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Bogotá 2 Feb 2012 - 9:53 pm

Oda a la bici

Una reflexión acerca de las ventajas de usar este medio de transporte con motivo del Día sin Carro en Bogotá.

Por: Carolina Figueroa, politóloga, especialista en cambio climático y desarrollo sostenible
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    http://www.elespectador.com/noticias/bogota/oda-bici-articulo-324490
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/ Daniel Gómez - El Espectador

Como es el caso de muchos Bogotanos, mi vida transcurre varias horas del día en el transporte público. Durante los trancones, pienso con frecuencia en los osados ciclistas que día tras día se desplazan en medio de conductores imprudentes y toda clase de artefactos con ruedas. Me da envidia que ellos sean capaces de andar en bicicleta desafiando las calles bogotanas, mientras yo dejo mi bicicleta parqueada en mi casa, pues me niego a exponerme a un robo, a un accidente o alguna enfermedad respiratoria. Ellos van en bici y siempre llegan más rápido que yo. Sin embargo, en el bus me voy con el miedo de que se suba algún amigo de lo ajeno y me despoje de las tres cosas que llevo en mi cartera. Es el dilema del mal menor.

El día sin carro es la oportunidad perfecta para desempolvar la bici y el casco, echarle aire a las ruedas y un poco de grasa a las cadenas. Bogotá se ve de una forma única, el tráfico transforma su fenotipo y por primera vez un día hábil le hace homenaje a su nombre. Desde una bici no hay barreras con la ciudad, se puede llegar más rápido al destino final, se hace deporte, no se contamina, no hay que pagar parqueadero ni gasolina.

Transportarse por medio de una bici en la ciudad es sinónimo de calidad de vida, sobre todo cuando la infraestructura de la ciudad lo permite. En Bogotá, la malla vial para las bicicletas sigue siendo precaria, presente y ausente sobre tramos discontinuos, decorados con postes de electricidad y peatones. Montar en bicicleta en Bogotá puede llegar a ser una técnica de entrenamiento para una carrera de aventura. Las administraciones de esta ciudad aún tienen que recorrer un largo camino para que la bicicleta sea un medio de transporte popular, confiable y querido por los bogotanos.

La bicicleta es una de las grandes invenciones de la humanidad. Algunas pinturas sobre tumbas de momias del antiguo Egipto sugieren que el ancestro de la bicicleta data de estos tiempos. Otros historiadores señalan que la bicicleta moderna fue una de las tantas invenciones de Leonardo da Vinci, cuyo boceto representa una bicicleta con transmisión de cadena impulsada por unos pedales.

Como todos los grandes desarrollos, en sus comienzos la bici fue un artículo de lujo para un público muy selecto, principalmente en Escocia, Francia y Alemania. A lo largo del siglo XIX, se realizaron diversos experimentos para mejorar la máquina y salieron prototipos como la famosa bicicleta de rueda delantera alta.

En el siglo XX, la bicicleta se convirtió poco a poco en un medio de transporte popular en muchos rincones del mundo, remplazando al caballo, acortando las distancias en lugares rurales y urbanos, y todo gracias a la tracción humana.

Es precisamente en este detalle que radica el éxito de las bicicletas y su multiplicación sui géneris: sólo se necesitan unas piernas y un aparato fiel, que resiste meses de olvido en un garaje.

Las bicicletas han sido una fuente importante de inspiración para las nuevas generaciones. Numerosos movimientos sociales ambientalistas consideran a la bicicleta como un vehículo ideológico, un modo de vida que apunta a una sociedad sostenible, de prácticas amigables con el medio ambiente y de vida sana. La utilización de la bicicleta es uno de los principales ecotips para reducir la huella de carbono, es decir, el rastro de nuestra existencia en el planeta.

La bicicleta es un símbolo poderoso. En Bogotá y en otras grandes ciudades existen iniciativas creativas que juegan con los alcances de este vehículo. En Bogotá, “Mejor en Bici” y “Ciclopaseo” son proyectos que buscan incentivar el uso de las bicicletas a través de diferentes actividades como recorridos quincenales nocturnos en Bogotá. Los ciclopaseos en las noches son toda una experiencia sensorial, además de ser un momento para compartir con personas que tienen mucho en común.

En Londres, un grupo de personas de diferentes disciplinas (artistas, ecólogos, diseñadores, ingenieros) se unieron en un proyecto llamado “Magnificent Revolution”, que comenzó en 2007, cuando crearon una proyección de cine a partir de energía generada por bicicletas. El objetivo principal del grupo es enseñarle a la gente acerca del uso de su energía corporal, su relación con la generación de energía y el cambio climático. Ellos buscan guiar a la gente hacia estilos de vida bajos en la producción y consumo de CO2.

En el día sin carro vale la pena salir en bici y así darle uso al regalo del niño Dios, si tenemos en cuenta que en la última temporada navideña, la bicicleta fue uno de los artículos más vendido.

Atrévase a ver Bogotá de una forma diferente y comience a reducir su huella de carbono.

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