Progresistas quieren apoyo de los Verdes a Petro

La definición de una coalición de centro izquierda para las elecciones de 2014 no solo compromete a los partidos y movimientos que trabajan en ella. Ahora, el gobierno de Bogotá cobra especial relevancia.

El gobierno distrital no es ajeno a la unificación del Partido Verde, Compromiso Ciudadano y Progresistas con miras a las elecciones legislativas y presidenciales del próximo año. Según conoció este diario, el alcalde Gustavo Petro y Guillermo Asprilla (exsecretario de Gobierno) han enviado un mensaje cifrado a la mesa de concertación entre los representantes de los tres movimientos: que en la declaración final de unificación quede explícito el respaldo irrestricto a la administración de Bogotá.

El Espectador conoció, por personas cercanas a la mesa, que sí se está discutiendo la necesidad de que haya un pronunciamiento explícito sobre Bogotá. Sin embargo, el principal problema sería que el acuerdo, que tiene por fin una coalición para las elecciones legislativas y parlamentarias de 2014, se personalice alrededor de la figura del alcalde Petro y pierda la connotación nacional que pretenden las dirigencias de los tres movimientos.

Hasta el momento, la discusión sería zanjada de forma salomónica. Por un lado, para no enaltecer al gobierno de Bogotá ni al alcalde, habría un respaldo general a todas las administraciones de las tres corrientes a lo largo y ancho del país. Pero, por el otro, se rechazaría explícitamente el proceso de revocatoria que está en curso en la Registraduría y que tiene en ascuas a la administración distrital.

Es ahí donde cobra especial importancia el exalcalde Enrique Peñalosa, quien ha afirmado no estar de acuerdo con la integración de los verdes con Progresistas y no sentirse representado en la mesa de concertación pese a “respetar” las decisiones de la dirigencia de su partido. En declaraciones a la prensa, Peñalosa dejó claro que, aún si se concreta la unión, él apoyará con su voto la revocatoria contra Petro pues considera que su gestión “ha sido desastrosa para Bogotá”.

“A nosotros nos alegra que existan disensos, que no haya unanimismo en el partido, pero sí resulta por lo menos contradictorio que uno de los posibles candidatos a la consulta presidencial esté en contra de uno de los puntos que serán firmados por el partido”, dijo uno de los representantes verdes en la mesa.

Y es que el papel de Peñalosa no solo es fundamental en lo que respecta a la administración distrital, también lo es para la consolidación del acuerdo en una eventual consulta. “Si contra mi voluntad entran Progresistas a mi partido, no me voy, sino que doy la batalla para derrotarlos en consulta”, dijo el exalcalde a través de las redes sociales.

“Es indudable que, con la alianza, Peñalosa pierde oxígeno político pues la tercería se acercaría cada vez más al centro-izquierda. Y no es un secreto que él es más de derechas”, dijo uno de los participantes en la mesa. “Sin embargo, que se presente con Antonio Navarro, así él no lo vea, es positivo para su carrera y para todos. Peñalosa se deslindaría de la figura del expresidente Uribe y Navarro de la de Petro, acabando así con una indeseable polarización”, añadió.

Además, el acuerdo, según fuentes progresistas, si bien atiende intereses de supervivencia de cada uno de los movimientos en lo nacional, tendría repercusiones en la gobernabilidad del alcalde Petro. “Con un acuerdo nacional, le quedaría muy difícil a los concejales clientelistas del Partido Verde extorsionar a la administración para que les entregue cuotas con incidencia en la contratación. Por el contrario, sería posible un acuerdo programático para que los verdes entren a ser parte del gobierno y, así, hacer las cosas de frente a la ciudad y, claro, estaríamos cerca de lograr mayorías en el Concejo”.

En consonancia con esa declaración está lo ocurrido con la Secretaría de Ambiente. En los pasillos del Concejo y el Palacio de Liévano (sede de la Alcaldía) ha sido un rumor constante que el nombramiento de Néstor García (papá de Néstor Daniel García, secretario general del Partido Verde), en la cabeza de esa entidad, corresponde a un acuerdo tácito con los verdes, pese a que fue integrante del M-19 y cercano desde el comienzo al petrismo. Pero, además, dicen que el acuerdo de “inmersión en el oficialismo” se fue a pique cuando dos concejales de la bancada verde fueron a pedirle puestos con incidencia en la contratación. A lo que Petro se habría negado rotundamente.

Así las cosas, la declaración final de ‘la tercería’ política no solo tendrá repercusiones en cada uno de los partidos y en el escenario electoral de 2014, sino que definirá el futuro de una administración que ha venido transformando sus relaciones políticas en lo local y que se ve acechada por la revocatoria.

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