, ¿quiere decir que usted se convirtió en el chivo expiatorio de los cabecillas del 'carrusel de la contratación' en el Acueducto y la UAESP?
No sé, pero espero no serlo. Mi miedo es que en el marco de unas investigaciones y en el posible juicio que se me haga no sea con un debido proceso y soportado no solo en pruebas testimoniales sino documentales y con peritos judiciales. Lo que mas deseo es una investigación objetiva, rigurosa. Le tengo pavor a estos tipos de procesos de impacto nacional que se vuelven de interés de opinión pública y mediática. Vuelvo y le digo, me siento en una piscina de tiburones, sin saber como y hacia que la lado nadan los tiburones.

¿Y quiénes son esos tiburones?

Pues, se lo que ha salido en los medios de comunicación. La piscina es el cartel de la contratación y los tiburones son quienes ya han salido en medios y pues yo también nado ahí. Algunos dirán que yo soy el tiburón mayor pero la verdad me considero un pececito.

¿En qué año y en qué negocios, ustedes fueron subcontratistas de los Nule?
Nosotros conformamos una unión temporal, que se llamó UT Micromedición, con un amigo empresario. Solo tuvimos un contrato, que si no estoy mal duró un año. Al final nos quedaron debiendo plata, $400 millones, estamos en la lista de acreedores de los Nule y por supuesto, esa plata nunca se va a recuperar. Antes de que eso llegara a la Superintendencia, pues nosotros le cobramos muchas veces a Araujo, quien era el gerente de Aguas Kapital, y nos pagan $100 millones o $150 millones, con tal de que siguiéramos trabajando. Hasta que eso llegó a tal punto que reventó.

¿Cómo acreedores de los Nule, ACC Ingeniería Ltda. tuvo la misma experiencia del subcontratista Alejandro Botero, quien ha asegurado que cuando fue poner la queja al IDU, ese entidad le dijo que mejor desistiera que porque ese negocio era de los Moreno?
No este no fue el caso. Araujo nunca nos dijo eso, ni tampoco nosotros fuimos ante el Acueducto. Araujo antes era un mago para salir a delante con la operación de la empresa, porque no había plata y mantenía a los subcontratistas como nos tenía a nosotros. Y pues uno sí pensaba en que cómo le voy a dejar tirado el trabajo. Cuando fue intervenida la entidad, el liquidador nos pidió toda la documentación, pero nosotros sabemos que esa plata se perdió. Pues primero van los trabajadores y esta es la hora no se les ha pagado.

¿Usted puede afirmar que en el Acueducto a los Nule se les adjudicaba los contratos a dedo?
No. Que yo sepa, el único contrato que tenían ellos es el de la zona 1 y pertenece a la segunda generación de contratos de gestores del Acueducto-aunque ya venían de la primera generación en la administración de Antanas Mockus- , que era un contrato especial de gestión que se adjudicó a finales de la administración de Lucho Garzón, antes de que él dejara la Alcaldía dejo eso adjudicado, que empezaba a operar el primero de enero de 2008. Este contrato se basaba en la ejecución de los procesos de atención de servicio al cliente, actualización y mantenimiento de catastro de usuarios y de redes en la zona del servicio, así como lo medición y facturación del consumo y el manejo de constructores y urbanizadores para los servicios de acueducto y alcantarillado. Era un contrato gigante.

¿Es verdad que usted puso a Miriam Margoth Martínez al frente de la UAESP para manejar la contratación de esa entidad?
La primera referencia que yo tuve de ella fue en Empopasto S.A. E.S.P. Ella fue muy bien referenciada en el sector de aguas, porque ella hizo una muy buena gestión en esa empresa pública y demostró que la eficiencia no era inherente solo a los privados. De ahí pasó al programa de formación empresarial en el Ministerio de Ambiente.

Yo conozco esto porque me muevo en el sector y ahí todo se saber. Ella llegó al Acueducto como gerente de la zona 1 de la entidad, un rango de mediano alcance. Después inmediatamente Moreno asumió la Alcaldía, Martínez fue nombrada gerente encargada hasta que nombraron a Jorge Pizano, quien venía de ser gerente de Aguas Bogotá, una filial del Acueducto. Después de eso, Martínez fue nombrada como gerente de Servicio al Cliente del Acueducto, dependencia que se encargaba de adjudicar los contratos de gestores, la dependencia creería yo de mayor peso y presupuesto en la entidad. Luego, ella pasó a ser la directora de la UAESP.

Decir que yo puse a esa señora en la UAESP, es una locura. Porque Martínez a parte de ser una excelente técnica, y eso ya se sabe por los medios de comunicación, ella también tenía sus intereses y nexos políticos con el Polo Democrático.

¿Cómo era su relación con ella?
Netamente a nivel profesional. Dos o tres encuentros en los congresos del sector. Cuando ella fue gerente de zona 1, nosotros teníamos contratos (2006 -2007) y yo era el representante legal de algunas de esas uniones temporales por un valor de 2.903 millones, pero ACC no tenía el 100% de la participación, en uno teníamos el 80%, en el segundo el 55% y en el tercero el 50%. Pero yo no tenía ni idea que ella tenía relaciones políticas con el Polo, eso se supo en el sector cuando ella fue nombrada gerente encargada del Acueducto.

¿Qué relación tiene usted con los Moreno?
A Samuel Moreno nunca lo conocí. A Iván sí lo conocí.

¿En qué circunstancias conoció a Iván Moreno?
Eso no lo voy a responder. Yo creo que es un tema que debo expresarle a la investigación de la Fiscalía, investigación que espero me hagan pronto. Circunstancias y escenarios que no tiene nada que ver los temas de contratación y con él jamás me puso sobre la mesa ese tema y yo menos.

¿Hace cuánto conoce a Iván Moreno?
Yo lo conocí a finales de 2008. Y lo vi en unas cuantas ocasiones en un periodo, pero en circunstancias ajenas a la contratación en el Distrito. Y esos se explicaré a la Fiscalía, y luego se conocerá en medios, pues todo lo de allá se filtra.

Entonces si usted no tenía una relación de negocios ¿se puede decir que tenían una amistad?
No. Ni siquiera de amigos, una relación de conocidos, que nos vimos por una circunstancia que no tienen nada que ver con contratos. Le voy a poner un ejemplo, porque es una situación similar, es como si él tuviera un niño pequeño que estuviera en el mismo jardín en donde también está mi hijo. Es algo así por el estilo, y es algo comprobable con documentos y todo. Es que ese es mi Karma: yo soy un tipo con intereses en el Acueducto, que me muevo en el sector y, que, por otro lado conocía a ese señor. Quizás por eso es que yo sea el candidato perfecto para estar en las que hoy me tienen.

¿Quiénes son sus enemigos?
No sé. No sé si es enemigo, lo que entiendo es que un medio de comunicación publicó unas declaraciones que dio Emilio Tapia, y si es cierto que ese señor lo dijo, no puedo afirmar que sea un enemigo pero sí es la persona que está denunciando de manera falsa. Y a Tapia tendrá que probar con documentos y detalles que lo que ha dio es cierto. Y a mí me corresponderá ponderar y defenderme también con documentos, hechos y soportes. Yo no quiero hablar de enemigos, menos quiero tener a unos que no sé quiénes son.

Después de las declaraciones que Tapia dio a varios medios de comunicación ¿usted ha intentado hablar con él?
No, por supuesto que no y ni me interesa. Yo no sé qué pasa, si lo que dijo fue mal intencionado o no, si lo han informado mal. La situación es muy extrema, según las declaraciones yo soy el capo de capos, pues no que loco sería buscarlo que me dijera qué. Yo lo ´+único que quiero es que la Fiscalía me investigue rapidito.

¿Usted ha sido llamado a alguna diligencia en la Fiscalía?
Excepto el que nombre ya nombré a finales de 2008 y que fue archivado. Por otra parte, el 16 de agosto de 2011, recibimos una carta de Darío Agudelo Arévalo, investigador de Delitos Contra la Administración Pública de la Dijín, en la que nos solicita una copia de la información de nuestras licitaciones o participaciones en contrataciones en el país. Y así lo hicimos. Pero, actualmente no tenemos nada.

Si el ruido mío apareció hace tres años, me hubiera encantado que ya me hubieran investigado y no pasar por la situación de este momento. En el interrogatorio en la Fiscalía y en las respuestas que enviamos a la Dijín. Solicitamos siempre que fuéramos escuchados, que estábamos a disposición de la justicia. Sólo hasta la semana pasada contraté a un abogado, y me asesorará por que lo que yo quiero es irme y presentarme a la Fiscalía para que me escucharan, eso sería lo ideal. Obviamente yo no soy abogado pero espero que mi plan resulte.

¿Entonces usted está dispuesto a prender el ‘ventilador’?
No. ¿Cuál ventilador? Si es que yo no sé nada. Prender el ventilador me imagino que es contar cosas de las que uno fue testigo pero es que yo no hice nada ilegal y tampoco vi nada irregular. Ese es mi problema, que el día en el que la Fiscalía solo tenga en cuenta los testimonios de estas personas a mi me pretendan presionar de alguna manera, yo no tengo nada qué decir y tampoco voy a inventar nada, lo único que podría decir es la reproducción del radio pasillo del Acueducto, pero yo ni tengo pruebas no he visto nada.

En dado caso que la Fiscalía le dé todo el crédito a los anónimos y al testimonio de Emilio Tapia y usted termine siendo condenado ¿usted sería capaz de aceptar cargos con tal de recibir una rebaja de pena?
No, qué cosa tan terrible. Mis hijos lo entenderán alguna vez, cuando ellos crezcan les podré explicar esa situación de que su papá pagó una culpa por algo que no hizo pero que tuvo por lo menos la solidez de no aceptar delitos que no hizo. Eso es lo que más duro me da y esos es lo que probablemente puede pasar.

No es algo que llame la atención que nombres de gerentes y representantes legales se repitan en las juntas directivas en otras compañías. Con el nombre de Andrés Cardona sucede. La concejala María Victoria Vargas, ha denominado esto como ‘El Roscograma’ …

Yo entiendo a dónde quiere llegar. Uno tiene a ver aspectos raros y sombras en muchas situaciones don de hay coincidencias. Muchas veces cuando el río suena, piedras lleva. Y hay cosas que no son simples coincidencias. Los lugares comunes en firma de ingeniería abundan y eso tiene su lógica. Por lo menos, yo en este momento no soy solo accionista de ACC, sino de otras tres empresas distintas. En algunas soy accionista pero porque se crearon como sociedades anónimas y un amigo me llamaba y me decía Andrés necesitamos cinco socios, ayúdenos con el 1%. Las personas que nos movemos en una industria, que tenemos amigos, que fuimos compañeros de trabajos, después empresarios, que confían en uno, que conocemos mucha gente, es normal ese lugar común. Yo he sido por lo menos miembro de la junta directiva de ocho empresas. Me parece que puede ser un buen punto de partida para un investigación de periodistas acuciosos pero ese no puede ser el resultado, se tiene que ir más allá para comprobar situaciones ilegales. Llama la atención pero uno que está metido en el sector le parece muy normal.

A usted le parecerá muy normal en su medio, pero sí surgen dudas cuando yo gano un contrato y resulta que la empresa que me va a realizar la interventoría está conformada mis socios ¿no está mal el yo con yo?
No pues el ‘yo cono yo’ es censurable. Pero debo recordarle que solamente hasta la creación del Manual Anticorrupción, esta práctica no se ocultaba y era normal y permitido. Por ejemplo, los Nule tenían al famoso Ponce de León, y así había un número de empresarios y empresas en esa situación. No estoy diciendo que eso nunca haya sido éticamente cuestionable, pero legalmente no lo era. Y me parece importante que eso se haya reglamentado. Pero hacer una red no dice nada, lo importante es examinar si el contratista que fue auditado por una firma interventora ‘amiga’ si ejecutó el contrato a cabalidad, si no se robaron la plata, si las obras se entregaron a tiempo, si los adicionales fueron soportados, si los anticipos si se invirtieron… si es que se quiere llegar a que hubo un ‘yo con yo’ doloso. Yo invito a no quedarse en lugares comunes. Todos queremos crecer, tener más negocios y, aunque suene feo, tener más plata y la única forma de lograrlo es asociarse, y eso no es un pecado.

Después de las declaraciones de Tapia ¿qué ha pasado con Andrés Cardona el empresario y el padre de familia?
No, esto ha sido terrible. Yo le digo a mi socio que no sé cómo vaya a terminar esto, pero como quiera que termine, si para bien o para mal, esto a mí me cambió la vida. Yo no quisiera saber más de esto. Mi socio Gustavo –Giraldo- está preocupadísimo porque él me conoce y sabe que cuando yo digo algo es porque es así y yo ya le dije que quería salir de esto. Yo llevo casi tres años con esto, me levanto a las 5:00 a.m. a ver si salí en los periódicos o no. Yo ando aterrorizado. Ya el juicio social está, sus familiares, amigos, todos llaman a pedir explicaciones, algunos llaman por dar apoyo emocional pero otros simplemente para averiguar chismes y con tonito de tan chévere que te pasó esto.

Y el problema es que sí me siento solo. Lo único que me acompaña es un abogado y los hechos que, espero, a la luz de una investigación puedan ser analizados objetivamente e, insisto, no sólo a punta de testimonios de personas que entre más testimonien mejor.

Yo sé que debo estar en boca de todo el mundo pero a estas altura a mi no me importa ni el que dirán ni el futuro empresarial de ACC. Yo lo lamento por Gustavo, él está muy preocupado, pero él no está viviendo tanto como yo lo que está sucediendo. Porque más allá de ACC es Andrés Cardona el señalado, pero a mí me importa un carajo el tema económico de alguna manera, que Gustavo me compre mi parte y si es el caso monto un restaurante por me encanta la cocina. Yo sé que saldré adelante y el qué dirán pues ni modo qué puedo hacer. A mí realmente lo que me mata son mis niños, que cuando ellos estén grandecitos se enterarán qué pasó con sus papá pero habrá el tiempo para explicarlo.

Si llegara la Fiscalía a hacer una copia espejo de sus cuentas bancarias y su patrimonio, ¿qué valor en activos y cuánto dinero encontrarían?
Qué bueno que eso lo hicieran, que me esculquen, a mí el único miedo es que se me juzgue por testimonios y generalidades. Es que esto es para hacer peritos judiciales para llegar a las pruebas, ahí deben llegar. Deben probar en dónde tengo la plata de las coimas, cuánto ha sido mi crecimiento patrimonial, en qué años fue eso… Tengo dos carros, que no son lujosos, uno a nombre de mi esposa y otra a nombre mío. Tengo la participación en ACC Ingeniería y en otras sociedades, que no digo cuáles son por ahora para que no se les cierre el camino. Mi sueldo en ACC es de $12 millones mensuales, de eso vivo y vivo bien porque a quién no le gusta tener bienestar. Y el ahorro de mi vida es la participación en esas empresas. Pero debido a lo que está pasando ahora, ACC que es una compañía exitosa, diferenciadora, con este escándalo quién se va a interesar en hacer negocios con nosotros, quién va a comprar algún día ACC, nadie.

Pero a mí a estas alturas no me importa. Yo soy un hombre capaz de ganarme mi vida y la de mi familia, y vivir bien. Tener a mis hijos en muy buenos colegios, viajar con mi familia, mi esposa. Y eso no va a faltar porque me considero pilo y muy camelador.

¿Con cuánto capital se constituyó ACC y cuál es su patrimonio actual?
Nosotros empezamos en 2005 con $37 millones. Y ahora tenemos $2.160 millones. Y es porque no hemos retirado utilidades porque queremos crecer. Y no hemos retirado porque no somos de vidas ostentosas. Nosotros nos pagamos nuestro sueldo que son $10 millones de honorarios y los otros $2 millones son de nómina y se nos van en aportes y salud. Y esa plata a mí se me va en colegios, guardería y en arriendo.

Las empresas de ingenierías contratistas de empresas públicas, al contrario de las del sector real que necesitan mucho apalancamiento vía patrimonio o deuda, como dan anticipos, en el caso del Acueducto es el 20%, nosotros nos apalancamos con un buen manejo del anticipo y llevando la ejecución del contrato en buenos términos. Entonces; usted va a encontrar empresas de ingeniería que tienen muy poco patrimonio pero facturan mucho. Nosotros facturamos cerca de $15.000 millones.

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