Polémica valorización

Los bogotanos están molestos por una segunda ronda de cobros para construir obras de infraestructura en varias zonas de la ciudad. El Distrito reconoce rezago, pero dice que la ciudad necesita soluciones concretas de movilidad.

Hace dos semanas, a 1’721.000 hogares llegaron los recibos de cobro de valorización, con cuyo recaudo se construirán 35 obras, entre parques, vías, andenes y puentes peatonales, y se realizarán los diseños para otras 21.

En cuestión de días, el malestar de los bogotanos se hizo sentir. Varios barrios han organizado protestas en sus comunidades. Incluso ha habido pedidos de que se suspendan los cobros hasta que la administración termine las obras del primer grupo, cuyo cobro se realizó en 2007.

Detrás de tanta molestia se encuentra el traumatismo y la frustración por cuenta del atraso en el primer grupo de obras que se financiaron bajo este esquema (tres están en ejecución y dos están pendientes). Además, los ciudadanos no tienen claro qué le están cobrando y por qué tienen que pagar por obras que no están tan cerca de sus casas.

La situación ha puesto en aprietos a la administración, en medio de reclamos y plantones de los inconformes. “Percibo que la gente sí quiere las obras, pero también exige, con toda razón, después de haber padecido los problemas pasados de contratación, que los recursos se inviertan con transparencia y eficiencia”, anota la directora del Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), María Fernanda Rojas.

La confusión por este segundo cobro de valorización ha llegado a tal punto que algunos ciudadanos consideran que es una idea más de la Alcaldía. Lo cierto es que el modelo de pago, a largo plazo y con un total de 134 obras, fue ideado por Antanas Mockus y en 2003 Luis Eduardo Garzón logró su aprobación en el Concejo. Sin embargo, no dejó listo el recaudo del primer grupo y la tarea de cobrar $718.000 millones la asumió Samuel Moreno en 2007.

“Hacer un cobro de valorización siempre será difícil. Aquí se suma el hecho de que el alcalde ha perdido su capital político. Pero siempre habrá gente que organice plantones, y problemas con los diseños cuando se van a ejecutar las obras”, señala el exalcalde Paul Bromberg.

Para Rojas es claro que la capital debería estar en la fase III de valorización. Pero, a pesar del pasado, “la ciudad necesita avanzar en la construcción de infraestructura, para lo cual el instrumento ha sido clave históricamente”, anota.