Plan para evitar las corridas

El Distrito contempla tres escenarios para impedir el regreso de los toros a la Santamaría: la restauración de la plaza, una consulta popular y la intervención de Naciones Unidas.

Primeros diseños presentados por el IDPC para restaurar la plaza de toros. / Archivo particular

La huelga de hambre de siete novilleros enfrente de la plaza de toros de Santamaría no ha llegado a su fin. Han sido 15 días sin comer, durmiendo en una carpa improvisada sobre el asfalto por un anhelo en común: “arriesgar la vida, como lo hacemos ahora, pero en la arena de la plaza, frente al toro”. Estas palabras se las dijo uno de ellos al alcalde Gustavo Petro, en una reunión que sostuvieron el jueves pasado en su despacho.

Reunión que no tuvo éxito. El alcalde fue claro: la plaza, mientras él esté en el Palacio Liévano, no será utilizada para la tauromaquia. La secretaria general de la Alcaldía, Martha Lucía Zamora, estuvo en la reunión con los novilleros: “El alcalde les explicó que detrás de las corridas existe un mundo de riqueza, de gente que aplaude a los toreros, a los banderilleros y a los picadores, que finalmente son quienes se enfrentan al toro. Muchas veces los que se exponen, como lo están haciendo ellos con la huelga de hambre, son personas de clases menos favorecidas. Pero ellos no quieren cambiar de opinión. Ven que en la tauromaquia se enaltece al toro, y nosotros vemos que es una forma de tortura animal. Ante conceptos tan disímiles es difícil encontrar un punto medio”.

Aunque no hubo un acuerdo, los novilleros confían en que la Corte Constitucional decida, cuanto antes, si las corridas de toros pueden regresar a la Santamaría. Fuentes de la Corte le dijeron a este diario que la decisión podría salir “antes del viernes”. La sentencia está en manos de los magistrados Mauricio González, Gabriel Mendoza y Luis Guillermo Guerrero. Hasta el momento, la balanza se inclinaría a favor de la Corporación Taurina de Bogotá, entidad que interpuso una tutela por el cierre de la plaza de toros en 2012. La Corporación alegó que el Distrito había violado el debido proceso, el derecho al trabajo y la libertad de expresión.

Con dos votos contra uno, la providencia le devolvería las corridas a la Corporación Taurina. En la Alcaldía son conscientes de que el fallo puede ser desfavorable: “Será interesante ver cómo la Corte puede llegar a hacer compatible la tutela de la Corporación Taurina con dos decisiones constitucionales que han fijado una línea de protección a los animales”, sostuvo Zamora.

El alcalde no se va a quedar con las manos cruzadas. Existen tres escenarios desde los que se contempla a la Santamaría sin corridas de toros, así la Corte falle a favor de la Corporación Taurina. Por un lado, y esto se los dijo el alcalde a los novilleros, la plaza necesita ser restaurada: el 50% de la edificación se encuentra en estado de vulnerabilidad, como lo señaló el Fondo de Prevención y Atención de Emergencias (Fopae) durante la Alcaldía de Samuel Moreno.

Como lo contó El Espectador, el Instituto Distrital de Patrimonio Cultural (IDPC) invirtió $900 millones en los diseños de restauración y renovación de la plaza. Para adaptar la Santamaría (sin retirar la arena) a otras actividades culturales como conciertos, desfiles de moda y patinaje sobre hielo, el Distrito invertirá $37 mil millones. Este plan estaría antes de 2018. Los magistrados tienen en sus manos los estudios técnicos que demuestran la necesidad de adaptar la plaza a las normas vigentes de sismorresistencia.

La segunda estrategia consiste en dejar la decisión en manos de la ciudadanía. En la Secretaría General han estudiado la posibilidad de hacer una consulta popular: “Jurídicamente es posible. Podría ser una salida importante: someter a la ciudadanía a que de manera voluntaria tome una posición frente a las corridas de toros. Ya existen encuestas sobre el nivel de aceptación. Hemos visto que prima el respeto por la naturaleza y los animales”, dijo Zamora.

Las encuestas que ha realizado el Distrito fueron conocidas por este diario. El resultado de la compilación de los estudios señala que 54% de los ciudadanos está de acuerdo con suspender las corridas de toros. El 46% restante considera que es una decisión desacertada. Otro dato relevante es que el 72% de los ciudadanos que frecuentan la zona prefieren que la plaza sea un escenario teatral.

La última carta del Distrito está en manos de los animalistas. La Plataforma Alto, que lucha por los derechos de los animales, ha trabajado con la fundación internacional Franz Weber para evitar las corridas de toros en el país. Con el Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas, la fundación consiguió que Portugal replanteara la asistencia de niños a las corridas de toros. Esta demostró que la asistencia de niños a ese tipo de eventos iba en contra de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño.

Natalia Parra, representante de Plataforma Alto, logró que Naciones Unidas incluyera a Colombia como un estudio de caso: “Ya evaluaron a Portugal y le hicieron recomendaciones para que los menores no asistan a las corridas ni sean inscritos en escuelas taurinas. Cuando niños se enfrentan a estos escenarios, están expuestos a la violencia y, en algunos casos, a infligirla. El Comité conoce el caso de Bogotá, que está en estudio”. Si el Estado aceptara esta recomendación, dice un experto en tauromaquia, “sería como pedirle a un jugador de fútbol que comenzara su carrera cuando cumpla 18 años”.