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Bogotá 5 Ene 2013 - 9:00 pm

Se abre un nuevo escenario político

Polarización contra Bogotá

Por cuenta de la suspensión de recursos para las obras de movilidad, la capital vuelve a un escenario en el que Progresistas y la oposición tienen en el manejo de sus relaciones las claves del desarrollo o el estancamiento.

Por: Camilo Segura Álvarez
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En el Concejo capitalino el proyecto político de Petro se jugará su futuro. / Archivo

Puede que en 2013 no comience la construcción del Transmilenio por la Boyacá; es posible que no haya grandes mejoras en la malla vial. También, que los habitantes de Ciudad Bolívar no cuenten pronto con un metrocable. Todo porque, como presagian los últimos acontecimientos, la polarización política en la capital continuará y seguirá truncando su desarrollo.

La suspensión del gasto en proyectos de movilidad durante el año que comienza, que fue anunciada por el secretario de Hacienda, Ricardo Bonilla, es el inicio de una nueva discusión política de la administración de Gustavo Petro alrededor de los mismos temas de 2012, con los mismos contrincantes.

Cómo aplicar el modelo de ciudad que tiene la administración, cuán argumentadas o mezquinas son las justificaciones de la oposición para atravesarse en el camino del alcalde y si la polarización que ha sufrido la ciudad justifica el estancamiento de la infraestructura que, si bien no es prioridad de Petro, es necesaria para los capitalinos, son los debates que surgen tras el anuncio de Bonilla.

Fueron muchos los rumores que corrieron sobre la cancelación o el estancamiento de obras y adecuaciones en colegios durante la semana que termina. Incluso se llegó a decir que obras como el Transmilenio por la Avenida Boyacá o la readecuación de la Caracas quedaban canceladas.

Sin embargo, el secretario le aclaró a este diario que, siendo una prioridad del alcalde la educación, bajo la responsabilidad del Distrito, la eventual desfinanciación de esas obras en el sector educativo se solventaría transfiriendo recursos ciertos (es decir, no provenientes de crédito) y sólo serían suspendidos, mas no cancelados, los giros para obras de movilidad.

La explicación: el presupuesto para 2013 que fue aprobado por el Concejo está desfinanciado. Los $1,2 billones que provenían de recursos de endeudamiento no fueron tramitados por el Concejo durante las sesiones de fin de año y por eso no se pueden realizar las obras.

Desde el cabildo ya habían llegado las críticas por dejar a la mayoría de las obras de movilidad, que son necesarias, con recursos inciertos. A lo cual Bonilla respondió diciendo: “Nuestra prioridad es el desarrollo humano, por eso, lo que necesita la gente se financia directamente. Otras obras, que son activos a largo plazo para la ciudad, se solventan con recursos de deuda”.

Las soluciones que prevé la administración para estas obras son dos. La primera, esperar a que el balance de las finanzas de 2012 esté completo y allí, con certezas sobre los recursos que no fueron usados en la vigencia fiscal, presentar en el Concejo una adición presupuestal por el monto sobrante, que ayude a financiar las obras de movilidad.

La otra, esperar a que haya una mesa directiva en el Concejo que le dé un trámite más favorable a las propuestas de la Alcaldía y presentar de nuevo un proyecto de acuerdo que autorice el mismo cupo de endeudamiento para el cuatrienio que ya fue radicado, y que incluso tuvo tres ponencias favorables, por los mismos $4,3 billones de pesos que contienen los $1,2 para 2013.

Según el secretario de Hacienda, la presidencia del cabildo, en manos de Darío Fernando Cepeda, de Cambio Radical, obstruyó la aprobación del cupo cuando “no quiso agendar para las sesiones de noviembre y diciembre la discusión del proyecto. A pesar de que recibió cartas de siete concejales pidiéndole que lo hiciera y de que el proyecto tenía las tres ponencias favorables”.

No obstante, en reciente entrevista con El Espectador, Cepeda dijo que las discusiones del cupo no se habían dado por la incapacidad de diálogo político del secretario de Gobierno, Guillermo Asprilla. “En ningún momento el secretario se acercó a pedirme que agendara esas discusiones, y en reuniones con las bancadas quedó definida la agenda”. Además sostuvo que “la administración no puede pretender que temas tan álgidos los discutamos de afán. Ellos presentaron muy tarde el proyecto y no hubo tiempo de discutirlo”.

Cepeda argumentó también “razones de fondo”. Dijo que para el Concejo era inviable darle prioridad a un proyecto que endeudaría a la ciudad y, dado que “esta alcaldía ha demostrado su incapacidad de gestionar y administrar, el cabildo no puede asumir la responsabilidad”.

“Yo no puedo negar que hubo diálogo con las bancadas para definir la agenda. Pero sí advierto que como presidente del Concejo uno debe garantizar el trámite a todas las iniciativas. Y con el cupo se debió hacer. Es cierto que de parte de Cepeda no hubo voluntad política”, afirma la concejal liberal María Victoria Vargas.

El episodio de la presunta falta de diligencia no es nuevo. En septiembre, cuando la administración presentó por primera vez la modernización tributaria, el proyecto se cayó. En noviembre, cuando fue presentado junto al cupo y el presupuesto, también. Los concejales de oposición argumentaron que no se podían “dar la pela” de ser los responsables de un aumento en los impuestos de los bogotanos. Pero otra fuente de financiación se cayó, y también por la polarización.

Y hay otro ejemplo. El cupo de endeudamiento por $800.000 millones para el metro pesado, solicitado por la administración de Samuel Moreno durante sus últimas semanas en el poder, fue aprobado con esa finalidad durante el gobierno Petro. A pesar de que la administración quería que se cambiara su destino por el del metro ligero, el Concejo no escuchó y las mayorías dijeron que si no había estudios de factibilidad no había por qué cambiarle la finalidad al acuerdo.

El problema: si todo va bien, la construcción del metro pesado sólo podrá comenzar en 2015 y la vigencia del cupo era para 2012. Además, como efecto secundario, se amarraba la aprobación de otro cupo, el de $4,3 billones, pues hay una norma del Concejo que afirma que una posibilidad de endeudamiento no puede ser aprobada mientras esté en vigencia otra. Los planes de Petro estarían arruinados.

Pero para Bonilla no es así: “Ese cupo tiene una destinación específica, el que pedimos para el cuatrienio es general y por eso ese cupo para metro pesado no nos impediría tramitar el que necesitamos para las obras de movilidad”, dijo en rueda de prensa.

De acuerdo con la oposición, estas actuaciones no se tratan de una falta de voluntad o de querer dejar por el piso la imagen de Petro. El asunto es que “la falta de diligencia y diálogo de la administración Petro quiere ser disimulada graduando a todo el que exija mejor gestión como un enemigo”, como afirma el mismo Cepeda.

Pero si una afirmación de la concejal Vargas es cierta, a la administración y a Cepeda no les faltarían motivos para querer “graduar” de enemigo al otro. De acuerdo con ella, la renuncia de Elemir Pinto como director del Instituto Distrital de Recreación y Deporte, en los primeros días de diciembre, no obedecería a “motivos personales”, como en su momento argumentó el exfuncionario. Más bien, “le pidieron la renuncia pues ante la negativa de Cepeda de darle trámite a los proyectos de la Alcaldía, decidieron sacar del gabinete a la única cuota de Cambio Radical, el partido de Cepeda”.

Si se respetan los acuerdos a los que llegaron los cabildantes en el comienzo del período 2012-2015, la presidencia del Concejo debería quedar en manos del Partido Verde durante el período que comienza en febrero. Esa bancada está compuesta por Edward Arias, Hosman Martínez, José Rodríguez, María Clara Name y Antonio Sanguino, quien, muchos dicen, es el más opcionado para el cargo y que ha sido crítico con el alcalde Petro, especialmente en el tema de las basuras.

Por ahora, la administración está confiada en que por una vía u otra aparecerán los recursos para movilidad para los meses de mayo o junio, cuando los estudios de prefactibilidad de esas obras hayan terminado y sea necesario comenzar la etapa licitatoria.

Por otro lado, es consciente de que es necesario construir una mejor relación con el cabildo, pues, de otra forma, los escollos que se le han presentado no sólo estarán dando al traste con la gobernabilidad de Petro, sino, de paso, con la ciudad. Y la oposición, por su parte, sabe que por más de que no coincida con las tesis del gobierno actual, si tiene como prioridad el bienestar de los bogotanos y no el desastre político de los Progresistas, debe ceder y cooperar en lo que es beneficioso para todos.

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