Papás marihuaneros, cada vez más frecuentes

¿Estaría de acuerdo con autorizar que su hijo fuera sometido a una prueba antidoping en el colegio para detectar algún tipo de consumo?

Efe

El panorama de consumo de sustancias alucinógenas dentro y fuera de los colegios no es para nada alentador. Todo parece indicar que la droga está ganando la batalla en las instituciones educativas, no solo por las pobres campañas de prevención, que en muchas ocasiones están mal direccionadas, sino también porque el grado de permisividad desde las familias es cada vez mayor.

Esta semana, particularmente, la problemática de drogadicción en los colegios se evidenció tras la muerte de Isaac Sánchez, un adolescente de 14 años que murió tras consumir una extraña mezcla de sustancias químicas. Este episodio, que no es nuevo dentro de los planteles educativos, fue el detonante para que las autoridades dirigieran de nuevo la mirada hacia este flagelo, que no compete únicamente a la policía, a las directivas de una institución, sino en mayor proporción a los padres de familia, que muchas veces no tienen idea qué hacen sus hijos. (Lea Niño muerto tras inhalar químico de extintor deja al descubierto grave problema de drogadicción en colegios)

Un sinfín de sustancias desconocidas se entrometen en el ámbito escolar dejando graves secuelas. Terminan convirtiéndose en drogas sin tener ese fin y para lo cual hay un acceso viable, pues es fácil adquirirlas en cualquier establecimiento comercial. Es el caso del ‘Dick’, un cloruro de metileno, usado para limpiar computadores, y el causante de la intoxicación de cinco niños este jueves en dos colegios del sur de Bogotá. Estas sustancias de bajo costo, como el bóxer o el Popper, son difíciles de detectar cuando son consumidas, a diferencia de la marihuana o la cocaína, en donde hay un grueso de gente que conoce sus efectos. (Lea Nuevos casos de menores intoxicados por extraña sustancia conocida como 'Dick')

Pocos conocen lo qué pasa con estas nuevas “drogas”. Lo preocupante es que se están convirtiendo en tendencia y jóvenes curiosos llegan al límite de experimentar y asumen riesgos sin saber. Antes se probaba la marihuana o la cocaína sabiendo, de una u otra forma, a qué se iban a enfrentar; pero con estas sustancias no se sabe y los adolescentes generan mezclas que no tienen ningún sentido recreativo. 

El Espectador consultó a Efrén Martínez, PhD en Psicología y director Científico del Colectivo Aquí y Ahora –fundación creada hace 25 años que presta ayuda a personas adictas a las drogas-, para hacer una radiografía de la situación que aflige a diario a los papás, que en ocasiones inocentes desconocen por qué sus hijos quieren alejarse de la realidad y terminan consumiendo droga. (Lea Papá de niño muerto en colegio dice que su hijo fue obligado a consumir extraña sustancia)

“Para que haya una adicción se necesitan tres cosas: la droga, la persona y el contexto. Hay quienes son más susceptibles a los depresores, otros a los estimulantes. Por ejemplo, si usted es alguien tímido que le cuesta romper el hielo y toma depresores como el alcohol se desinhibe. Si usted es prepotente, no es capaz de hacer fila, ni de esperar nunca, y consume cocaína se siente media hora en el Olimpo y después se siente cucarachita, y la solución es: otro ‘pase’. La persona y el contexto, más que la sustancia como tal, juegan un papel clave”, explica.

Estas sustancias llegan a la cotidianidad de los jóvenes por medios como internet y por la voz a voz. “Había una época en que la gente bajaba las telarañas, las mezclaba con aspirina y se las fumaba, el efecto es hacer el ridículo porque no causa absolutamente nada, pero los adolescentes se creían muy locos y villanos y eso sigue pasando. Y pasan cosas como mezclar polvo de extintor con otras sustancias que no tienen efectos psicoactivos. Estos chicos juegan a qué tan locos somos”, agrega Martínez, también experto en toxicología.

Pero ¿por qué los jóvenes se quieren desconectar de la realidad y de la vida y se inventan nuevas sustancias que los alejen de la cotidianidad? ¿Qué tanta responsabilidad tienen los padres en estas nuevas conductas? A juicio de Efrén Martínez, los entornos emocionales de los adolescentes pesan para tomar cualquier decisión o adoptar ciertos comportamientos. Si ven en sus familias conductas normales, para ellos también lo serán a corto o largo plazo.

La probabilidad de tener papás marihuaneros cada vez es mayor en comparación con hace 40 años. Hay muchos papás que todavía fuman marihuana o que fumaron porros mucho tiempo cuando eran jóvenes. Y como no les pasó nada dicen que eso no es tan grave. Lo que esos papás no saben es que la marihuana que se fuma ahora: el ‘creepe’ tiene hasta 12 veces más tetrahidrocannabidol (THC), que es lo que más droga tiene. Eso marca la diferencia en tener algunos trastornos mentales que no se dieron en los marihuaneros de hace 30 años”, manifiesta con preocupación.

Para el director del Colectivo Aquí y Ahora, los papás tienen una baja percepción de riesgo, seguramente por los ‘porros’ que se fumaron antes. Eso hace que haya una mayor permisividad y un boom de pro legalización. “Uno no puede decir que la marihuana es medicinal, uno debe decir que la marihuana tiene componentes medicinales. El mensaje que tienen los adolescentes es que como es medicinal no puede ser malo y piensan todo lo contrario, que debe ser buena”.

En este sentido, agrega que así pasa por ejemplo con las pastillas que toman algunos papás para inducir el sueño. “Unos las toman por las noche para dormir bien o para viajar en avión y los chicos piensan que no son malas, primero, porque las consumen ellos, segundo, porque es un medicamento, tercero, porque es legal. Hay un consumo importante de psicofármacos y está disfrazado porque muchos adultos lo usan para manejar su ansiedad en lo cotidiano. Y son realmente muy peligrosos”.

¿Cómo frenar o detectar el consumo temprano de sustancia psicoactivas en los jóvenes? En algunos colegios privados del país se hacen pruebas antidoping en jóvenes de bachillerato mayores de 14 años para detectar el consumo de droga ¿Usted como padre estaría de acuerdo con autorizar que en el colegio donde estudia su hijo se le practique alguna de estas pruebas? Para algunos puede ser descabellado, para otros es una buena práctica.

“Si las pruebas antidoping en los colegios para detectar consumo de droga es planteada como un modelo preventivo y no para ver cómo se le hace la vida más difícil al joven, sino para prestar todo el apoyo psicosocial del colegio, es bueno porque reduce el consumo. Bien sea porque los chicos piensen que los van a pillar y también porque se gana tiempo al desarrollo biológico y psicológico sin que el muchacho consuma algo. Si tú te fumas un porro a los 24 años la probabilidad de que desarrolles una adición, comparada con un joven que lo pruebe a los 15 es incomparable, pues éste es más susceptible de volverse adicto. Desde esa perspectiva son medidas muy buenas”, puntualiza Martínez.

Este tipo de pruebas es una práctica de algunos colegios privados, en los públicos no se hace, pues no se cuenta con el presupuesto para llevarlo a cabo. “El sector educativo cree que esto es un problema del sector salud y no se apropian los suficientes recursos para prevenir”.

La diferencia entre las instituciones privadas y públicas, en materia de consumo, es notoria en todo sentido. “En los colegios privados se consumen otro tipo de sustancias porque hay plata, pero también hay gente que entra en coma, también hay gente que muere, lo que pasa es que no sale en las noticias porque se blindan más. No hay un año en donde no se presente sobredosis en fiestas y excursiones. Lo que pasa es que el chisme se disfraza. Se consume más en clase alta pero el consumo es más perjudicial en la clase baja”.

Esta semana el personero de Bogotá, Ricardo María Cañón, reveló que el problema de drogas en los colegios está: un 49% en colegios públicos y un 17% en privados. Ante estas cifras Martínez dice: “creo que el personero se equivocó de país. Yo creo que en todos los colegios hay problema de droga aunque muchos rectores digan que eso no pasa”. (Lea Critican al Distrito por atender más a habitantes de calle que drogadicción en colegios)

El trago es la peor droga

Para Efrén Martínez el peor flagelo que afronta Colombia es el consumo de droga. “El problema no es el ´Dick’, el problema es el alcohol, es el país que más consume, y el que más temprano empieza a hacerlo. Acá no nos tomamos una cerveza antes del almuerzo sino 30 en cada quincena. No nos tomamos un vino antes de comer sino dos botellas de aguardiente cada viernes. Si uno suma todos los estragos del ‘Dick, de la heroína, de la cocaína y la marihuana no le llega a los tobillos a los que hace el alcohol”.

“Cuando un adolescente se da cuenta que para poder ver una película tiene que fumarse un porro, ya vendió la libertad; si para tener buen sexo tiene que fumar porro, ya vendió la libertad; si no puede comerse un buen plato de comida sin fumar porro, también vendió la libertad; si no es capaz de bailar sin tomarse unos tragos, vendió la libertad. Y vivir como un esclavo es muy triste”.
 

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