Paro en Bogotá, desahogo contra Peñalosa y el Gobierno Nacional

La unión de las tres centrales obreras movilizó 9.000 personas. Sindicatos esperan que el Gobierno designe comisión para atender sus peticiones.

Las manifestaciones han sido uno de los eventos más recurrentes para Bogotá desde que comenzó el 2016. Tan solo en el mes de marzo se han presentado protestas de taxistas, de trabajadores de Saludcoop y también se han registrado problemas de orden público por ciudadanos que se quejan por el mal servicio de Transmilenio. Sin embargo el paro nacional de tuvo un toque especial, pues por primera vez en más de 20 años unieron fuerzas para una movilización las tres principales centrales obreras: la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), la Confederación General del Trabajo (CGT) y la Confederación de Trabajadores de Colombia (CTC).

La coordinación de las centrales y de más de 30 sindicatos permitió que la manifestación de este jueves congregara en Bogotá a cerca de 15.000 personas, que comenzaron a marchar desde las principales calles de la ciudad hacia la Plaza de Bolívar. Los movimientos estudiantiles también se solidarizaron con la causa sindical y, a ritmo de tambores y pitos, se sumaron a las filas del paro nacional.

Varios locales comerciales de la carrera séptima trabajaron con las rejas a medio cerrar, preparadas en caso de las protestas se tornaran violentas. “Para los ciudadanos residentes del centro es tan solo una rutina que se repite cerca de 20 veces al año, de las cuales 5 suelen terminar en disturbios graves”, comentó sin mayor exalto Felipe Suárez, un ciudadano que vive cerca de la Universidad del Rosario.

Sin embargo también había quienes apoyaban las movilizaciones como Martha Hernández, que a pesar de que ayer tuvo turno para atender una cigarrería que queda a tres cuadras de la Plaza de Bolívar, se escapaba unos minutos cada vez que podía para ir a apoyar con pitos la manifestación.

De las voces de los manifestantes se escuchó un rechazo generalizado a la política económica y social del Gobierno Nacional. Mostrando inconformismo por la enajenación de Isagén; sobre la posible venta de La Previsora; por el bajo incremento del salario mínimo para el 2016; por la desprotección sindical que ha cobrado la vida de 26 líderes sindicales de todo el país, y por el incumplimiento de las promesas de campaña del presidente Juan Manuel Santos.

Asimismo, cuando se conoció que Colombia no seguirá compareciendo ante la Corte Internacional de Justicia, luego que el tribunal aceptó la demanda de Nicaragua para fijar el rumbo exacto de su plataforma continental, varios grupos unieron este suceso a sus cantos de protesta alegando que el territorio colombiano está en peligro.

Debido a esta combinación de factores, para Miguel Morantes, presidente de la CTC, ya son varias gotas que están derramando el vaso, por lo que no quedó más remedio que salir protestar pacíficamente. Por su parte, Julio Roberto Gómez de la CGT, indica que “la razón de la buena acogida en Bogotá y en todo el país de esta manifestación se debe a que existe mucho inconformismo entre los colombianos por la forma de actuar del Gobierno. Esta movilización es una forma de desahogo nacional”. Asimismo los líderes sindicales esperan que se designe una comisión para solucionar estos problemas de una vez por todas.

También contra Peñalosa

En las calles de Bogotá no solo se escucharon voces de protesta contra el la administración del presidente Juan Manuel Santos, sino que también fue el espacio para expresar una serie de inconformidades que tienen los ciudadanos por la gestión del alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa. En los cantos de la CGT, la CTC y la CUT siempre se hizo espació para expresar su oposición frente a la posible venta de la Empresa de Telecomunicaciones de Bogotá (ETB). Además, mostraron su apoyo a los vendedores ambulantes, quienes también se sumaron a las filas del paro nacional bajo el lema: “somos trabajadores no delincuentes”.

“Lo que pedimos los vendedores ambulantes al señor alcalde es que nos dé una alternativa antes de que mande a la Policía a destruir nuestra fuente de ingreso. Queremos que exista dialogo para que nos den módulos certificados para vender en la calle. La mayoría somos mujeres cabeza de familia y no es de humanos que nos destruyan nuestro sustento antes de brindarnos una solución”, señaló María Pérez, una vendedora ambulante que lleva 17 años trabajando en la carrera 7 con calle 32, a tan solo dos metros de las oficinas del Ministerio de Trabajo en Bogotá.

Aunque el paro nacional solo se planeó para que durara 24 horas, los sindicatos no descartan otra movilización en caso de que el Gobierno no muestre señales de compromiso frente al pliego con 15 exigencias, que consideran deben atenderse urgentemente. Y si se combina esta situación con los problemas que le competen a la administración distrital, se espera que Bogotá siga siendo el epicentro de más manifestaciones.